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Desde el mismo 3 de diciembre se inició la discusión de las razones por las que tres millones de personas, que votaron por el presidente Chávez en las elecciones presidenciales pasadas, se abstuvieron. He oído y leído muchas de ellas, de diferente índole, las cuales se pasean por verdades. La mayoría concluye en que el problema no se encuentra fundamentalmente en lo que hizo o no la oposición, sino que es un problema interno del Proceso.
En aras de esta discusión, me voy a valer de dos razones de tipo personal, porque si bien no me acompañara la solidez ideológica que poseo, producto de la militancia en la izquierda universitaria en los años 60- 70, mi pasantía por la guerrilla y dos años de exilio en Chile y las Islas Canarias, hubieran sido tres millones uno los que se hubiesen abstenido.
1º. Vivo en la parroquia Santa Rosalía, Municipio Libertador y cuando se inició la inscripción en el PSUV, el segundo día ya estaba inscrito como aspirante. Cuando se estableció la aparición de los batallones, inicié la búsqueda para incorporarme. Fue un esfuerzo inútil, pues pareciese que fueran clandestinos. Me comuniqué con la Sala Situacional y, luego de ratificarme mi inscripción, me suministró dos números de celulares correspondientes a los promotores responsables de la parroquia. En el primer teléfono, respondía una niñita que jugaba con él y, en el segundo, se escuchaba una contestadora, en la que dejé el mensaje donde manifestaba mi intención y le pedía que se comunicaran conmigo, cuestión que nunca sucedió. El Presidente llamó a conformar los batallones de apoyo e igualmente me quedé esperando porque, repito, estoy inscrito en el PSUV con teléfonos y dirección ya confirmados.
El día que fui a votar en la Unidad Educativa Gran Colombia, al entrar, me preocupó el escaso número de votantes. Me correspondió la Mesa 2, ubicada en el edificio Panamá, y, para mi sorpresa, en el local sólo se encontraban tres personas: una mujer encargada del manejo de la máquina de votación; otra, encargada del registro y un soldado de la Policía Militar con la función de asegurar que el votante mojase el meñique en la tinta. ¿Y los testigos? Brillaban por su ausencia.
Entonces, ¿qué voceros salieron de esta parroquia?, ¿existirá la intención de formar batallones “cuadrados” de antemano, para llevar a las instancias superiores voceros que respondan a intereses grupales?
Por todo lo anterior, sugiero que se revise y se investigue las razones por las que cuatro millones de aspirantes no aparecen en los batallones y el porqué en regiones emblemáticas perdió el sí y cual fue el papel del PSUV en este resultado.
2º. El mes de enero próximo se cumplirán dos años de haber sido despedido por la Dra. Ana Lucía Barreto, actual presidenta de FUNDECA, adscrita a la Alcadía Metropolitana , dónde laboré durante siete años y a la que ingresé cuando ganó el Comandante, después de haber estado tres años sin trabajo. Este despido se produjo el mismo día en que me reintegraba a mis labores, luego de un reposo de un año, producto de un accidente laboral ocurrido en el Almacén del cual era Administrador. Una fractura de la muñeca de la mano derecha ameritó dos operaciones, con el resultado, al día de hoy, de una limitación ocasionada por la presencia de una placa y cinco tornillos.
Con 62 años y una mano limitada he entregado a amigos y no amigos, un sinnúmero de currículos, sin que haya podido ser posible conseguir un trabajo, ya que, al pasar por Recursos Humanos, la reiterada respuesta es “no presenta el perfil”. Subsisto con la pensión de vejez, que, obviamente, no es suficiente para cubrir mis necesidades.
¿Sería posible que con estas dos razones otro hubiese optado por la abstención?
Finalmente, soy de los que creen que el mayor enemigo que tiene la Revolución es LA CORRUPCION , cuestión ésta que anda de boca en boca en el pueblo, así como la impunidad de que gozan los corruptos. Cuando uno discute con un adversario ideológico, nuestros argumentos triunfan, hasta que el opositor aborda este tema con nombres y apellidos de personas, a quienes uno mismo observa su descaro al mostrar lo obtenido con la vagabundería y el robo de los dineros públicos. Esta triste verdad resquebraja en uno la convicción de dar la vida en defensa de este Proceso, en cualquier momento de enfrentamiento; pues de hacerlo así, esto conllevaría la protección de esos degenerados.
jmendezgarbati@yahoo.es
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