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Muchos dimes y diretes han girado en torno a la muerte del líder campesino
coreano Lee Kyung Hae, que se suicidó el pasado 10 de septiembre durante las
manifestaciones contra la Organización Mundial de Comercio (OMC).
El 23 de febrero de 2003, Lee Kyung Hae, ex presidente de la Federación
Coreana de Granjeros Avanzados, se instaló en un campamento frente a la sede de la
OMC en Ginebra, Suiza, y empezó una protesta contra el primer borrador de
modalidades elaborado por Stuart Harbinson, presidente del Comité sobre
Agricultura de la OMC. Desde el 20 de marzo, Lee empezó una huelga de hambre y dio a
conocer sus demandas a través de unas pancartas colocadas en su cuerpo que
decían: "La OMC mata granjeros", "Alto a las negociaciones agrícolas" y "Sacar a la
agricultura de la OMC".
El pasado 10 de septiembre, tres horas antes de asistir a la marcha de
protesta de grupos altermundistas, Lee dio a conocer a un periodista la historia de
su lucha. En seguida el texto íntegro de este fallecido opositor globalifóbico:
"Tengo 56 años. Soy un granjero de Corea del Sur y hemos intentado resolver
nuestros problemas nosotros mismos, con una gran esperanza en las uniones
campesinas. Sin embargo, por lo general he fracasado, como han fracasado la mayoría
de dirigentes campesinos en otras partes.
Poco después de que se firmó el acuerdo de la Ronda de Uruguay, nosotros, los
campesinos coreanos y yo, nos dimos cuenta de que nuestros destinos ya no
están en nuestras manos. Además, impotentes, no pudimos hacer nada más que ver
las olas que destrozaron nuestras comunidades rurales, asentadas desde hace
cientos de años. Para armarme de valor he intentado buscar las razones verdaderas
que explican la gran fuerza de estas olas. He llegado a la conclusión, aquí en
Ginebra, en la puerta de la OMC, y estoy gritándoles a ustedes las palabras
que han hervido en mi cuerpo por mucho tiempo.
¿Para quiénes están negociando ahora? ¿Para el pueblo o para ustedes mismos?
Dejen de hacer sus negociaciones en la OMC, llenas de lógica falsa y de
palabras que son meros gestos diplomáticos.
Saquen la agricultura de la OMC
Es cierto que los programas coreanos de reforma agrícola incrementaron la
productividad de algunas granjas individuales. Sin embargo, también es un hecho
que el incremento en la productividad simplemente añadió más volumen a un
mercado de sobreoferta en el cual los bienes importados ocuparon la porción de
menor precio. Desde entonces, jamás hemos recibido nada que supere los costos de
producción. En ocasiones se han registrado caídas en los precios cuatro veces
superiores que la tendencia normal. ¿Cuál sería tu reacción emocional si tu
salario de repente cayera a la mitad sin entender claramente la razón?
Una parte de los campesinos abandonaron sus granjas y migraron a los barrios
urbanos. Los demás, que intentaron escapar del círculo vicioso, enfrentaron la
bancarrota con deudas acumuladas. Por supuesto, algunas personas afortunadas
han podido seguir adelante; sin embargo, sospecho que no todos podrán hacerlo.
Yo no he visto nada más que casas vacías y maltratadas. Lo único que pude
hacer fue revisar las casas y esperar a que regresaran. Una vez corrí a una casa
donde un campesino abandonó su vida tomando un químico tóxico debido a sus
deudas impagables. No pude hacer nada sino escuchar los aullidos de su mujer.
¿Qué sentirías en mi lugar?
Si caminas en los pueblos rurales de Corea, lo primero que ves son muchas
estructuras arruinadas, la mayoría techos para el ganado e invernaderos de
vidrio, que tragaron enormes cantidades de dinero. Si entras a algunas casas, te
encuentras con ancianos que sufren en su mayoría de alguna enfermedad. La comodid
ad de la vida rural sólo se siente viajando en coche. De hecho, los caminos
pavimentados sirven sólo para los grandes apartamentos en los que viven a menudo
más de mil personas, a los edificios y a las fábricas en Corea. Las tierras
ahora pavimentadas eran arrozales que por miles de años proporcionaron los
alimentos y materiales para la vida cotidiana. Ahora, en la sociedad contemporánea
las funciones ambientales de los arrozales son aún más necesarias desde el
punto de vista ecológico e hidrológico. ¿Quién guardará la vitalidad rural, las
tradiciones comunitarias, el medio ambiente?
Con la ayuda de la Unión Campesina tuve la oportunidad de viajar a otros
países y ver qué hacen otros granjeros para competir y, por lo menos, sobrevivir.
Fue bueno ver que en la Unión Europea los granjeros mantienen su orgullo en la
conservación de sus comunidades, sus alimentos, su patrimonio tradicional y
sus culturas. Al ver sus fuertes sentimientos de responsabilidad social,
organización y los altos apoyos del gobierno me di cuenta que no abandonarán el
trabajo en sus tierras.
Fueron lo suficientemente eficientes para manejar grandes extensiones de
tierra con un mínimo de trabajo familiar. Sin embargo, sin esos apoyos no podrán
seguir cultivando y tendrán que abrir negocios turísticos. Las dificultades de
los pequeños productores fueron parecidas a las nuestras. Las granjas en
Estados Unidos parecen grandes y bien planeadas pero tienen más riesgos. Querían
exportar más pero vivían preocupadas por la bancarrota. Me preguntaba por qué no
eran felices con estas grandes granjas y buenas máquinas. Varios de ellos me
dijeron que con la permanente caída de los precios apenas obtienen ganancias
para sobrevivir, a pesar del incremento en las exportaciones. Más bien, dijeron
que los estómagos de sus socios empresariales (los comerciantes de granos,
agroindustriales, procesadores) crecieron cada vez más. En conclusión me
contaron que muchos granjeros en Estados Unidos pronto se quedarán en la bancarrota,
si no hay subsidios adicionales debido a la dificultad de pagar el interés de
los préstamos adquiridos para pagar el incremento de sus tierras y sus
insumos.
Creo que la situación de los granjeros de muchos países en vías de desarrollo
es parecida, aunque los problemas internos son diferentes. Sin embargo
usualmente los problemas de dumping, importaciones masivas, falta de presupuesto
gubernamental, y densidad de población son comunes. Para ellos las protecciones
arancelarias sería la solución más práctica.
Me da pena ver la televisión y escuchar las noticias que dicen que el hambre
prevalece en muchos países menos desarrollados, a pesar de que el precio
internacional de granos está muy bajo. Ganar dinero a través del comercio no debe
ser su manera de conseguir alimentos. Sin embargo deben tener acceso a la
tierra y al agua. Cuando veo este desastre para los seres humanos, pienso en las
personas gordas que viven en las ciudades del norte. ¿Caridad? ¡No, déjennos
volver a trabajar!
Mi mensaje va a todos los ciudadanos para decirles que los seres humanos
están en una situación de peligro debido a la falta de control sobre las
corporaciones multinacionales y un pequeño número de miembros de la OMC que nos llevan
a una globalización inhumana, antiambiental, asesina y no democrática. Debe
pararse de inmediato, porque si no la lógica faldel neoliberalismo matará la
diversidad global en la agricultura y sería un desastre para todos los seres
humanos."
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