Necesitamos unir a todos los socialistas que están rompiendo con el PT y
toda militancia que se opone al gobierno Lula debido a su capitulación al FMI y
la burguesía, en un Movimiento, donde todos puedan intervenir juntos en las
luchas y debatir el programa y el carácter del Nuevo Partido.
Está en curso un proceso de ruptura con el PT de millares y millares de
militantes y luchadores. Con dirigentes de la huelga de los empleados públicos y
de otros movimientos defendemos un Movimiento por un Nuevo Partido,
porque entendemos que es necesario dar un sentido positivo a ese proceso de
ruptura. Avaluamos que las luchas sociales van en un creciendo y van a
radicalizar y que es necesario una nueva dirección política capaz de preparar
conscientemente la movilización y llevarla en el sentido de una transformación
socialista.
Como plantea el manifiesto “Necesitamos de un Nuevo Partido Socialista que
unifique la Izquierda Brasileña”: “Mas que la voluntad de dirigentes ... es la
decepción y la revuelta de millares de militantes con el PT en el gobierno que
da el impulso mayor para ese proceso. ... La anunciada expulsión de los
radicales es parte de esa situación .... El PSTU... va defendiendo la necesidad
de construir un nuevo partido ... Necesitamos asomar nuestras fuerzas para
lanzarnos ... un Movimiento por la Construcción de un Nuevo Partido, que se
constituya como alternativa para reunir toda la militancia de izquierda, e sea
un espacio para unificar y impulsar las nuestras luchas y las discusiones que
nos permitan definir democráticamente cuales serán la concepción, el programa y
el funcionamiento del Partido que queremos construir...”
NUESTRA
PROPUESTA A LOS PARLAMENTARIOS RADICALES
En este sentido, realizamos diversas reuniones con los parlamentarios
radicales, para debatir y buscar construir unificadamente ese Movimiento.
Esperamos que tales conversaciones no les cree problemas frente al proceso de
expulsión del PT.
Les propusimos a ellos que, junto con nosotros y el liderazgo de la huelga de
los empleados públicos, después de la expulsión, se llamase a un Encuentro de
base para lanzar un Movimiento por un Nuevo Partido. Les hicimos las siguientes
propuestas:
1) Que el Movimiento se constituyese como un espacio que agrupase no
solamente las corrientes, pero también los millares de militantes que están
rompiendo con el PT;
2) Ese espacio sería tanto para la unificación de una actuación en las
luchas, como para hacer posible el debate democrático e con la profundidad
necesaria acerca del programa; concepción; bases teóricas, funcionamiento etc.;
3) Que el PSTU garantizaría la lista para los que quisiesen participar en las
elecciones del año próximo, al mismo tiempo, la campaña electoral de 2004 no
sería una campaña del PSTU, mas sí una campaña con el nombre del Movimiento, a
servicio de la construcción de un nuevo partido;
4) Que la dirección del movimiento fuese compuesta por representantes de las
corrientes y también por dirigentes que no participasen de ninguna
corriente;
5) Que el Movimiento no tendría centralismo: decisiones tomadas por mayoría
no tendrían que ser obligatoriamente acatadas por todos;
6) Que hacia las elecciones de 2004 todos apostarían a la construcción de un
Movimiento unitario, en el debate político para buscar avanzar en una
unificación sólida y consistente de los socialistas en una alternativa
estratégica con una orientación hacia la revolución, y así no habría iniciativa
para legalización inmediata de otra sigla partidista.
7) Que si llegásemos a un acuerdo para que construyamos juntos una
alternativa estratégica, podríamos realizar una actividad unitaria para
legalizar una nueva sigla (o nombre de partido), o también podríamos usar el
registro legal del PSTU (cambiando su nombre, dirección, programa etc.);
8) En caso de que no llegásemos a un acuerdo estratégico, podría
desencadenarse un proceso de legalización de distintas siglas. En ese caso,
buscaríamos mantener la actuación conjunta en las luchas y en las elecciones de
2006 buscando conformar una Frente electoral.
UN NUEVO PARTIDO NO PUEDE SER CREADO POR LA CÚPULA Y NI PUEDE SER UN NUEVO
PT
Fue con total sorpresa, por tanto, que vimos el acto de los parlamentarios
radicales en Rió de Janeiro y sus declaraciones en todos los medios para lanzar
ya un “nuevo partido” y un “movimiento” inmediato de legalización de nueva
sigla electoral, que ya tendría hasta nombre– Partido de los Trabajadores
Socialistas (PTS); afirmando que las bases programáticas del “nuevo partido” ya
existen – “las mismas que guiaban al PT en estos 20 años” –, que ese “nuevo
partido” – a ser legalizado en 2004 – tendrá gente del PDT, PSB y
del PSTU. También fue con sorpresa que vimos, en pronunciamientos en el
acto, que el objetivo central sería presentar una alternativa electoral en 2006.
Nosotros los del PSTU, no solamente no estamos de acuerdo con eso, por
eso hacemos un llamado a los parlamentarios radicales para que no aborten y ni
atropellen un proceso que necesita ser desde la base, democrático y que exige
discusión programática entre todos.
Estamos ante un momento y de desafíos históricos. La situación del país exige
y los millares de luchadores quieren y esperan construir un Nuevo Partido
estratégico, que evite los errores que llevaron el PT a la degeneración y lo
superen.
El nuevo partido que necesitamos construir no puede ser fruto de un decreto
de la cumbre, ni solamente un acuerdo entre las corrientes, que no haga posible
que la militancia de los movimientos se organice, tome la construcción en sus
manos, participe e interfiera en su programa, carácter y concepción. El nuevo
Partido que necesitamos no puede llegar a ser como el PT de los últimos
años, controlado por diputados, senadores, alcaldes y gobernadores, y no
por la militancia, activistas y luchadores de los movimientos sociales.
Necesita ser el opuesto de eso. No puede ser un partido electoral como el
PT, aun que no deba desperdiciar la oportunidad de intervenir en todos los
espacios. Necesita ser un Nuevo Partido capaz de conducir las luchas para una
verdadera transformación social. No se trata, por tanto, de rápidamente
construir una sigla subordinada al calendario electoral.
También no estamos de acuerdo en que el “gran objetivo” del Nuevo Partido
es ser alternativa electoral en 2006. Esta película ya la vimos. La
estrategia del Feliz 1994, después 1998 y al final 2002, ahora todos estamos
viendo lo malo que resulto.
También no creemoss que las bases programáticas del Nuevo Partido ya están
dadas y que “serían las mismas que el PT planteó en estos últimos 20 años”.
Varias de las banderas que los compañeros hablan en su comunicado
de prensa, evidentemente deben estar en una propuesta de programa. Pero
hablar que ya tenemos las bases programáticas es desconocer todo el proceso por
el cual pasó el PT en estos 20 años. Al final, las elaboraciones del PT sentaron
las bases para el “modo petista de gobernar”, cuya máxima expresión es el
gobierno Lula. Entre ellas las que defienden como estrategia un Brasil
capitalista con distribución de la ganancia o la busca de la “ciudadanía” en el
capitalismo. El PT tuvo varios programas en sus 20 años. ¿De cuál es del que
hablan los compañeros? Para el nuevo partido ser de verdad anti-capitalista,
anti-imperialista y de clase es necesario enfrentar esas e otras
discusiones.
Ciertamente, estamos frente a concepciones diferentes
sobre que Nuevo Partido que necesitamos.
Sin embargo, una cosa es
cierta: tenemos todos una responsabilidad enorme frente al proceso histórico que
estamos viviendo. Tenemos la obligación de permitir que ese amplio proceso de
ruptura se aglutine, debata democráticamente e tenga oportunidad de construir un
Nuevo Partido estratégico, de clase, de lucha y socialista.
Por todo eso, llamamos a los parlamentarios radicales a que retrocedan en el
lanzamiento inmediato de un partido y que lo conformen con todos los
luchadores, con el PSTU y toda la izquierda un Movimiento por la construcción de
un Nuevo Partido.
No podemos lanzar un “partido”, su nombre y legalizarlo, sin discutir
previamente su programa y estrategia. Un partido así no resistirá a la primera
curva de la lucha de clases. Ni el mismo el PT nació de esa forma.
La construcción del Nuevo Partido exige paciencia, amplia participación de la
base, debate democrático y intervención común en las luchas. No deseemos que el
calendario electoral atropelle y aborte un proceso importantísimo de
recomposición política, que es amplio y necesita de unidad, tiempo, intervención
común y discusión entre todos para se construir. Mismo porque no está amenazada
la participación electoral de nadie.
Construyamos todos juntos un Movimiento por un Nuevo Partido, que envolvía
toda la militancia y permita el rescate de la esperanza y la lucha por un Brasil
e un mundo socialistas.
José Maria de Almeida es Presidente Nacional del Partido
Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU)