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¿OPOSICIÓN? ¡YO TE AVISO CHIRULÍ!
Por Ing. Manuel Vásquez
Es probable que el encabezado de éste artículo induzca a la risa, haga surgir dudas, desacuerdos e inclusive provoque sorpresa, tomando en cuenta que el ambiente-entorno político en Venezuela es “mostrado” por los medios de comunicación, especialmente por los llamados jinetes del Apocalipsis o “jineteras”, como en una constante conflictividad. Debido a esto intentaré explicar que se entiende o debe entenderse por oposición política.
Oposición política es un término compuesto que se usa muy frecuentemente en el lenguaje de la política. Si consultamos un buen diccionario en busca de la definición del término encontraremos lo siguiente:
“Oposición: f (lat. oppositio). Acción y efecto de oponerse: oposición sistemática // Contraste entre dos cosas contrarias: oposición de sentimientos (Sinón. Antítesis) // Posición de una cosa enfrente de otra. (Sinón. V. Resistencia (...) Minoría que en los cuerpos legislativos, se opone a los actos de gobierno: pertenece a la oposición. // (...)"
Política: f. (gr. politiké) Arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados // Asuntos que interesan al Estado // Modo de dirigirlos: política exterior, interior // Por ext. Arte de conducir un asunto para alcanzar un fin. // Cortesía (Sinón. V. Urbanidad)
Conceptualmente se habla de oposición política para referirse a aquellos que en la arena política desempeñan, de facto, la función de control y no de gobierno, es decir, que no desempeñan la función de orientación política de las instituciones políticas formales. Debe entenderse como una fuerza alternativa que tiene aspiraciones a ejercer el Poder como gobierno o que influye o pretende influir en el ejercicio del Poder, cuando no lo ejerce, mediante un control. Este concepto se enmarca dentro de un contexto de pluralismo político que rompe la estructura de una situación monopolística de poder y de dogmatismo político. Al mismo tiempo, a este concepto se le asigna otro ámbito de delimitación que se precisa en la concreción del terreno jurídico-político en que se desenvuelve. Esto es lo que permite distinguir entre la auténtica oposición política y un fenómeno más extenso y difuso de discrepancia que se enmarca dentro de la denominación de «contestación». Este término se reserva para hacer alusión a todas las formas de agitación y crítica hacia los valores e instituciones establecidos, expresadas desde fuera del marco institucional o constitucional. La verdadera oposición política se ubica dentro de la estructura del subsistema político y pretende cambiar cosas pero de acuerdo con las normas y procedimientos establecidos por el sistema mismo, la contestación, por el contrario, se mueve fuera del marco de dicho subsistema, queriendo subvertir no sólo su propio orden normativo, sino también su sistema cultural, que es el que permite asegurar la legitimidad de la política vigente.
En cualquier sistema político, la oposición institucionalizada realiza las funciones políticas de representación de intereses variados, de suministro de información, de control y de suministro de alternativas de poder. De todas estas funciones, la de control destaca como la más importante y la que más frecuentemente se ejerce en todo sistema democrático. Llevar a cabo el control del gobierno influyendo, persuadiendo, disuadiendo o impidiendo la toma de decisiones o su ejercicio, se dibuja así en un marco democrático-Iiberal de relación política en el que ese controlar acaba siendo una forma de coparticipación específica. El gobierno, como elemento motor, impulsará la acción y gestión políticas. La oposición inspeccionará, advertirá y obligará a rectificar. Lógicamente, hay que reconocer que es inevitable que la disidencia política esté detrás de esta aceptación de una oposición institucionalizada, de acuerdo con las características de todo régimen democrático.
Como se aprecia en las definiciones de oposición y de política, ambas hacen mención al gobierno. Lo que conviene aclarar es que la minoría a la cual se refiere la definición de oposición, es la que tiene lugar en los países con regímenes parlamentarios de gobierno, por eso se aplica el término en especial a las fuerzas contrarias al partido del gobierno, organizadas en uno o varios partidos políticos.
Apartando los distintos argumentos a los que pueda dar lugar el término, y las características que puede tener la fuerza opositora en un sistema bipartidista o multipardista, es necesario añadir que, en los sistemas de gobierno considerados democráticos, a la oposición se le considera un factor necesario, que pretende ejercer funciones de control sobre el mismo y que su oferta está constituida por un programa alternativo al que se esté aplicando en determinado momento.
Tomando en cuenta lo anterior, se da por sentado que en un sistema democrático es necesario que la fuerza opositora al gobierno, se acoja y respete las normas democráticas, manteniendo la legalidad y la lealtad en el quehacer político. Esto significa que una oposición política que se precie de tal debe respetar y observar algunos principios y valores democráticos como son los siguientes:
Debate de fondo: el cual debe enmarcarse dentro de la pluralidad, sobre ideas fundamentales, que evite el lenguaje soez, la injuria, la calumnia y las acusaciones sin pruebas. En Venezuela el debate no existe. Lo que utiliza la mal llamada oposición es la ofensa y la descalificación del adversario. La información que proporcionan los medios es falsa, incompleta, tergiversada, sesgada.
Respeto a condiciones y plazos establecidos en la institucionalidad vigente: Los grupos que adversan al gobierno de Hugo Chávez, liderados por una “Coordinadora Democrática” organizaron y llevaron a cabo un golpe de estado, llamaron a ¡Elecciones ya!, dieron un ¡Ultimátum!, exigieron ¡Referéndum ya! cuando aún no se había cumplido el plazo ni las condiciones constitucionales para ello.
Sentido de patria: La oposición política a un gobierno, por más encarnizada que sea, debe cerrar filas en torno a éste ante la amenaza de una agresión extranjera. Tan serio es esto, que lo contrario se establece en las leyes como "traición a la patria". Las facciones en desacuerdo con el gobierno en Venezuela promueven la intervención de otros países en los nuestros asuntos internos, atentando contra la soberanía y la autodeterminación a través de acusaciones sin fundamento al gobierno nacional en los foros internacionales. Este hecho ha creado confusión en muchos sectores de la población, menoscabando su sentido y sentimientos nacionalistas.
Clima de paz: Una auténtica oposición política debe promover y conservar el ambiente de paz que requiere el país para su buena marcha. En Venezuela, las fuerzas fascistas que reniegan del gobierno, con el apoyo de los medios de difusión desarrollan perennemente un ataque psicológico a la población, llegando a utilizar métodos prohibidos como son los mensajes subliminales, creando temor zozobra y angustia por un lado e incitando al golpe y a la violencia y hasta realizando acciones terroristas por el otro
Búsqueda del bien común: al igual que el del gobierno, el fin de una verdadera oposición política debe ser la consecución de iguales beneficios para las mayorías, incluyendo a los desposeídos. En este país los grupos contestatarios, financiados y apoyados por potencias extranjeras, llevan a cabo actos de sabotaje y de terrorismo con la finalidad de destruir la industria petrolera, principal fuente de ingresos, junto a otras actividades que crean graves daños a la economía nacional y serios perjuicios a los grupos más desposeídos.
En vista de lo anterior, es razonable hacerse la siguiente pregunta ¿Existe oposición política en la República Bolivariana de Venezuela? La respuesta es obvia: ¡Yo te aviso chirulí!
Los conceptos aquí emitidos son de la entera responsabilidad del autor.
Para comentarios, observaciones, preguntas y sugerencias, enviar un correo electrónico a Manuel Vásquez: laboladevasquez@hotmail.com
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