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Alberto Muller Rojas nos tiene acostumbrados a una gran capacidad de análisis del hecho social o político. Capaz de mirar objetivamente tales hechos, abordarlos objetivamente, descifrar sus claves , mostrarnos la realidad en su dimensión dialéctica y con sus determinantes sociohistóricas le ha dado a Muller un notable lugar como Analista de la Realidad Nacional e Internacional. Nos ha mostrado además su cabeza fría para el enfrentamiento de situaciones,demostrada en Diciembre de 2002 , el día de Año Nuevo, cuando fue objeto de un desconsiderado agravio por las hordas escuálidas en el Hotel Tamanaco, donde esperaba la llegada del Nuevo Año, junto a su esposa. Lo insultaron, lo cacerolearon, lo llamaron Viejo canceroso. Y él Inmutable. Las imágenes, mostradas por la TV daban pena ajena. Si no recuerdo mal, esa lamentable acción estuvo dirigida por Antonio Ledezma. Para mis adentros pensaba, al ver y oir aquel acto bochornoso: "este Señor no puede negar su ancestro alemán. ¿Cómo aguanta sin inmutarse?" Un hombre flemático que, con cabeza fría, se distancia de los hechos y los asume desde la objetividad por lo cual se le respeta mucho como intelectual, es salido, además,de la férrea disciplina militar, de las filas del Ejército venezolano, que, por cierto, nos ha dado la sorpresa de producir individuos dotados de una gran capacidad de análisis, de una gran sensibilidad humana, de una soliodaridad social que muchos civiles, formados al calor de la lucha política, alimentados del diario trajinar contra el poder hegemónico, a la hora de la verdad se pasan al enemigo y defienden lo que antes combatían, como quitarse una camisa y ponerse otra. Ejemplos sobran y no vale la pena mencionarlos.En varias oportunidades se ha alejado Muller de las mieles del poder y ha preferido el análisis crítico y objetivo, con las consecuencias que acarrea tal actitud(entre ellas, incluso, la incomprensión presidencial). La última vez cuando se separó del alto Mando Presidencial, alertando a Chávez del Nido de Serpientes que, según él, están a su lado. Al poco tiempo vino la traición de Baduel a corroborar el objetivo análisis del General.
Ernesto Villegas lo tenía como invitado en la programación especial de la tarde de ayer, en espera de la liberación de los rehenes de la Guerrilla de las FARC. Desde el princpio de la entrevista, Ernesto le señaló que lo notaba emocionado. Con su lucidez de siempre, Muller analizaba la situación del vecino pais, en el que dijo tener familia cercana, recordó su parentela con Luis Carlos Galán, el asesinado candidato presidencial colombiano, quien era primo suyo; oíamos y veíamos al profesor Moncayo, quien narraba su odisea de caminante por la libertad del hijo, quien lleva 10 años secuestrado. Repentinamente la voz se le quebró a Muller y Ernesto señaló sorprendido que las lágrimas asomaban a los ojos del General. Se estremeció el flemático analista político frente a la muy lamentable situación del hermano pais. Sintió en carne propia el dolor de tantos que sufren por una guerra fratricida que ya lleva 50 años. Y lloró Muller. Sus lágrimas son las mismas que cualquier ser humano de buena voluntad derrama, al conocer el drama colombiano. Pero además revelaron que, tras la fachada de hombre analítico, objetivo que hemos percibido de él, está un hombre profundamente sensible, capaz de implicarse subjetivamente en los hechos , un hombre que, además de sabio, es un hombre bueno. En sus varoniles y emocionadas lágrimas se refleja el sentir del venezolano solidario que se conmueve por la difícil situación que se vive en Colombia y por los sinceros y denodados esfuerzos que nuestro Presidente, con su buena voluntad, hace para disminuir en algo el sufrimiento de esas personas. Las lágrimas de Muller lavan , ante los ojos del mundo, la sucia imagen que Globovisión transmitiera ayer, cuando Marta Colomina calificaba, en el Programa de Leopoldo Castillo, de desquiciada a la madre de Ingrid Betancourt por pedir paz para Colombia y expresar que perdonaba a las FARC , a pesar del sufrimiento por el secuestro de su hija.Esa cochinada de la Colomina , expresada con la mayor desfachatez y falta de consideración, impulsada por el Odio y la Envidia, dos bajos sentimientos que alimentan el alma de la Oposición venezolana, encontró hoy, en las lágrimas de un hombre íntegro como Muller, la expresión del Amor, de la Sensibilidad que caracteriza a la mayoría del pueblo venezolano. Quienes sentíamos aprecio por Muller por su indudable capacidad intelectual, hoy sentimos acrecentado ese aprecio, porque las lágrimas del General nos revelan la nobleza del espíritu del anciano político y militar, quien además manifestó, ante la sorpresa de Ernesto, que sentía como un elemento de gran valor en su vida esa capacidad de estremecerse ante el dolor ajeno.. Quienes desde hace ya mucho tiempo hemos visto en la Profesora Colomina una de las más acabadas expresiones del pensamiento reaccionario en Venezuela, no hemos hecho más que acrecentar nuestro rechazo al soez comportamiento de esta señora, que destila Odio , insulta y ofende , sin pararse a medir las consecuencias.La identificación de Chávez(por cierto, también salido de las filas del Ejército venezolano) con el sentir de Muller no se hizo esperar. Una muestra más de la capacidad de nuestro Presidente de interpretar el sentir de los hombres y mujeres de bien de este pais. Hizo una llamada al Programa, para expresarle al General Muller sus sentimientos de respeto y el reconocimiento de su emotiva expresión. un gesto que lo enaltece y deja bien claro la motivación Presidencial para tan difícil tarea: sentir como propio el sufrimiento de cualquiera en cualquier lugar del mundo, cualidad imprescindible de todo buen revolucionario.
ivanmalchiodi@cantv.net
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