El
Pueblo de Venezuela lleva quinientos diez años en una guerra ideológica
episódica al principio contra la invasión genocida organizada por
la monarquía imperial española de mano de la Iglesia Católica inquisidora;
luego contra la tiranía y el sometimiento forzoso con los que la misma
Iglesia ideologizó en colaboración con las oligarquías esclavistas
nacional y foránea sembrando ideas falsas (transgénicas) en mentes
debilitadas (infantiles) para manipularlas y, entre otros objetivos,
para minimizar el amor patrio y el interés por nuestras raíces aborígenes
y africanas imposibilitando con ello nuestra soberanía cultural al
usar la educación y la comunicación como artillerías
ideologizadoras de alto calibre y más tarde,
en el siglo XX y de manera arrolladora en estos primeros años del XXI,
el imperialismo de Estados Unidos se suma peligrosamente a la derecha
fascista (Iglesia Católica y oligarquías criollas) para crear y dirigir
un nuevo episodio en esta guerra ideológica sin cuartel preparando
el terreno mental para sembrar su sueño americano utilizando
como laboratorios privados sus estudios de televisión
y de radio, su tecnología de avanzada de red y telefonía celular,
sus agencias de publicidad, salas de cine, salas de redacción, talleres
de diseño.
La
derecha fascista –la nacional y la foránea- está en guerra.
Una
guerra ideológica/simbólica por el poder sobre nuestros recursos
naturales, estemos claros. Y esa derecha fascista -con el control
propietario del entramado mediático y a través del uso claramente
criminal (antiético en su versión más suave) de las comunicaciones
manejadas por profesionales universitarios científicamente preparados-
enferma las mentes de las ciudadanas y ciudadanos de Nuestramérica
y del mundo.
El proceso bolivariano llegó para transformar
y cambiar a lo interno las semillas transgénicas (antivalores) de nuestros
compatriotas abriendo canales y surcos en la tierra (mente) dónde sembrar
las semillas naturales (los valores constitucionales de libertad, independencia,
paz, solidaridad, el bien común, entre otros) viendo entonces nacer
y crecer un robusto y sobre todo fértil, sentimiento de amor al país.
Hoy
al Pueblo rebelde y libertario se le presenta la compleja y delicada
tarea de recuperar y vigorizar los territorios (político, social, alimenticio
y cultural) aplicando la limpieza endógena. Más radical que
las 3R (revisión, rectificación y reimpulso), ahora es cuando el Pueblo
rebelde y libertario debe tener conciencia para tomar el poder y el
control del aparato burocrático en aras de solucionar sus problemas
reales.
Nuevas
estrategias (nuevas tierras fértiles y abonos naturales) serán los
instrumentos necesarios para multiplicar la siembra de una conciencia
bolivariana progresista y libertaria. Por eso, el Pueblo organizado
deberá ejercer el control y la contraloría sobre esa nómina transgénica
de la Administración Pública que se fortaleció con el reciente enroque
de derecha (sin reforma constitucional) realizado por el Comandante.
Es
particularmente urgente e inmediato el trabajo que el Pueblo organizado
debe hacer sobre los ministerios de Educación, Cultura, Educación
Superior, Comunicación e Información y Telecomunicaciones porque son
los que administran directa y exclusivamente las políticas nacionales
y son hoy precisamente los ministerios más débiles y estériles desde
el flanco ideológico/simbólico y mediático. Esos ministerios, que
no recrean el “inventamos o erramos”, son los menos progresistas
y libertarios del proceso político bolivariano, los más amarrados
al colonialismo y al obscurantismo intelectual.
La
nómina del gobierno transgénico es particularmente peligrosa
porque al actuar como rojitos socialistas,
además de no cumplir sus funciones y sabotear lo que están mandados
a hacer con eficiencia por las leyes, encubren sus intereses capitalistas
y sus propios vacíos de mente, quebrantando la formación que
le urge al Pueblo de Venezuela y traicionando al Comandante que confía
en su equipo.
Alerta
entonces: el Pueblo guerrero y libertario debe actuar ya sobre este
enroque que, esparciendo sus semillas transgénicas en nuestras gentes,
cosecha ideologías y conductas antibolivarianas.
¡Que
el Pueblo guerrero y libertario al contrario esparza semillas de independencia
y soberanía!