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"Fuera Mister Silva. Lula, vuelve"
La decepción Lula: De socialista a social-liberal
Por: Andalucía Libre
Fecha de publicación: 08/09/03
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tus panas
Nota de aporrea: Ernesto Villegas dijo recientemente:

"No sorprende la negativa del presidente Lula a admitirse un hombre de izquierda. Según una encuesta de la firma Datafolha, 28% de los habitantes de las principales ciudades brasileñas considera que el gobierno del PT es claramente de derecha. Un 12% lo ve de centro y 10% de centro derecha. Es de izquierda para el 22% y de centro izquierda para el 11%. El 16% no lo supo definir."

¡Se perdió esa cosecha!

En su momento -antes, durante y después de las Elecciones ganadas por Lula- dedicamos en ANDALUCÍA LIBRE* amplia atención a múltiples aspectos de la situación política y social brasileña y de sus perspectivas. Desde febrero hasta hoy no hemos encontrado ocasión para volver a ocuparnos de Brasil. Hoy resolvemos está evidente carencia, notoria para cualquiera que recuerde el gigantesco peso objetivo de Brasil en Latinoamérica o su importante lugar en la escena internacional. Además, a ello hay que sumar para la izquierda andaluza -como para toda la izquierda- que la experiencia del Gobierno Lula tiene obvias repercusiones en el debate estratégico entre sus Persos componentes y especialmente entre quienes han seguido en la distancia la historia del PT brasileño desde su prometedora constitución, su desarrollo expansivo, sus problemas y contradicciones hasta ahora -una vez instalado en el Gobierno federal- que parece abocado a la apertura de lo que parece su crisis como proyecto socialista. Especialmente quienes leyeron en su día aquellos materiales -amplios, rigurosos y plurales- de sus primeros congresos, aprendieron lo que pudieron de su experiencia y tienen aún presente como aún caliente la dictadura militar el PT se identificaba con la demanda de "Un Gobierno sin generales ni patrones" movilizando miles de militantes..., esos -entre los que nos incluimos- no pueden evitar sentir un profundo malestar al ver a Lula reconvertido en algo que nos recuerda políticamente demasiado vivamente al vil Felipe González. El giro lulista es de tal entidad -y tan contradictorio con lo que fueron señas de identidad petista- que la derecha brasileña (PSDB, PFL...) puede ahora hacer campaña reivindicando la paternidad de la línea gubernamental y echando en cara a posteriori -con todo cinismo- la oposición del PT cuando aún lo regia un proyecto socialista, tachándolo ahora de oportunista y chaquetero.

De los últimos meses y semanas, hemos seleccionado aquello que puede servir para hacerse una idea de las luchas sociales y delimitaciones políticas más significativas en Brasil. La reforma neoliberal de la Seguridad Social, impulsada desde el Gobierno Lula, ha polarizado el debate político en el PT, generado crisis y amenazas disciplinarias (también en el PCdoB -que forma parte de la mayoría gubernamental- donde asimismo ha habido diputados insumisos al SI). Además, haciendo repaso a bote pronto, también se han dado casos de represión sobre los sin techo y sobrevuela la escena el rearme -en todos los sentidos- de las bandas latifundistas, el bloqueo de los asentamientos y de la Reforma Agraria. Todavía resuenan -mientras desarrolla punto a punto un programa de austeridad liberal- aquellas primeras operaciones de imagen del Lula recién instalado, en los que la caridad sustituía a la solidaridad.

Tampoco es merecedor de olvido, el discurso librecambista liberal de Lula, que se presenta incluso más coherentemente neoliberal que EEUU o la Unión Europea rechazando en nombre de Brasil -¡ahí es nada!- cualquier política de protección del mercado interno, el control de cambios y capitales etc. Es política reconocida del Gobierno Lula la aceptación de los consejos del FMI, desarrollando una política económica ortodoxamente neoliberal, con no demasiados sólidos resultados; el archivo de toda exigencia de anulación de la Deuda Externa; el deslizamiento en la ambigüedad calculada hacia el ALCA; la tibieza solidaria hacia Venezuela frente al acoso del golpismo escuálido o la instalación en los tópicos onusianos a cuenta de la ocupación imperialista de Iraq.

Durante el mes de Agosto se han celebrado encuentros regionales de activistas de Persos movimientos sociales (CUT, MST, UNE, CONAM, PAO...) que pretenden discutir un programa mínimo, avanzar en la movilización común y en su coordinación (CMS) para evitar el riesgo de fragmentación y de sufrir en sus carnes la conocida táctica del salchichón. Con todo, hay que tener presente que es común la doble militancia -con todo lo que ello conlleva- lo que sitúa al PT y a los movimientos en un escenario político común aunque con pistas autónomas -a la manera y disposición técnica de un circo- muy interrelacionado y retroalimentado. El programa que discuten para la CMS -aunque supera y trasciende en las metas al del Gobierno- ni rompe con Lula ni tampoco entra demasiado en detalles ni sobre los sostenes políticos ni sobre las consecuencias de cada una de las grandes demandas planteadas. Para acabar de complicar la visión de la situación, João Paulo Rodrigues -uno de los dos coordinadores nacionales del MST- según se publica en Jornal do Brasil, mantiene un diagnostico muy pesimista sobre su capacidad de presión y movilización social sectorial que extiende y aún agudiza al referirse a la posibilidades globales. A otro nivel, las dudas, singularidades y también -porqué no decirlo- la amplia popularidad que aún conserva el antiguo metalúrgico que ha llegado a Presidente entre sectores populares, también pueden verse reflejados en la forma que la Pastoral Campesina -ver abajo- carga contra el ministro de desarrollo agrario (que es, precisamente, de DS) para exculpar así al Presidente o el exquisito cuidado con que se expresa oficialmente al respecto el MST.

En este complejo escenario -que parecería hecho adrede por un adicto del desarrollo desigual y combinado y de las complejidades tácticas- se encuentra inmersa la izquierda petista. Una parte ha dado la cara oponiéndose hasta el final a la reforma y está en trance de salir del PT vía expulsiones, planteando la formación de un nuevo proyecto (el PSTU, por su parte, ya ha hecho sus propias propuestas al respecto). Otra parte -entre la que se encuentra la mayoría de la tendencia DS (sección brasileña de la IV Internacional)- se ha manifestado públicamente contra la reforma pero ha retrocedido a la hora de votar (más o menos, como el PCdoB). Será difícil que porque todavía haya o reste alguna duda sobre cual es el programa político esencial de Lula -sea en primera o segunda fase; primera o segunda alma- como en su momento planteaba descriptivamente Joao Machado. La duda -vista muy desde fuera- quizá tenga otra explicación más relacionada con la percepción social y con el peso histórico de un partido tan singular como fue el PT. Traduciendo algo de esto en términos muy simplistas, quizá si quieren estar dentro -tragando carros y carretas- para acompasarse con la esperada y futura movilización de fuera se arriesgan a quedar desprestigiados ante los sectores más esclarecidos y combativos que ya están en marcha; ciertamente, si pasan a estar fuera pueden dar la pelea cuando aún persiste el encantamiento y quedarse aislados de los sectores de masas más moderados o atrasados, regional o sectorialmente. De todas maneras, hay gobiernos y políticas que, desde una coherencia de izquierda socialista no se pueden sostener ni apoyar, por inoportuno o prematuro que sea el momento en que se presente la tesitura. Además, una organización militante implantada y amplia puede siempre plantearse ganar más conexión social a través de su trabajo de base y sectorial; aunque ello le implique previamente cesar en las apariencias que confieren algunas responsabilidades institucionales.

Quizá la Internacional de la que formamos parte tanto los cdas. de DS como quienes hacemos este modesto Boletín, debería plantearse debatir y pronunciarse políticamente al respecto para contribuir -o al menos intentarlo- a aclarar tan enmarañado panorama. De momento, parafraseando la consigna de los empleados públicos en protesta, por aquí no gusta nada Mr. Silva y no se cree que Lula pueda volver del limbo, adonde lo ha recluido Mr. Silva.**

En cualquier caso, aquí restan materiales y enlaces para acercarse al apasionante Brasil de hoy y de mañana y ayudar a desarrollar reflexiones y configurar opiniones.


Notas:

*Ver: Andalucía Libre nº128; Andalucía Libre nº138; Andalucía Libre nº139; Andalucía Libre nº141; Andalucía Libre nº 142; Andalucía Libre nº 157

** Una de las pancartas que portaban los trabajadores en la protesta rezaba: "Fuera Mister Silva. Lula, vuelve". El Presidente brasileño se llama Luiz Inacio Lula da Silva, siendo conocido con su nombre de guerra Lula.

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