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¡Nos vamos a Caracas, nos vamos al revolcatorio, me dijo mi esposo, claro imposible perdernos este acontecimiento.
Una toalla, dos franelas, la crema dental y los dos cepillos de dientes. Somos una pareja, aventurera, chavista y revolucionaria.. Nos unimos a nuestros grupo Clase Media en Positivo Maracaibo, nos montamos en el bus y arrancamos, en el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo, amen.
Nos esperaban 12 horas de viajes, pero por la revolución, no hay sacrificio que valga. Nos dimos cuenta que no estábamos solo, otros grupos se unían a nuestra caravana, dicen que es mejor así, por si acaso, por seguridad. Yo diría comenzaba la fiesta chavista. No dormí en el viaje, muchos, tampoco lo hicieron, aunque nuestro bus era cómodo, pero la misma emoción creo que no nos dejaba pegar los ojos. Como a las dos horas de estar viajando nos paramos en un gasolinera, se pararon unos cuantos buses, la gente, todos vestidos de rojo, o algo que los identificara con el chavismo y la revolución, parecía una feria. Gracias a Dios que Chávez escogió el color rojo, dicen que uno siempre cuando emprende una idea debe identificarse desde el principio, con un color, un slogan, una letra. Me gusta mas el rojo que el negro.
En el camino, veíamos las diferentes consignas de los grupos “Podemos Zulia”, “Chávez y Lagunillas”, “La nueva PDVSA”, “Cabimas” y muchísimas mas. Y entre mas avanzábamos más grupos se unían, cuando ya llegábamos a la bajada de Tazón, habían colas y colas, ya se vislumbraba lo que sería la fiesta chavista. Llegamos al poliedro, allí hablaba Nicolás Maduro, y organizaba a la gente, también vimos a Bernal, a Barreto, a Cilia Flores, todos jóvenes emprendedores y luchadores. Momento a momento llegaba la gente, que emoción, que de gente, hasta extranjeros, se identificaba la bandera cubana, esa nunca falta en nuestra revolución, la bandera del Canadá, bueno la verdad es que ya no me extraña ninguna de las banderas. Una que tampoco debe faltar la bandera brasileña y ahora la bandera del sol, la bandera Argentina. Así cada quien ondeaba su bandera. Mientras los grupos nos formábamos, fijábamos estrategias, pautábamos los puntos de encuentro. ¿De dónde vienes?, Maracaibo, ¿qué molleja! Mérida ¡vaya a saber usted!, Trujillo, Barinas, Anzoáteguí, Caracas ¡que bueno, vale!, Barquisimeto ¡Na’ guarà¡. Cada quien llevaba su consigna: “Chávez los tiene locos”, “La oposición va a caer como pocillo e`loco”. Yo creo que Chávez es el único venezolano que ha podido unir tanta gente de todos los estados, nacionalidades. También familias, padres, hijos, hermanos, sobrinos, que tenían tiempo que no se veían, ufff, que de encuentros, entre amigos, mucha gente.
De allí comenzamos con mucho ánimo y alegría, caminábamos y gritábamos y veíamos las consignas, “uh ha, Chávez no se va”, “alerta, alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América Latina”, “con los pobres quiero yo mi suerte echar”, “Uh, ah, los médicos cubanos no se van”, “el ALCA pal’ carajo” Cuando ya íbamos por El Valle, mi esposo y yo agarramos el metro y nos adelantamos un poquito, la gente cantaba, gritaba consignas, yo pensaba “dónde se habrán metido los pobres escuálidos”. Nos bajamos en Bellas Artes y seguimos el camino, como ya eran mas de las 3 de la tarde decimos desayunar y/o almorzar, casi cenar, y nos metimos en un restaurante, que les puedo decir, que emoción habían tantos chavistas, la gente feliz, alegre, el restaurante por educación o convicción, tenía puesto el canal 8, de allí nos fuimos caminando a la Av. Bolívar. Allí fue que lo ví, era él, el hombre, el sueños de muchas de mis amigas, y hasta el mío, era Chávez, qué varón, qué hombre, allí estaba en su camión, saludando, hasta un muchacho gritó “Chávez te amo”, -mi alma-, pensé, esto es fin de mundo-. Ojalá me mirara, en una de esas me miró, (por lo menos así sentí) que mirada, que ojos, ¡un moreno de pelo en pecho en pecho!, pero si Chávez no tiene pelo, verdad, pero no importa, pero es el que representa al hombre venezolano, el ideal latinoamericano.
Pasó y siguió su camino. Era una fiesta y había mucha felicidad, y como decía la propaganda era verdad ¡somos alegría, somos mayoría¡
Llegamos a otro restaurante, todos veían la alocución a través de los televisores. Una mujer gritaba “ese hombre es mío”, y otra decía “no es mío”, y la otra decía, están equivocadas porque es mío”, y un hombre exclamó: “bueno y a nosotros que nos queda”, todos y todas reíamos era fantástico. Pasamos la lluvia, caminamos cuadras y cuadras, la verdad fue super agotador el viaje. Nos montamos en el bus y de regreso otra vez a nuestra querida y hermosa Maracaibo, sanos y salvo.
Analizando y recordando todos lo acontecido pienso: “una cosa, si sé, Chávez es de todos y todas, Chávez es de los niños, de los ancianos, de las mujeres, de los hombres, de los enfermos, él es de aquí de allá, de su familia, pero Chávez es venezolano, él es un sueño hecho realidad. Es nuestro, y es nuestro orgullo, Chávez ha sido puesto allí por algo, por alguien, está con todos nosotros y nosotros estamos con él. Como dicen la gente “Patria o muerte”, y así será, o es nuestra patria o será nuestra muerte. A veces nos quejamos por un simple dolor, “doctor me duele esta pierna, moriré de eso”. Pero no nos vengan a decir que habrá que morir por la revolución, sin mirar para atrás, saldremos a defender nuestra revolución, defenderemos nuestra libertad, y sobretodo defenderemos... a nuestro líder, como ya sucedió, porque él representa a nuestra gente, a nuestros hijos, a nuestros indígenas, nuestros campesinos, nuestros trabajadores, nuestro futuro, a nuestra Latinoamérica, libre, democrática, luchadora y unida.
Si habrá que ir a Caracas otra vez, o a la Gran Sabana, iremos, si habrá que caminar cuadras y cuadras, caminaremos, si habrá que montarnos en buses, metro, aviones, nos montaremos, él nos inspira, nos motiva a que sigamos adelante, a que luchemos, a que defendamos verdaderamente nuestra patria..
Mi experiencia, hermosa, qué puede tener ese hombre, no lo sé, pero tiene algo muy especial que nos envuelve, algo que está en su ser, en su mirada, en la manera de hablarnos. Sin ser artista arrastra a miles, despierta pasiones, levanta las más acaloradas polémicas, pero es nuestro, es auténtico y es HECHO EN VENEZUELA.
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