
En su momento -antes, durante y después de las Elecciones
ganadas por Lula- dedicamos en ANDALUCÍA LIBRE* amplia atención a múltiples
aspectos de la situación política y social brasileña y de sus perspectivas.
Desde febrero hasta hoy no hemos encontrado ocasión para volver a ocuparnos de
Brasil. Hoy resolvemos está evidente carencia, notoria para cualquiera que
recuerde el gigantesco peso objetivo de Brasil en Latinoamérica o su importante
lugar en la escena internacional. Además, a ello hay que sumar para la izquierda
andaluza -como para toda la izquierda- que la experiencia del Gobierno Lula
tiene obvias repercusiones en el debate estratégico entre sus Persos componentes
y especialmente entre quienes han seguido en la distancia la historia del PT
brasileño desde su prometedora constitución, su desarrollo expansivo, sus
problemas y contradicciones hasta ahora -una vez instalado en el Gobierno
federal- que parece abocado a la apertura de lo que parece su crisis como
proyecto socialista. Especialmente quienes leyeron en su día aquellos materiales
-amplios, rigurosos y plurales- de sus primeros congresos, aprendieron lo que
pudieron de su experiencia y tienen aún presente como aún caliente la dictadura
militar el PT se identificaba con la demanda de "Un Gobierno sin generales
ni patrones" movilizando miles de militantes..., esos -entre los que nos
incluimos- no pueden evitar sentir un profundo malestar al ver a Lula
reconvertido en algo que nos recuerda políticamente demasiado vivamente
al vil Felipe González. El giro lulista es de tal entidad -y tan contradictorio
con lo que fueron señas de identidad petista- que la derecha brasileña (PSDB,
PFL...) puede ahora hacer campaña reivindicando la paternidad de la línea
gubernamental y echando en cara a posteriori -con todo cinismo- la
oposición del PT cuando aún lo regia un proyecto socialista, tachándolo ahora de
oportunista y chaquetero.
De los últimos meses y semanas, hemos seleccionado aquello
que puede servir para hacerse una idea de las luchas sociales y delimitaciones
políticas más significativas en Brasil. La reforma neoliberal de la Seguridad
Social, impulsada desde el Gobierno Lula, ha polarizado el debate político en el
PT, generado crisis y amenazas disciplinarias (también en el PCdoB -que forma
parte de la mayoría gubernamental- donde asimismo ha habido diputados insumisos
al SI). Además, haciendo repaso a bote pronto, también se han dado casos de
represión sobre los sin techo y sobrevuela la escena el rearme -en todos los
sentidos- de las bandas latifundistas, el bloqueo de los asentamientos y de la
Reforma Agraria. Todavía resuenan -mientras desarrolla punto a punto un programa
de austeridad liberal- aquellas primeras operaciones de imagen del Lula recién
instalado, en los que la caridad sustituía a la solidaridad.
Tampoco es merecedor de olvido, el discurso librecambista
liberal de Lula, que se presenta incluso más coherentemente neoliberal que EEUU
o la Unión Europea rechazando en nombre de Brasil -¡ahí es
nada!- cualquier política de protección del mercado interno, el control de
cambios y capitales etc. Es política reconocida del Gobierno Lula la aceptación
de los consejos del FMI, desarrollando una política económica ortodoxamente
neoliberal, con no demasiados sólidos resultados; el archivo de toda exigencia
de anulación de la Deuda Externa; el deslizamiento en la ambigüedad calculada
hacia el ALCA; la tibieza solidaria hacia Venezuela frente al acoso del golpismo
escuálido o la instalación en los tópicos onusianos a cuenta de la ocupación
imperialista de Iraq.
Durante el mes de Agosto se han celebrado encuentros
regionales de activistas de Persos movimientos sociales (CUT, MST, UNE, CONAM,
PAO...) que pretenden discutir un programa mínimo, avanzar en la movilización
común y en su coordinación (CMS) para evitar el riesgo de fragmentación y de
sufrir en sus carnes la conocida táctica del salchichón. Con todo, hay
que tener presente que es común la doble militancia -con todo lo que ello
conlleva- lo que sitúa al PT y a los movimientos en un escenario político común
aunque con pistas autónomas -a la manera y disposición técnica de un circo- muy
interrelacionado y retroalimentado. El programa que discuten para la CMS -aunque
supera y trasciende en las metas al del Gobierno- ni rompe con Lula ni tampoco
entra demasiado en detalles ni sobre los sostenes políticos ni sobre las
consecuencias de cada una de las grandes demandas planteadas. Para acabar de
complicar la visión de la situación, João Paulo Rodrigues -uno de los dos
coordinadores nacionales del MST- según se publica en Jornal
do Brasil, mantiene un diagnostico muy pesimista sobre su capacidad de
presión y movilización social sectorial que extiende y aún agudiza al referirse
a la posibilidades globales. A otro nivel, las dudas, singularidades y también
-porqué no decirlo- la amplia popularidad que aún conserva el antiguo
metalúrgico que ha llegado a Presidente entre sectores populares, también pueden
verse reflejados en la forma que la Pastoral Campesina -ver abajo- carga contra
el ministro de desarrollo agrario (que es, precisamente, de DS) para exculpar
así al Presidente o el exquisito cuidado con que se expresa oficialmente al
respecto el MST.
En este complejo escenario -que parecería hecho adrede por
un adicto del desarrollo desigual y combinado y de las complejidades
tácticas- se encuentra inmersa la izquierda petista. Una parte ha dado
la cara oponiéndose hasta el final a la reforma y está en trance de
salir del PT vía expulsiones, planteando la formación de un nuevo proyecto (el
PSTU, por su parte, ya ha hecho sus propias propuestas al respecto). Otra parte
-entre la que se encuentra la mayoría de la tendencia DS (sección brasileña de
la IV Internacional)- se ha manifestado públicamente contra la reforma pero
ha retrocedido a la hora de votar (más o menos, como el PCdoB).
Será difícil que porque todavía haya o reste alguna duda sobre cual es el
programa político esencial de Lula -sea en primera o segunda
fase; primera o segunda alma- como en su momento
planteaba descriptivamente Joao Machado. La
duda -vista muy desde fuera- quizá tenga otra explicación más relacionada con la
percepción social y con el peso histórico de un partido tan singular como fue el
PT. Traduciendo algo de esto en términos muy simplistas, quizá si quieren
estar dentro -tragando carros y carretas- para acompasarse con la
esperada y futura movilización de fuera se arriesgan a quedar desprestigiados
ante los sectores más esclarecidos y combativos que ya están en marcha;
ciertamente, si pasan a estar fuera pueden dar la pelea cuando aún
persiste el encantamiento y quedarse aislados de los sectores de masas
más moderados o atrasados, regional o sectorialmente. De todas maneras, hay
gobiernos y políticas que, desde una coherencia de izquierda socialista no se
pueden sostener ni apoyar, por inoportuno o prematuro que sea el momento en que
se presente la tesitura. Además, una organización militante implantada y amplia
puede siempre plantearse ganar más conexión social a través de su trabajo de
base y sectorial; aunque ello le implique previamente cesar en las apariencias
que confieren algunas responsabilidades institucionales.
Quizá la Internacional de la que formamos parte tanto los
cdas. de DS como quienes hacemos este modesto Boletín, debería plantearse
debatir y pronunciarse políticamente al respecto para contribuir -o al menos
intentarlo- a aclarar tan enmarañado panorama. De momento, parafraseando la
consigna de los empleados públicos en protesta, por aquí no gusta
nada Mr. Silva y no se cree que Lula pueda volver del limbo, adonde lo ha
recluido Mr. Silva.**
En cualquier caso, aquí restan materiales y enlaces para
acercarse al apasionante Brasil de hoy y de mañana y ayudar a desarrollar
reflexiones y configurar opiniones.
Notas:
*Ver: Andalucía
Libre nº128; Andalucía
Libre nº138; Andalucía
Libre nº139; Andalucía
Libre nº141; Andalucía
Libre nº 142; Andalucía
Libre nº 157
** Una de las pancartas que portaban los trabajadores en la protesta rezaba:
"Fuera Mister Silva. Lula, vuelve". El Presidente
brasileño se llama Luiz Inacio Lula da Silva, siendo conocido con su nombre
de guerra Lula.