Mujeres al Panteón: Matea e Hipólita

MATEA BOLIVAR

En diciembre de 2003, el Presidente Hugo Chávez, anunciaba el cambio de nombre del buque banquero que los golpistas intentaron hacer volar frente a la Ciudad de Maracaibo. Por esas costumbres adecas, PDVSA había llamado a los buques con el nombre de misses o ex reinas de belleza. Hugo Chávez, proclamó que desde ese momento el barco, cuya movilización dio al traste con el paro golpista petrolero, llevaría el nombre de la “Negra Matea”. El Presidente Chávez digo en la ocasión del cambio de nombre “... la Negra Matea vio morir a Antonio Ricaurte en la batalla de San Mateo, luego Bolívar le dio libertad a la Negra Matea, la declaró libre... pero sin embargo, la Negra no se quiso ir, se quedó con la familia. Luego, tuvo que partir con Maria Antonia a la Habana huyendo de la persecución de los españoles”

MATEA: LA PRIMERA MAESTRA DE SIMON BOLIVAR

Esta noble mujer, nació en San José de Tiznados, Estado Guárico, nueve años antes que Simón. Mientras que Hipólita Bolívar (los apellidos Bolívar se deben a la costumbre de los esclavistas de ponerles el apellido a los esclavizados, una manera de “marcar” su propiedad), daba de comer de su pecho a Simoncito y más adelante se encargaba, cual madre, de sus cuidados, Matea era la niña que estaba al lado del pequeño. Lo guiaba en sus pasitos (tal vez desde los dos años), le enseñaba palabras (de seguro muchas africanas), le contaba cuentos a él y a sus hermanas Maria y Juana.

MATEA E HIPOLITA

En la obra “Simón Bolívar hijo de Hipólita, Pupilo de Matea”, escribimos “La trascendencia de sus amigas negras. La primera lo arrulló y le dio la vida que emana de los senos maternales, aplacó su llanto, atendió las pataletas del bebe Simón, lo consintió y protegió. Hipólita lo crió como a un hijo, guió como padre al glorioso huérfano de Concepción y Juan Vicente… ¡Cuántas mujeres en Venezuela han sido, como Hipólita, padre y madre a la vez!”…”La segunda, Matea. Mi paisana, mi antepasado, lo tomaba de la mano para correr por los campos de San Mateo, para trepar árboles, bañarse en el río. De seguro, cantaba en voz alta y después Simón le pedía que repitiera, hasta aprender la canción”… Matea y Simón Bolívar en San Mateo, en Capaya, en el patio de granados de Caracas, en el hermoso jardín de la Cuadra de Bolívar. Simoncito, sus hermanas y sus amigos criollos de entonces con los niños y niñas de raíz africana que aún ignoraban que eran esclavizados. Matea respondiendo los primeros “por qué” de Simón, preguntándole a Hipólita por los nombres que aún no sabía para saciar los “que es esto del menor de los Bolívar Palacios”

¿GUERRERAS EN ARMAS?

Hace unos años, exponíamos a algunas personalidades que Matea y Bolívar debían ir al Panteón Nacional. En ese entonces algunos comentaron que estas damas no se habían alzado en armas ni tenían una obra contundente. Respondimos que ellas que tan cerca estuvieron del más grande hombre de América que lo acompañaron en su infancia, adolescencia y juventud, que lo esperaban por siempre, que rezaban a diario por su muchacho, además de acompañarlo en la eternidad, deben, con sus nombres, con su ejemplo de mujeres pacientes, formadoras de carácter y de ideas, estar en el sitio destinado por la Patria para honrar a sus héroes y heroínas. Además Matea e Hipólita representan el gentilicio venezolano que procede de África, la negritud heroica. Son dos mujeres sembradas en el sentimiento nacional, sus nombres despiertan los más hermosos sentimientos en la población. En los niños, en las mujeres, en los más necesitados. Forman parte de ese lado bonito, familiar y cariñoso de Simón Bolívar. Fueron la conexión sentimental del Libertador con el Caribe afro. Las tuvo presente en sus encuentros con Alexander Petion, en el decreto de abolición de la esclavitud en 1817, en el discurso de Angostura en 1819 cuando pidió que constitucionalmente se aboliera la esclavitud.

AL PANTEON NACIONAL

Que bueno verlas junto a su Simón, nuestro Libertador. En Guárico, en Ortiz, en Tiznados, estamos jubilosos, como lo está la inmensa población afrodescendientes, los negros y negras de Venezuela, América y el mundo. VOY QUE CORTO. 

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