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Que los hospitales y ambulatorios se encuentren colapsados no sorprende a nadie desde hace más de 40 años. Desde la creación del Ministerio de Sanidad en 1936 hasta el Ministerio de Salud y Desarrollo Social actual, ¿Qué diferencia existe entre el primero y el último? Podrá parecer exagerado o sarcástico, pero básicamente salvo los nombres, no existe ninguna. Persiste el monstruoso clientelismo con su insoportable y abultada nómina a expensas de un personal sin capacitación ni motivación que consume gran parte del presupuesto de salud, muchos de ellos ni siquiera existen y forman parte de las nominas fantasmas que enriquecen a verdaderas mafias intocables. Si esto parece espeluznante, no menos es que el presupuesto para gastos de funcionamiento y dotación termina en las cuentas bancarias de los llamados “Perros de la Salud” y de los directores, gerentes y administradores que reciben las escandalosas comisiones, en complicidad con legisladores y gobernantes que exigen en ocasiones su porción del guiso. También era practica habitual en los gobiernos adeco-copeyanos que las Direcciones Regionales fuesen la caja chica de esos partidos, utilizando el dinero de la salud para oscuras actividades proselitistas.
La salud es costosa, los presupuestos de las Direcciones Regionales de Salud son los mas elevados después de las Gobernaciones, de manera tal que quien llega a ejercer el cargo de Director Regional de Salud por muy honesto que sea, termina corrompiéndose y olvidándose de su función social. Esta conducta desviada y corrupta se explica por argumentos lógicos y evidentes:
·La estructura gerencial es vertical, el poder está en manos de una sola persona.
·Ausencia de una Junta Directiva, multisectorial y con amplia participación social
y política.
·Los niveles de supervisión y contraloría son ineficientes, no existen o terminan
en complicidad.
·Existe una alta penetración e injerencia en el manejo financiero y operativo por
parte de fuertes organizaciones económicas.
Por décadas, los médicos han callado complacientemente estos hechos, con la esperanza de mantener ese status quo y potencialmente disfrutar el beneficio de ejercer dichos cargos.
La Revolución Bolivariana tiene aún una gran deuda con el Pueblo en materia de salud, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social debe ser intervenido y reducido a niveles tolerables, debe poseer una mejor eficiencia financiera y optimizar sus recursos humanos. Hay que cambiar los paradigmas que lo hacen funcionar como una institución cerrada, y dirigirlo hacia una nueva visión corporativa pero con amplia participación en la toma de decisiones por parte del Pueblo Soberano.
Las nuevas autoridades designadas en el Ministerio de Salud y Desarrollo Social, tienen el momento histórico de ejecutar una verdadera y profunda Revolución en la salud, ya basta de soluciones temporales, complicidades y desidia. Démosle a nuestro pueblo la salud que se le ha negado.
Dr. Rodolfo De Bari
Director Asistencial Ipasme-Guanare
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