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Ciudadano periodista, veo con tristeza más no con asombro la postura que ha
asumido en su último artículo del Semanario "Quinto Día" del 29 de Agosto
del 2003, en el cual se descarga contra el gobierno y utiliza términos
propios de un miembro de la Coordinadora Democrática, la misma que desprecia
en un buen porcentaje a personas de izquierda como usted, y que incluso
llegó a catalogar a su hijo de terrorista guerrillero. Señor Salazar, no lo
critico porque critique al gobierno, de hecho, me parece que el gobierno se
ha ganado sus jalones de oreja en varias ocasiones, pero creo que su última
reflexión fijó una posición netamente opositora sin matices, casi virulenta,
impropia de una persona que ha sido considerada por muchos como la
autocrítica independiente del oficialismo. Le digo que no me asombra su
arrebato, ya que era predecible que se descargaría contra el gobierno en
general, al momento en que se ejecutara un simple procedimiento rutinario
como es la comparecencia forzosa a un tribunal, por el juicio por difamación
e injuria que el ex ministro Vargas a incubó contra usted. Ahora es fácil
desahogarse alegando "secuestro de los poderes", o que "los policías son
rápidos cuando se trata de periodistas". Pero señor Salazar, no sería mucho
más digno ir al juicio, comparecer ante el juez, "calarse el proceso" aunque
el juez "sea chavista", que tomar esa actitud? Dios quiera que la gente se
acostumbrara a ir a los juicios y defender sus posiciones, equivocadas o no,
y someterse a los resultados, adversos o no, y que se formara así una
costumbre judicial como existe en otros países, donde por mirarte mal en la
calle te demandan ante un tribunal. Se que los periodistas no estaban
acostumbrados a estos procedimientos judiciales, ya que la forma mas
habitual o tradicional era meterlos en un calabozo de la DISIP, obligar al
dueño del medio a despedirlos, darles alguna que otra prebenda, o
simplemente desaparecerlos, como mecanismo de control de facto. Si usted
desea "que termine esta pesadilla" de los procedimientos judiciales, y por
consecuencia inevitable vuelva al poder gente del calibre de Salas Romer,
que con una llamadita telefónica logró despedir a una periodista, porque le
hizo una entrevista incomoda, o Enrique Mendoza, que cerró el Canal 8
durante el Golpe de Estado, o los muchos dirigentes de oposición que
vaticinan que los periodistas progobierno no conseguirán más trabajo "cuando
el tirano caiga" pues señor Salazar, me alegra que esas "sean sus firmas" y
no "nuestras firmas".
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