|
En estos días inmediatamente posteriores al Referéndum constitucional, cuando ya hemos conocidos los resultados y percibido sensaciones entre la gente del pueblo, pudieran decirse muchas cosas y establecerse los más variados análisis y es justo y prioritario que se haga, pero para llegar allí, he tenido muy presente el texto bíblico del libro del Eclesiastés en el capítulo 3 desde el versículo 1 al 8, que realmente cae como anillo al dedo y su temática esta dedicada al “momento oportuno”, en fin la idea que expresa es que la Sabiduría más tradicional del Antiguo Testamento afirmaba que el sabio verdadero es el que conoce lo que hay que hacer en cada situación y cuando es tiempo para cada cosa.
Estamos en el tiempo de la reflexión, del silencio, del análisis, de pedir cuentas, de evaluar actitudes y compromisos, de escuchar y sentir la voz y el latido del corazón del pueblo. De ver todo con dimensión de aprendizaje, de no perder la alegría y la esperanza en el proceso revolucionario, de no salir corriendo y escaparnos, como hace el otro bando cada vez que pierden una elección y su dirigencia y muchos de sus seguidores salen a sanar la depresión en Miami o Europa, nosotros ni tenemos el dinero y eso sería una cobardía no propia de un revolucionario.
Hay que crear una mayor conciencia política, saber el leer el mensaje que los electores revolucionarios nos trasmitieron cuando no asistieron al compromiso de las urnas, cuando nos dieron una lección de crítica a vicios y comportamientos que debemos corregir si realmente queremos transformar a Venezuela y convertirla en una nación socialista con nuestras particularidades propias culturales.
Es bueno entender, pero para que comprendamos y corrijamos las fallas, es vital un liderazgo colectivo que acompañe al líder de la revolución con aportes críticos, es fundamental que no sean escojan más dirigentes a dedos sino que se ganen su puesto, que exista una gran dimensión moral y evitemos los arribistas, oportunistas y comerciantes de la política que al final siempre saltan la talanquera y como traidores venden los ideales y desaniman a la multitud.
Pero esto es una gran oportunidad que sirve para podar al proceso revolucionario, para establecer estrategias que nos mantengan en sintonía con nuestro pueblo, para que entendamos que la revolución se hace desde los frentes de batalla, que puede haber limitaciones y fallas en la ejecución de políticas sociales efectivas, pero no corrupción e incoherencia en la vida de un dirigente del proceso de cambios. Llegó la hora de trabajar más de lleno por la construcción de la patria socialista. Entendamos que esta Reforma no es sólo de Chávez es la esperanza de millones de venezolanos, Por ahora no, mañana SI.
ntv.net
Articulo leido aproximadamente 875 veces
|