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La palabra Revolución
Por: Mariano Picón Salas/ enviado por Alí A. Espinoza
Fecha de publicación: 25/09/03
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La palabra Revolución
Mariano Picón Salas
Traduciendo mi sentimiento juvenil de aquellos días, “Revolución” se llamaba lo que transformaría progresivamente los males de la sociedad. Que hubiera menos miseria, que la máquina ya no monopolizada por el capitalismo aliviara la pesada carga de agobiante trabajo manual que aún pesa sobre las masas proletarias; que no hubiera gente sin nutrición, vivienda y vestidos, y no solo las minorías adineradas o subvencionadas tuvieran derecho a la educación y la cultura.

En nuestro mundo suramericano, servilmente atado a las grandes potencias que imponen al mundo sus sistemas de economía y estilos de vida, tan soñada Revolución formaba parte de un inconcluso capítulo de la Independencia nacional que no terminó cuando Bolívar y Sucre dieron en el Perú la última batalla contra los españoles; cuando los diplomáticos firmaron en Madrid y Londres tratados de paz y comercio recíproco; o cuando el Mr. Monroe quiso proteger las Américas de las posibles agresiones de la santa Alianza.

Pero ¿no trabajamos todavía como siervos coloniales para las grandes potencias y los comercios; no les entregamos todas nuestras materias primas para que ellos las transformen, manufacturen y vendan; no pagamos a precio de usura las líneas de ferrocarril y los empréstitos que nos concedieron? ¿No levantaba el desarrapado “roto” chileno sus lingotes de cobre, y el ovejero de Patagonia sus libras de lana, para que se las llevaran por poco precio las foráneas empresas inversionistas? Aquel capitalismo eregido sobre pirámides de universal miseria ¿no apoyaba dictaduras y regímenes de fuerza en casi toda América Latina para que las masas no pidieran más alfabeto, más salario o más comida?
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Mariano Picón Salas/ enviado por Alí A. Espinoza


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