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Es muy fácil para los que estamos muy cómodos en
nuestras casas, lejos del conflicto armado que se vive
en las hermosas montañas de Colombia, fijar una
posición parcializada de la lucha entre la Guerrilla
de la Farc y el Ejército Colombiano , sobre todo,
considerando, que tenemos durante tanto años, a unos
medios de comunicación alienando de manera miserable a
todo un pueblo.
En nuestro país Venezuela, más del 85 % de la
estructura mediática, está en contra del Gobierno, y
los que no están en contra tratan de ser equilibrados
(sumando a esto más injusticia mediática). Como
consecuencia, toda la estructura mediática está en
contra de todo lo que huela a revolución, y por ende,
en contra de la Guerrilla, que es revolución en su más
pura esencia, la más pura esencia, donde sus
integrantes están dispuestos a dar la vida por
defender los principios básicos de los más desposeídos
y maltratados de la sociedad capitalista colombiana.
Una sociedad corrompida carente de valores, carcomida
e inundada por una estructura perversa llena de
miseria humana, donde el negocio de la droga y el
paramilitarismo asesino forman parte estructural del
Gobierno, un Gobierno Narcoparamilitar y Genocida.
En Colombia, esta estructura de poder mediático ocupa
un 100 %, puesto que los que tenían alguna posición
disidente tuvieron que irse del país. Claro, con la
lección ejemplar que les dieron, 4.700 disidentes
asesinados por las fuerzas represivas del Estado
Colombiano con la más descarada impunidad y la más
perversa complicidad de las instituciones de Estado,
con esto, si uno no se puede ir del país, lo que queda
es agarrar un fusil y coger pal monte
Ya es encuentro común encontrar en todos los medios y
agencias de noticias nacionales e internacionales, la
desinformación en relación al niño Emmanuel, nacido de
la relación de un Guerrillero y la "Prisionera
Política" de la Farc, Clara rojas (en terminología del
Estado "Secuestrada" ).
Más allá de la telenovela montada por el Gobierno
Colombiano para poner a la Farc como el malo de la
película, queda evidente su compromiso, su humanismo,
su consideración, el amor por los seres humanos,
cuando dejaron en manos de una familia muy humilde, al
niño Emmanuel con la intención que el niño no sufra
los rigores de la Guerra. Guerra descaradamente
desigual que no le permitió a la familia humilde
putativa burlar los aparatos de seguridad e
inteligencia que el Estado Colombiano, a costa de
amenazas y asesinatos, a logrado establecer para
coaccionar a los más desamparados e inocentes
colombianos.
El Desequilibrio de poder entre estos dos factores de
la guerra fue lo que permitió el desenlace final del
niño Emmanuel. Para nadie es un secreto que este
angelito de Dios iba a ser sacado de Colombia para ser
entregado al presidente Chávez en Venezuela, donde sí
iba a tener la seguridad de que el Estado Venezolano
iba a velar por los derechos fundamentales del niño
(en Venezuela existe el interés superior del niño). El
Gobierno Colombiano es tan torpe que hace de una
desesperación de la familia que lo tenía, como un gran
logro de inteligencia de los aparatos de seguridad del
Estado.
Es evidente, que la familia putativa que tenía al
niño, al no poder mantenerlo, decide llevarlo a un
albergue. Al haber el compromiso de devolverlo por
parte de la Farc, el encargado de buscarlo se
desespera porque para sacarlo del albergue, la cosa no
era tan fácil. Esta desesperación, es lo que hace
recelar a los encargados del albergue y pone en alerta
a los organismos de seguridad, y es cuando sale
Uribenarcoman con su novela escrita por el guionista
más asesino de la historia de la humanidad, su dueño
Bush.
Lo lamentable de todo esto, es que la familia de
Clara rojas por seguir dándole crédito al Gobierno
Colombiano, indirectamente permite que el asesino de
Uribe siga bombardeando indiscriminadamente, todo lo
que se mueva y lo que no se mueva en la selva, incluso
a Clara y a Consuelo. La solicitud hecha por la Farc
de un hacer un despeje y un alto al fuego para poder
entregar a Clara y a Consuelo, no les importa un coño
a estos asesinos. Creo que si los secuestrados
hubiesen sido familia de Uribe, o de los generales que
dirigen estas operaciones asesinas, la cosa hubiese
cambiado. El pueblo colombiano de las ciudades debería
tener un poco más de protagonismo y exigirle a estos
gobernantes asesinos y narcoparamilitares que se
vayan. Con huelgas generales, con manifestaciones
diarias o levantándose en armas como lo han hechos sus
hermanos que están en la selva.
Para mí es fácil opinar desde la tranquilidad de mi
país, lejos de los bombardeos y el sonido de las
bombas que desmebran a los compañeros de lucha, pero
mi corazón y mis sentimientos los acompañan en esa
búsqueda de justicia para un pueblo tan oprimido como
ha sido el pueblo colombiano. Vaya mi solidaridad a
todos los combatientes alzados en armas que una vez
más defienden, no solo a Colombia, sino que defienden
una única lucha en el mundo. Una lucha contra toda las
facetas del imperialismo que somete a través del
manejo de las necesidades a la humanidad. Como sigue
diciendo el Che "Patria o muerte, Venceremos", como
decimos en Venezuela "Patria, Socialismo o Muerte.
Hasta la victoria siempre, Venceremos". Ya no es
tiempo de resistencia, es tiempo de ofensiva.
Saludos hermanos Colombianos de un hermano Venezolano.
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