Hay noticias que lo dejan a uno cabizbajo y meditabundo, una de ellas no es otra que la que de manera recurrente señala una posible conexión del Gobierno de Chávez con grupos guerrilleros colombianos de manera particular, y con el terrorismo internacional de manera general.
Uno trata de no prestarle oídos a esas noticias, pero ni modo, puesto que se quiera o no después de cuatro años ininterrumpidos con el tema sobre el tapete, no posible impedir que de vez en cuando nos asalte la duda y se termine pensando que si bien es cierto que quizás no sea verdad la totalidad de lo afirmado, tampoco puede desecharse que al menos el 10% de la especie pudiera hasta ser verdadera.
Y la duda se fortalece cuando analizo lo sucedido con el escándalo Montesinos. No queda la menor duda que ese fue un bulo montado en todas sus partes por lo más reaccionario de la ultra derecha opositora tanto nacional como foránea, contando también con la ayuda de la gente de Acción Democrática, así como de Rafael Poleo, el que para esas cosas está que ni mandado a hacer, por lo que no debe extrañarnos que la que formara el alboroto mediático no fuera otra que su hijita, cosita rica de papá y mamá, Patricia Poleo. Nadie hoy duda que en el asunto Vladimiro Montesinos todo lo que se dijo era mentira, y ese cúmulo de mentiras tenían por finalidad hacer creer que Chávez y su gente eran quienes le estaban dando asilo y obstruyendo la gestión de la Justicia peruana. Pero en todo ello había algo que era cierto, que no puede negarse, y ese algo es que efectivamente Montesinos sí estaba en territorio venezolano.
Y como para no darnos respiro, resulta que esta semana la revista gringa "USA News and World Report" (con un nombrezote así lo que se busca es generar confianza en le lector, y evitar que éste ponga en duda cualquier vaina que se publique en ella) es la que vuelve a la carga con el tema sobre la presunta vinculación de Chávez con la guerrilla colombiana, y con grupos extremistas islámicos. El artículo titulado "Terror cerca de la casa", denuncia que Chávez estaría apoyando logística y militarmente a grupos terroristas del Medio Oriente, a las FARC y al ELN en Colombia. Y afirma también que "los grupos terroristas del Medio Oriente han constituido células en Venezuela y en otros lugares en la región andina. La periodista Linda Robinson, autora del artículo, señala también que la células de terroristas islámicos también están en la Isla de Margarita, recogiendo así rumores que tienen años circulando, y que para mi no son otra cosa que maniobras de inescrupulosos comerciantes italianos y españoles, no meto a los portugueses puesto que ellos no se prestan a esas cosas, para sacar de en medio a libaneses y sirios, los que desde hace mucho tiempo están muy bien posesionados en la Zona Franca de Margarita.
Pero cuando habla de la frontera entre Venezuela y Colombia, la cosa cambia. ¿Quién puede a ciencia cierta decir que en territorio venezolano, allá en el más recóndito lugar de la frontera, no exista algún campamento guerrillero que sirva de refugio o de aliviadero a cualquier cuerpo de la guerrilla colombiana? Y es que nuestra frontera es una frontera viva, tan viva que hace ya cientos de años que en ella se está practicando la más eficaz de todas las integraciones, la que no es otra que la integración de bragueta. Y no hablemos de la península de la Goajira, en la que la el único documento de identidad que tiene valor es la “manta goajira”.
Y teniendo uno infinidad de amigos ubicados en los más variados lugares, este tema se lo plantee hace ya unos meses atrás a algunos de ellos, quienes me hicieron llegar unos informes en los que se señalan una serie de cosas relacionadas con el tema de la infiltración de la guerrilla colombiana en nuestro territorio.
Merece destacar que hay una unidad, la “Manuela Ayala” en homenaje a la madre de Gaitán, que es la que más se ha destacado. Sus integrantes forman parte de un cuerpo de elite especialmente seleccionado para las más arriesgadas tareas. Pueden llevar a cabo operaciones de demolición, para fulminar al enemigo, así como pueden infiltrarse en las guarniciones del adversario y rendirlo por las buenas aplicando efectivas tácticas de ablandamiento.
Por lo que se sabe se trata de un pelotón integrado por diez efectivos, especialistas en la lucha cuerpo a cuerpo. Hace poco tomaron por asalto un destacamento de la Guardia Nacional situado en el caserío Mapurital, a 80 kilómetros al Sur de Guasdualito. Los 30 Guardias Nacionales acantonados en él quedaron atónitos ante lo bien formado del cuerpo de asalto. Señala el teniente al mando que no podía creer que lo que estaba viendo fuera cierto, y por más que trataron de reaccionar no pudieron hacerle frente al asalto y fueron dominados. Tanto más que cada vez que trataron de reaccionar y fortalecerse haciendo uso de sus respectivas dotaciones, la situación se tornaba peor para ellos, ya que con más furia eran asaltados una y otra vez, tanto por la vanguardia como por la retaguardia, terminando por ser sometidos mansamente. Las artes del grupo son tales que no les quedó otra alternativa que pactar con sus integrantes y pedir una tregua para poder reponerse. Como ya habían depuesto sus armas y vaciado los cargadores el cuerpo de asalto consintió en ello.
Lo más seguro es que algunos de esos informes hayan caído en manos de la periodista Linda Robinson, por lo que hoy con gran certeza puede escribir todas las “chorradas” (“güevonadas” en buen castizo) que explaya en su artículo.
Por lo que lo de Montesino se quedó pequeño. ¡Y lo que nos falta aún por leer!
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