Hoy viernes, a eso de las dos de la tarde, Venezolana de Televisión retransmitía, desde el Fuerte Guacaipuro, los actos del 90 aniversario del batallón 314 de Artillería Ayacucho. Chávez estaba allí, no por nada es militar de carrera y comandante en jefe de la Fuerza Armada Nacional, y por cuanto la celebración se centraba en un ejercicio de precisión de tiro, Chávez estaba ataviado con el uniforme de campaña.
No más verlo, enfundado en su uniforme, me dije que debería estar pendiente de lo que habrían de pergeñar los medios escuálidos. No tuve que esperar demasiado, puesto que esta misma tarde en la pagina de Unión Radio se daba cuenta del hecho. Bueno que lo de dar cuenta del hecho es un decir, puesto que de haber sido así hubiesen actuado de manera correcta. Por lo que, lo correcto es decir que procedieron a manipular la noticia de esta manera.
En primer lugar, titulando de esta guisa:
“Chávez insiste en planes conspirativos y amenaza con militarizar Poli-Miranda”
Y quién duda que la policía del Mendoza D’asculo no está metida en algo raro. Días atrás señalé que gracias a la infidencia de un escuálido supe que los altos mando de Poli-Miranda tenían frecuentes reuniones con agentes de la CIA. Y no creo que sean reuniones para planificar cómo recoger los perros realengos que vagabundean por las calles de Los Teques. Y es que Mendoza D’asculo es una bicha mala (no creo necesario explicar la razón por la que utilizo el femenino). Ya demostró de lo que es capaz durante los días del golpe de Estado. Y quienes le rodean huelen a cualquier cosa menos a demócratas.
En segundo lugar, señalando que Chávez había dicho que tenía listo su uniforme para enfrentar cualquier invasión.
(...) están buscando el apoyo internacional de nuevo. O que Norteamérica debería venir aquí...si alguien se le ocurre (invadir) no nos quedaría más nada que gritar patria o muerte, pero no vamos entregar Venezuela a los intereses de los poderosos del mundo.”
Y lo que para mi no es más que una manifestación de un sano sentimiento nacionalista, para los escuálidos se convierte en una blasfemia. Quién duda que el deber de cualquier venezolano es el de tomar las armas si un país extranjero invade el suelo patrio. Bueno, esa es la norma para los que nos sentimos venezolanos, para los que tenemos un poco de amor por este país, ya que para lo escuálidos sería una bendición que los gringos invadieran, que matasen a unos cuantos millones de chavistas, que borrasen cualquier referencia a Bolívar y que de una vez por toda terminaran de colonizarnos.
Para lo que les importa la gesta de la independencia. De ella lo único que les interesa es que el 19 de abril, el 5 de julio, el 24 de Junio, caigan un día jueves o un día martes, para así poder disfrutar de un largo puente.
Finaliza la nota de esta forma:
“De acuerdo a las leyes, Chávez en su condición de militar retirado puede vestir su uniforme solicitando permiso al ministerio de Defensa, pero el mandatario tras la asonada de abril del 2002 y como una señal de su disposición a conciliar con la oposición, admitió errores y prometió no usar más su uniforme.
No dudo que el permiso para ponerse el uniforme poco le habrá costado obtenerlo, y no por ser Presidente de la República, sino simplemente por el hecho de que el Ministro de la Defensa es el suegro de su hija. Cómo se ve que toda esta gente, periodistas escuálidos y escuálidos en general, no tienen la más mínima idea de cómo son las cosas en ámbito militar. Y no es que no tengan ni idea, sino que también les tiene sin cuidado ignorar el por qué de muchas cosas. Es por ello que les parece muy bien ver en la revista “Hola” fotografías del Rey de España uniformado de Gran Capitán, él que sólo es cadete de las cuatro armas de la Fuerza Armada española. Chávez no llega a tanto, jamás se ha puesto un uniforme de General de División. Lo que ignoran es que por su condición de Rey de España y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada, le corresponde por derecho el uso del uniforme de Gran Capitán y de Gran Almirante de la Armada.
Y ya que andamos en una de uniformes. Hay que ver el “discreto” silencio que guardaron los medios escuálidos, y los escuálidos en general, al publicarse la foto de George “W” Bush disfrazado de piloto de combate. Aterrizó sobre un portaviones después de haber volado durante unos escasos 15 minutos. Lo hizo a bordo de un avión convencional, por lo que el traje “anti-G” con el que se atavió no tenía otra razón de ser más que la fotografía que los asesores de imagen habían planificado le fuera tomada vestido de esa guisa. Bien se pudiera afirmar que el traje no era más que un “atrezzo” de utilería. Y en el fuselaje del avión se imprimió: “George “W” Bush-Commander-in-chief”. Que lo es, dado su condición de Presidente de EE UU. Y en ello nada tiene que ver que haya hecho un servicio militar de “mentirijillas”, ni que su papi se las haya arreglado para que no fuese enviado a Vietnam. Y en la medida en que se acerca la hora de la reelección, y en la medida que EE UU se empantana cada vez más en Irak, los hacedores de imagen no dudarán en crearle a Bush una imagen heroica, por lo que, imágenes como esta se irán repitiendo día a día, y el disfraz de soldado será cada vez más frecuente y menos disimulado. Mientras eso se da, las escuálidas del patio tendrán orgasmos al ver una fotografía del “warrior”, y los escuálidos alabarán sus dotes de guerrero, paladín de la libertad y de la democracia. Nada de hablar de autoritarismo, ni nada por el estilo, ya que un señor blanco y bien educado no adolece de esos vicios
Pero por aquí chillan cada vez que el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías saca del armario SU uniforme. Y si el 14 de abril de 2002 afirmó, ”aspiro a no ponerme mas nunca el uniforme de campaña...lo repito, no quiero ponerme mas nunca el uniforme”, Unión Radio no puede reproducir esa frase para denunciar que Chávez rompió la promesa formulada.
¿La rompió? ¡No!, puesto que la frase está referida al hecho de que tuvo que enfundarse en el traje de campaña para hacerle frente a los golpistas el 11 de abril. Y el 14 de abril hizo un llamado al sentido común, a la convivencia democrática, pidiéndole a sus adversarios no seguir auspiciando asonadas golpistas. Pero está visto, como lo afirmé hace pocos días atrás, que pareciera que esa gente sólo entiende cuando se les devuelve el golpe con mayor fuerza, o se les insulta con más vehemencia. Y no es que diga que no haya que insistir en el diálogo, que no haya que desmayar en buscar un clima de entendimiento y de convivencia, todo lo cual no excluye que si hay que partirle a alguien la crisma por golpista o desestabilizador, no se deberá andar con contemplaciones. Por lo cual el trancazo, de Ley, que haya que asestar deberá ser contundente y demoledor.
No estaría de más recordarles que tranquilidad es una palabra que tiene su origen en “tranca”. Y que el trancazo, que se le asesta a quien perturba la tranquilidad, es igual de duro en Miami, que en Caracas. Lo que sucede es que en Miami lo reciben sin chistar, mientras que aquí se desgañitan gritando que se les están violando los Derechos Humanos.
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| George Bush Presidente de los EE.UU |
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| Comandante en Jefe |
¡Qué bolas!
Caracas, 29 de agosto de 2003.
riegoparejo@hotmail.com