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Baltazar Porras en Nicaragua, en 1984
¿Qué hacía ese cura de Porras allá?
Por: Dr. José Mata Essayag
Fecha de publicación: 04/10/03
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Durante el verano (agosto) de 1984, Baltazar Porras estuvo involucrado en un affaire en Nicaragua, cuando fué denunciada por algunos medios de comunicación del lugar, una reunión de sacerdotes nicaragüenses y el mencionado con presuntos representantes de la "contra".

La “contra” formó parte, en ese momento, de una acción integral de desestabilización y acoso a un país que, desde 1979, transitaba un proceso revolucionario, nacionalista y democrático, después de una larga y sangrienta dictadura encabezada por Anastasio Somoza quien en 1933 fue encargado, por los norteamericanos, de “cuidar” a Nicaragua luego de invadirla y ocuparla en 1912.

En 1981 el gobierno de Ronald Reagan reinició las actividades americanas en este país, con los argumentos de siempre: armas, drogas, el diablo, comunismo, Fidel, indios, etc. y la infaltable campaña propagandística por todos los medios del globo. Se creó entonces la Coordinadora Democrática (no es mamadera de gallo, así se llamó), formada por la Fedecamaras nicaragüense, los partidos políticos de derecha, la jerarquía eclesiástica nacional e internacional –encabezada por el entonces Arzobispo de Managua, Miguel Obando Bravo- y los representantes de los halcones del Pentágono y del Departamento de Estado de EEUU, quienes realmente dirigieron todo el tinglado. Su “brazo armado” fueron los “contras” - también allá hubo doble discurso - que llegaron a ser unos 20.000. Mercenarios, pagados y armados por los de siempre, tuvieron sus bases en Honduras y Costa Rica, desde donde actuaron impunemente (1). Sus acciones costaron cerca de 50.000 vidas y la ruina económica de la pequeña nación que, en ese entonces, no llegaba a los 4 millones de habitantes.

En noviembre de ese año 84 se realizaron las primeras elecciones libres y universales de la historia nica, en la cual los sandinistas obtuvieron el 67% de los votos. Lo que pasó después es conocido por todos: los cientos de millones de dólares en armas y tecnología, la traición de las oligarquías latinoamericanas, la manipulación de los sectores más oscuros de la jerarquía católica (Obando Bravo: Cardenal el 25 de mayo de 1985) y los errores de los sandinistas, produjeron en los 90 una derrota temporal de ese pueblo que en estos momentos parece retomar el camino.

La ingerencia de los norteamericanos en Centroamérica durante los siglos XIX y XX es tristemente recordada: Panamá, Nicaragua 1, Guatemala, Honduras, El Salvador… Sin embargo, durante los años ochenta esta intervención adquiere particularidades: aumenta su virulencia y descaro (2) e incorpora gobiernos y grupos democristianos latinoamericanos ultra conservadores (léase Opus Dei), quienes a través de funcionarios (¿de quién o de qué?) interfieren en los asuntos de estos países: el mas tristemente conocido fue Leopoldo Castillo (3) (el mismo de Globovisión). Pero no fue el único.

Esta tormenta política y militar estuvo acompañada de un cisma religioso que ya había cobrado las vidas del Arzobispo de San Salvador, Oscar Arnulfo Romero, y cuatro religiosas norteamericanas, en 1980 y que significó presiones, sufrimiento moral y hasta la pérdida de la vida de otros sacerdotes y religiosas centroamericanos, especialmente los nicaragüenses, que en su mayoría estaban incorporados al proceso sandinista. El evento más dramático ocurrió en 1989 con la muerte de seis sacerdotes jesuitas, su ama de llaves y la menor hija de ésta, en la Universidad Centro América (UCA) de El Salvador (4).

En este contexto se produjo la “visita” de nuestro “Monseñor” quien, por cierto, había intentado entrar a Nicaragua sin la documentación en regla, devuelto a Panamá, desde donde la Nunciatura Apostólica tramitó su ingreso que se produjo el 5 de agosto del citado año (5). Si mal no recordamos, el aquelarre fué en un lugar situado a la orilla de un lago y su objetivo no era conciliar, sino "poner en su lugar" a los sacerdotes que apoyaban el proceso sandinista así como la Coordinación de acciones (?). La información se dio por varios medios nicas (no estamos seguros, pero creemos que hasta en "La Prensa" se publicó). Porras dijo, en ese momento, que "le habían tendido una trampa" para involucrarlo en cuestiones políticas pues la citada reunión iba a ser de "estricto carácter religioso". Lo cierto es que silenciaron el show ulterior y el tipo salio de Managua el 11 de agosto de 1984.

El asunto, por supuesto, molestó y dolió. Los religiosos venezolanos que conocemos pertenecen a un linaje de luchadores sociales, comprometidos con su pueblo y su desarrollo espiritual, social y económico, que en nada se parecen a éste Torquemada mezclado con CAP, que lanza la piedra y esconde la mano en la sotana. Sin embargo, su perfil se fue aclarando, pues de allí en adelante estuvo inmiscuido en cuanto boicot y destrucción de movimientos de base católicos importantes hubo en el país, incluida su pasantía merideña y el gran papelón en la Asamblea Episcopal Venezolana, llena de intrigas, manipulaciones, conspiraciones y persecuciones. Para muestra de su estilo ver las declaraciones que dio al diario El País (6), en España, dignas de la prosapia adeca mas que la opusdeistica, por la cantidad de mentiras que dijo, con lo cual nos demostró que no tiene nada que ver con el Hno. Gaudensio, el padre Hernández y otros ya fallecidos (preferimos no nombrar a los vivos por aquello de la neoinquisición).

Definitivamente, no aprenden: una cosa es la religión y la fe de la gente y otra la burocrática, corrupta y medieval jerarquía de nuestra iglesia venezolana al servicio de terrenales y pantanosos intereses.

Pero aún nos preguntamos: ¿Qué porras hacía un recién nombrado obispo auxiliar venezolano en aquel berenjenal? ¿Tendría vínculos con la CIA o el Departamento de Estado? ¿Y del Opus, qué? Y entonces nos damos cuenta, en el momento en que escribimos esto, que el protagonista de nuestra nota pertenece a una estirpe, que se hizo famosa durante la guerra civil española por la boca del general franquista-aznarista Millán Astray cuando en la Universidad de Salamanca, delante de Miguel de Unamuno, lanzó su declaración de principios: ¡Abajo la inteligencia, que viva la muerte¡ ante lo cual, y desde los tiempos del Antiguo Testamento, los pueblos responden con una consigna que ad pédem lítterae expresa: Dejen de fastidiar, queremos trabajar. (7)

P.S. Me imagino que después de lo de Escrivá, el capelo cardenalicio viene volando: “gracias por los favores recibidos”. ¿Será “in pectore”? Que le aproveche.


(1) Juicios del show Irán-Contras, realizados en los Estados Unidos, en 1986. Mr. Norton: culpable. Ver también reportaje de CNN, del 3 de octubre del 2003, sobre la petición de Salvador Talavera, representante de los mencionados, al Departamento de Estado, para ser reconocidos como “veteranos de guerra” de los EEUU, pues “Fuimos entrenados, financiados y creados como parte de la política exterior de Estados Unidos". Que cinismo.

(2) Corte Internacional de Justicia de La Haya, 27 de junio de 1986. Condena a USA por agresión a Nicaragua.

(3) Embajador de Venezuela en El Salvador desde 1981. Ver “Operación Centauro”.

(4) Se han producido diferentes investigaciones y juicios en Centroamérica y EEUU, siempre implicando a sectores de derecha y sus militares. Recientemente se abrió causa a un oficial salvadoreño en el país del norte en relación con la muerte del Arzobispo Oscar Arnulfo Romero.

(5) El Nazional. 1ª. Plana. 5 y 6 de agosto de 1984. Porras dijo entonces que su viaje tenía como objetivo asistir a la graduación de un sacerdote de apellido Porras. Curiosamente no aparece, en los días siguientes, lo acontecido posteriormente.

(6) El País. Madrid. 30-9-2003 “El Gobierno de Chávez es un fracaso social”

(7) ¿Se acuerdan de la descripción de necrofilia que hizo Erich Fromm? Quien le quiera seguir la pista puede utilizar Internet, de 1990 para acá; antes, las hemerotecas. Al paisano le gusta dejar rastros. Cuando crucen nombres incluyan a Otto Reich, Rogelio Pardo-Maurer, Charles Shapiro, John N Negroponte, Roger Noriega, Aznar, Opus Dei, etc.


Dr. José Mata
C.I. N° 3246406
Integrante del Grupo “Simón Bolívar”, de la UCV, que en ese entonces (1984) ofreció y dio apoyo a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Nicaragua en la ciudad de León.

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Dr. José Mata Essayag


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