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Confundir el servicio a la Patria, el trabajo científico que realizamos y la tesonera y abnegada actividad académica que ejecutamos a diario, con el servilismo hacia los mandamases universitarios de turno; o el de hacer culto y reverencia a los "encargados de impartir la meritocracia académica” –de LA ORDEN “DR. JESUS ENRIQUE LOSSADA” LA MÁS IMPORTANTE QUE OTORGA NUESTRA MAXIMA CASA DE ESTUDIOS.- con el despreciable objetivo de asegurarse ESE MÉRITO, para muchos de los "súbditos" mentales que doblan la cerviz, tienen más méritos, competencias, conocimientos, y sobre todo valores, que la mayoría de los universitarios.
Esta domesticación del espíritu que ataca incluso a los universitarios, nos llama la atención a algunos que fuimos postulados: PROFESORES TITULARES, CON TITULO DE DOCTOR CON ESCOLARIDAD, INVESTIGADORES RECONOCIDOS NACIONAL E INTERNACIONALMENTE, PREMIOS PPI Y CONABA, consignamos nuestras más apreciables certificaciones, confiados en la buena fe y la pulcritud de esos árbitros, no logramos subir de categoría, por ser ajenos al entorno de los privilegiados y resultamos perdedores de las pruebas por obra y gracia de una orden emanada
Esta muestra de magnanimidad para con los incondicionales de los jerarcas universitarios propia de una Universidad condicionada por un brazo enquistado de una política con bajo criterio científico, académico y sin sentido de pertenencia universitaria. Nosotros algunos afectados, con créditos académicos y con una alta filosofía moral de la educación, no podemos desconocer los méritos de muchos que fueron favorecidos, que para otros – fueron un bálsamo ideal para calmar los añosos achaques que causan sus "incompetencias" y el remedio más eficaz contra el eterno servilismo que poseen algunos. Así, la fortaleza social del trono que ocupa el "OTORGANTE" queda a buen recaudo, aunque no por siempre para despecho de los miopes cerebrales que están convencidos de que el sol "nace" por el norte y no por el este.
La vergüenza propia y ajena que cargan los profesores honestos, competentes y con valores -que los hay en nuestra máxima casa de estudios-, entre los convencidos que ejercen "sus" derechos de gozar de los cargos mejor remunerados se transforman en cinismo, ostentación e impunidad, sin más méritos que profesar la misma fe en el círculo de confianza que protege el trono. Ellos, están concentrados, sobre todo en las corrientes adversas al bien común y la igualdad de oportunidades.
¡Cuánta razón tiene la escritora Esther Díaz!, cuando escribe que "Antes el hombre se escondía detrás de los escrúpulos, ahora ya no oculta sus pasiones. La modernidad era hipócrita, la posmodernidad es cínica" y la realidad que hoy han hecho de la Orden Dr. Jesús Enrique Losada ratifica su pensamiento. Allí, figuran, por ejemplo, algunos "politiqueros" de estos privilegios, pues sus mejores aliados han sido y son autoridades.
Es dudoso, pero tal vez haya alguien -entre los herederos o aliados de los cargos de privilegios- que se sienta agraviado por este detalle grueso de lo que sucede en el seno de las comisiones amañadas, por ello no está demás esta sana sugerencia ¿se siente competente en el puesto que ocupa?, entonces demande la realización de pruebas de competencias abiertas y la publicación irrestricta de sus resultados, sólo así la transparencia, modernidad y respeto hacia los universitarios tomarán cuerpo y se desterrará la falacia del discurso demagógico universitario que, en la actualidad, se practica.
Sólo así se respetarán los méritos a los profesores, empleados y obreros de toda jerarquía, caso contrario, ustedes, sí, ustedes, seguirán siendo los mejores aliados de la corrupción y cómplices más de esta situación que daña a la AUTONOMIA UNIVERSITARIA, al país y a todos los venezolanos y venezolanas honestos (as) y dignos (as) que debemos cargar con el estigma de la corrupción dentro del contexto académico y científico.
El capital humano muy ponderado y, en general, respetado y protegido en países con mayor desarrollo económico relativo que Venezuela, al interior de la Universidad se reduce -entre los desamparados de padrinazgos- a la premisa de "sálvese quien pueda"; mientras que entre los protegidos del "Jefe" y su entorno impera el "hodie mihi cras tibi" -hoy por mí, mañana por tí-.
Así, el silencio, temor e impotencia embargan las voces de protesta y reclamos que sólo se manifiestan y gritan a degüello a través de las miradas o tibias actitudes que denuncian y desnudan la discriminación y acciones inicuas que los rodean y asfixian, en tanto que los favorecidos -en su mayoría de mentes y actitudes muy agrisadas- se mueven al ritmo de la impunidad y la ostentación, siempre bajo él, a la protectora del "espíritu de cuerpo" con que actúa la corrupción disfrazada de "institucionalidad" y que la Universidad está encarnada en un grupúsculo de tecnócratas adocenados y burócratas oportunistas e inescrupulosos.
En los años recientes, gracias al afán de servir a la verdad, los docentes universitarios e investigadores reconocidos podemos mostrar con hidalguía nuestras publicaciones nacionales e internacionales, y lo más importante la huella indeleble que poseemos como docentes con capacidad de trabajo, preocupación y verdadero sentido de la Educación en Valores que a diario intentamos buscar un sentido válido a la existencia y vigencia de la Filosofía Educativa como elementos clave para tocar la puerta en el binomio axiología-praxiología a fin de observar el encuentro de este reto en los valores del humanismo solidario.
Una acción de antología del "hoy por mí y mañana por ti", así como el de confundir la Institución con las personas y sus acciones. Dentro de este escenario plagado de historietas grises, resalta el negro oscuro de la muy decantada imparcialidad de la Comisión de la Orden propuesta por el Consejo Universitario que (instancia superior que, en teoría, debe impartir justicia y corregir los excesos y subjetividades de quienes evalúan al personal al interior de la Universidad) sólo se aboca -única y exclusivamente- al triste y sucio rol de ser el eco ciego de alguna corriente adversa al Estado de Derecho, que aprovechan los cargos para conquistar su realización personal al ejercer un pedazo del poder que le corresponde dentro de la torta global que existe en la Universidad, sino ¿cuáles son los argumentos y pruebas que podrían desmentir este cuadro de infección generalizado que amenaza con corromper los cimientos más profundos, que se está despertando donde el testimonio de su pensamiento, de una pasión ‘comprometida’ con la integridad de una sólida conciencia social bajo el cobijo de un discurso que está desarrollándose en América latina, así como su poesía, que parecen significar la ejemplificación de una cátedra que vino dictando desde el ensayo que nos legó el Dr. Jesús Enrique Losada?. Así se expresó: “Nuestra Universidad debe ser medularmente revolucionaria”, es decir, debe estar impregnada de los ideales y acciones que conducen a la “emancipación del espíritu, a la sinceridad con la propia conciencia, al amor a la verdad que en la palestra política es libertad igualitaria, auténtica democracia, afán de justicia y de progreso” "Nulo el día sin estudio y sin prodigar el bien" era una conseja muy presente en el discurso del maestro Jesús Enrique Lossada.
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