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Este mensaje de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), fue transcrito en el folleto "El Domingo dia del señor" el cual se reparte todos los domingos en las misas y por ende en las iglesias católicas del territorio nacional.
El mismo fue leido y criticado por el Presidente Chávez por considerarlo un documento propio de la oposición.
Transcripción de Adelys Castillo
Boletin del 14 de Septiembre de 2003.
(Como un servicio al pueblo de Dios transcribimos el mensaje de la 80º Asamblea Ordinaria de la CEV, en tres partes)
80º Asamblea Ordinaria de la CEV.
Bienaventurados los que trabajan por la Paz (Mt 5,9)
Introducción
1. El pueblo venezolano vive en el presente sumido en angustia y con incertidumbre ante el futuro. Por eso, los Arzobispos y Obispos de Venezuela reunidos en la 80º Asamblea Ordinaria, nos sentimos, como pastores, en la necesidad de acompañarlo y, al mismo tiempo, animarle a caminar en la esperanza que conduce a la paz, que es Cristo, “príncipe de la Paz” (ls. 9,6).
Una realidad que nos interpela
2. En efecto, en nuestro país, debido a la grave situación política y socio-económica, se han deteriorado la paz y la convivencia. Esto ha conducido a los venezolanos al desaliento y a un creciente pesimismo en el porvenir de la nación.
Son muchas las razones que nos han llevado a esta preocupación: aumento de la pobreza, incontrolable crecimiento del desempleo por el cierre continuo de empresas, un rígido control de cambio que prácticamente ha paralizado la industria y las importaciones necesarias; crece también la corrupción, la violencia, los homicidios, la inseguridad, el irrespeto a la vida, los secuestros, las invasiones, así como la presencia y actuación de grupos subversivos en las zonas fronterizas, especialmente en el estado Táchira.
3. Por otra parte, preocupa la violencia de otros derechos humanos en Venezuela: La situación inhumana de las cárceles, intimidaciones, amenazas y agresiones a los periodistas, los asesinatos a causa de la violencia y del sicariato, el irrespeto a los derechos laborales de los trabajadores despedidos e igualmente los intentos de desalojos violentos en las viviendas de las urbanizaciones petroleras, algunas de ellas habitadas por trabajadores desde hace tiempo jubilados y que ha creado zozobra continua en las familias.
4. la conflictividad política supera los limites de la tolerancia: se considera indebidamente que el otro no es sólo adversario sino enemigo a quien se debe eliminar. En estos últimos tiempos, lejos de superarla, se ha acrecentado la pugnacidad, aumentado el ambiente de enfrentamiento y de hostilidad.
5. La calidad de vida del venezolano ha bajado notablemente. Esto se manifiesta en el salario insuficiente, que no alcanza para cubrir las necesidades básicas, en el deterioro de los servicios públicos, especialmente en el área de la salud y la seguridad social que prácticamente no existe. Se comprueba con estos hechos la existencia de un proceso de ruptura social y de crisis de convivencia ciudadana y donde no se garantiza el valor y la vigencia de los derechos humanos.
Construir la Paz
6. El venezolano anhela la paz. La ausencia de paz nos priva de las condiciones indispensables para vivir en una autentica y verdadera sociedad, ya que se irrespeta la dignidad de la persona humana. La paz no es compatible con actitudes en las que solamente se defienden posiciones cerradas y egoístas de algunos sectores. La paz ha de estar sostenida por la verdad. Nos dice Juan pablo Segundo en su mensaje por la paz del 1ero de Enero de este año: “Hay una relación inseparable entre el compromiso por la paz y el respeto a la verdad. La honestidad en dar informaciones, la imparcialidad del sistema jurídico, la transparencia de los procedimientos democráticos dan a los ciudadanos el sentido de seguridad, la disponibilidad para resolver las controversias con medios pacíficos y la voluntad de acuerdo leal y constructivo que constituyen las verdaderas premisas de una paz duradera” (N.8).
(Continua el Domingo 21 de Septiembre)
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