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Un triste período de la humanidad. Tal vez uno de los mejores análisis del
período Bush lo acaba de realizar Stephan Eric Bronner, profesor de Ciencias
Políticas de la Rutgers-University de New Brunswick, Estados Unidos. El
escrito está lleno de vergüenza, pero principalmente de tristeza. Tristeza
de presenciar este espectáculo del mundo puesto en escena por George W.
Bush. Bombas, cadáveres, Irak destruido, guerra silenciosa pero cruel hasta
el hartazgo, terrorismo, mentiras, sucio, toda sucio lo que se discute,
inventa, esconde y domina en los debates de Naciones Unidas. El profesor
Bronner escribe muy definido: "A lo guapo, el gobierno de Bush ha proclamado
la legitimidad de la mentira y con ello dejó de lado la verdad como
irrelevante para que sirviera de base a la justificación de su política".
A lo guapo, que también podría traducirse: insolente, desvergonzado,
achulado, para que lo entendamos todo. Y agrega: "Entre tanto es un hecho
que la justificación de la guerra contra Irak no se basó sencillamente en
interpretaciones fallidas o datos falsos sino directamente en una mendacidad
desfachatada". Y hace una acusación desde la cátedra que el gobierno de Bush
no se toma el trabajo de desmentir: "Funcionarios de la CIA han declarado
por propia voluntad que sobre ellos el gobierno llevó a cabo una presión
masiva para que dieran sus conocimientos de servicios secretos de tal manera
que legitimaran el proceder del gobierno". Y agrega: "Hasta ahora el
ministro de Relaciones Exteriores Colin Powell no ha dado ninguna prueba
cierta de la existencia de armas de destrucción masiva en poder de Irak, de
lo que habló en su famoso discurso ante las Naciones Unidas". También
critica el docente norteamericano Stepahn Bronner la actitud del Partido
Demócrata, que no ha denunciado toda esa política mentirosa. Ese silencio se
debe a que ellos no quieren ser considerados "traidores a la Patria", el
concepto patriotero norteamericano. Algo que habla de la falta de coraje
civil y de la poca educación democrática en el concepto simplificado de: si
la Patria está en guerra, todo por la Patria, aunque se produzca una matanza
sin sentido. Lo peligroso de esto es que, pese a que lo injusto salta a la
vista en cualquier acción de los soldados americanos, ni el Partido
Demócrata en la oposición es capaz de reaccionar contra la agresión bruta de
su gobierno. Ante el discurso inaudito de Bush ante la organización de
veteranos de Guerra, todos se callaron la boca. Y eso que pareció una
perorata de un suboficial a los soldados: el sagrado honor de la Patria,
"Lucharemos hasta la última bala" y todo eso que se escucha en los patios de
los cuarteles de las dictaduras del Tercer Mundo, pero también en el país
rector del Primer Mundo. Las imágenes que dio la televisión del rostro
amenazador de Bush hizo sentir un profundo temor a la gente del pacifismo y
la ecuanimidad. ¿A dónde vamos? ¿A dónde marchamos? Este triunfo de la
estupidez fue llamado por el senador J. William Fullbrigth, el gran crítico
de la guerra de Vietnam, como "la arrogancia del poder".
Bush es un arrogante. Y sin temor a equivocarnos, agregamos: y un ignorante.
Y en manos de ese ignorante está la suerte del mundo. A esto hay que
apuntar: Naciones Unidas abrió un poco los ojos y dos aliados como Francia y
Alemania optaron por otros caminos, si bien con gran cuidado y guantes
blancos. Un hecho que acaba de ocurrir dice bien a las claras el oportunismo
y la injusticia de cómo se manejan las relaciones exteriores. El ministro de
Relaciones Exteriores alemán, Joschka Fischer, acaba de negar la presencia
alemana en la exposición del Libro de La Habana. Oficialmente tomó la medida
"por la falta de respeto a los derechoshumanos en Cuba". Ironías de la vida:
es el mismo Fischer que actuó como protagonista en la rebelión de los
estudiantes de 1968. La pregunta que cabe aquí es la siguiente: ¿el señor
Fischer tomaría la misma medida con Estados Unidos, una nación que pisotea
los derechos humanos cuando le da la gana? Pongamos el caso Guantánamo.
Amnesty International ha puesto en conocimiento de Naciones Unidas y de
todos los gobiernos del mundo que Estados Unidos pisotea en Guantánamo las
disposiciones de Naciones Unidas sobre Derechos Humanos. A los prisioneros
-casi todos árabes- se los trata como a alimañas durante todo el día. Se los
somete a la más humillante de las torturas: precisamente, la humillación.
Pero eso no es motivo suficiente para el señor Fischer de no pisar el suelo
norteamericano, en protesta. Y esto ocurre con todos los países del mundo.
Una cosa es la genuflexión ante los dueños del globo y otra los prisioneros
color de tierra.
Pero todo esto no es gratuito. En el mundo entero reina la desconfianza
contra el régimen de Bush. Leamos los estudios de cómo Estados Unidos ha
perdido adeptos. Cuatro países que están en la zona peligrosa: Pakistán,
Indonesia, Arabia Saudita y Turquía, tenían, en el verano de 2002, sólo el
36 por ciento una opinión negtiva de Estados Unidos. Actualmente, esa
opinión negativa en los cuatro países ha subido al 83 por ciento. Es que la
cosa no se termina con los bombardeos de las ciudades abiertas ni los
cañonazos contra los edificios de vivienda. Queda el dolor, queda el odio,
queda el ansia de venganza. Vietnam fue la guerra ganada por el grande que
perdió ante el chico. Y además los costos. El golpe preventivo de Bush le ha
costado hasta ahora 400 mil millones de dólares. Es decir, tanto como el
costo del presupuesto de guerra de los dieciocho países que le siguen a
Estados Unidos en orden de importancia. ¿No es demasiado, aun para Estados
Unidos, aun ante la realidad de que en Irak hay petróleo? ¿E Irán cuánto
costará? ¿Cuánto seguirá costando Afganistán?
Y los estrategas del Pentágono no dejan de pensar en Cuba. ¿Y qué hacer con
algunos países latinoamericanos que tratan de nadar hacia la superficie?
¿También el golpe preventivo o guerra al terrorismo como la llama Bush? ¿Qué
pueden hacer los países dependientes para parar los golpes preventivos de
George W.? Salir a la calle, llenar las plazas de la protesta. Desarmar sus
propios ejércitos, llenar con banderas de la Paz todas las calles como hizo
Europa en la última guerra de Bush. Los movimientos sociales
internacionalizados tienen que hacerles temblar el piso a los dueños de las
armas y del dinero. La protesta, el trabajo de los expertos en temas
planetarios, el trabajo continuo de información y representantes de la ética
de pueblo y naturaleza tienen que llevar adelante el trabajo de resistencia,
que es el trabajo por la vida. Por empezar, el tema de Irak y de Medio
Oriente tiene que ser llevado adelante exclusivamente por Naciones Unidas.
La última propuesta de Bush de permitir tropas de NU. pero el mando militar
se lo reservan ellos, no debe ser aceptado, es una burla más al espíritu de
la democracia universal. Y deberá ser también Naciones Unidas la que tome a
su cargo la discusión fundamental de la Etica de la Economía. Que pase a ser
un delincuente todo aquel que ha amasado una fortuna mediante la
explotación, que se pongan listas en todas las ciudades de esos
delincuentes, lo mismo que de los gobernantes que traicionen a los
principios humanitarios. Los papas y los papitostes deberán hacer las
grandes campañas de rechazo a los militaristas y colonialistas. Señor Papa:
no son culpables los homosexuales de todo, sino los poderosos que han
prohijado este mundo actual. Contra ellos debe llenar las calles y no en pos
de un santo que les consiga trabajo a los desocupados. La paz, nada más que
la paz. Sí, todo esto no es nada más que una utopía repetida. Pero es la
justa, y no la guerra hasta el final como acaba de prometer Bush. Basta de
rezar y ponerse de rodillas. La calle a coro y el no a los políticos de la
mentira y a sus generales. Esto en lasescuelas, esto en las universidades,
esto en los medios. La calle plena y las voces de la valentía civil. No al
terrorismo de Bush. Sí a la calle y al pueblo. ¿Utópico? ¿Acaso Bolívar y
San Martín escribirían otros conceptos en esta época?
Los socialdemócratas alemanes están discutiendo cómo quitar la palabra
socialismo de la Carta Orgánica del Partido. No, eso es perder el tiempo. La
cosa no va por ahí, el tema es cómo se detiene la agresividad de Bush y cómo
se logra un sistema universal sin terrorismos ni agresiones.
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