Chávez y las Cooperativas

No pocas veces hemos oido al Presidente Chávez elogiar las cooperativas. La Constitución del 99 contiene varias normas que comprometen al Estado en su promoción. En el año 2001 se promulgó una nueva ley sobre la materia. Se ha hecho pues un esfuerzo por fomentarlas, dándoles generosos créditos, no siempre muy bien supervisados. Sunacoop asegura que se han legalizado más de 200.000 empresas de ese tipo.

Sin embargo, como quiera que no ha sido del todo exitoso este programa bandera de la actual administración –algunos especialistas, como el profesor de la UCV, Oscas Bastidas Delgado, hablan de un cementerio de cooperativas y la misma Asamblea Nacional se ha preocupado por la ineficacia del programa- el comandante Chávez, en lugar de preguntarse porqué no se ha alcanzado el éxito deseado, trata ahora de restarles importancia y afirma, como lo hace en su fallido proyecto de reforma constitucional, que “(en Yugoslavia) las cooperativas fueron capitalistas, terminaron siendo capitalistas, y compitiendo unas con otras en las leyes del mercado. Es una crítica que lanzó, por cierto el Ché Guevara, después que pasó por Yugoslavia: “Bueno, esto es capitalismo puro”. Y lo mismo pasó en muchas otras experiencias o intentos de construir un modelo socialista. Una cooperativa capitalista termina siendo igual, un patrón, unos asalariados, y luego la plusvalía, la ganancia, y toda la producción se convierte en mercancía. ¡Capitalismo puro!”. No nos llamemos a engaño, el cooperativismo no garantiza la marcha hacia el socialismo. Nada, no lo garantiza, más bien se puede confundir el pueblo, el colectivo, y nosotros mismos muchas veces”.

La primera reflexión que se me ocurre es que la gente de la administración chavista no tiene todavía ideas claras acerca de lo que es el cooperativismo y tampoco en torno al llamado por ellos socialismo del siglo XXI. Se ha tomado al país como un laboratorio para hacer ensayos sociales que tampoco se conocen bien.

En segundo lugar, si esas denominadas cooperativas existieron en Yugoslavia pues no eran realmente cooperativas, toda vez que en las empresas cooperativas de trabajo o producción de bienes o servicios, no puede haber patronos ni trabajadores asalariados de modo permanente ya que se desvirtuarían los ideales y los principios cooperativos proclamados por la Alianza Cooperativa Internacional desde el año 1.895.

La competencia entre las cooperativas dentro de un mercado, por lo contrario, es absolutamente sano y recomendable, ya que sobreviven las mejores, las más eficientes, y las empresas mal administradas desaparecen, y ello beneficia no sólo al cooperativismo como movimiento socio económico popular sino a los consumidores y usuarios, que deben ser los tributarios de todo el esfuerzo que se haga en el mundo de la economía de un país.

Si las cooperativas en Venezuela, a despecho de los buenos propósitos del Gobierno, no han tenido éxito se debe a nuestro entender, entre otros, a estos factores:

1.- Ha habido un pobrísimo trabajo de educación y formación de los cooperativistas. Sunacoop, como las otras Superintendencias, deberìa quedar sólo como organismo fiscalizador, con un personal adecuado en nùmero y bien preparado, y crear un Instituto Nacional de Formación y Capacitaciòn Cooperativo (el anterior Superintendente Molina Graterol lo propuso mas su propuesta no fue escuchada) en el cual se enseñen los valores éticos y técnicas de administración propios de estas empresas de autogestión. Este trabajo educativo debe llevarse a efecto no sólo al inicio de la cooperativa sino que debe ser realizado de modo permanente en todas y cada uno de esas asociaciones. Sunacoop hoy en dìa educa y fiscaliza y en verdad no hace bien ni lo uno ni lo otro, en virtud del ingente nùmero de estos organismos econòmicos recientemente constituidos;

2.- La concesiòn de abultados créditos oficiales, sin que haya algún esfuerzo econòmico de los cooperativistas, las hace dependientes del Estado, y los promotores no sienten la cooperativa como fruto de sus desvelos y sacrificios, no importándoles mucho su éxito o fracaso. De alli que se hayan dado muchos créditos que son ya irrecuperables;

3.- El bajisimo grado de integración de las nuevas cooperativas ofrece un panorama desolador: decenas de miles de cooperativas son como átomos aislados sin relaciòn ni comunicación de unos con otros, desconociendo asi uno de los principios fundamentales del cooperativismo mundial, el de la integración cooperativa;

4.- No sólo hay cooperativas de trabajo o producción, que son las que mayoritariamente se han organizado, también son relevantes las de obtención de bienes o servicios (consumo de alimentos, vivienda, ahorro y crédito, etc) que han tenido muy débil promoción.

Por ejemplo, ¿por qué no se transforman algunas tiendas Mercal en cooperativas de consumo, a fin de que sea la misma comunidad la que las administre? Quizás disminuiría la corrupción que se observa en no pocas de esas tiendas y de otra parte se estimularìa la participación directa del pueblo en la administración de sus propias redes de distribución y consumo de alimentos, en el entendido de que deben participar económicamente en alguna medida en la creación de ese tipo de cooperativas para que las sientan como propias. Valdría la pena que se analice la experiencia cooperativista, muy positiva por demás, de las Ferias de Consumo del estado Lara.

El cooperativismo sí ayuda en la construcciòn de un socialismo de autogestión, democrático, apropiado para el siglo XXl, como puede observarse en algunos paises, por ejemplo, en los nòrdicos, pero debe ser bien promocionado, con un gigantesco esfuerzo educativo para inculcar esos nuevos valores, y, sobre todo, con libertad polìtica. El auténtico cooperativismo no puede florecer en regímenes autocráticos y personalistas, pues se fundamenta en una amplia participación de trabajadores, consumidores y usuarios en los procesos económicos de una naciòn, y en la más completa libertad de expresión.

En Venezuela se ha querido construir el edificio del socialismo del siglo XXl comenzando por el techo: palabras, palabras, y un diluvio de dinero; y no por las bases: por la educación, por la formación. Asi, ni cooperativas, ni cogestión empresarial, ni consejos comunales, podrán tener èxito. A las pruebas nos remitimos….

carmoca@cantv.net

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