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Ambas figuras de nuestra cultura acaban de silenciar a los intelectualoides que trataron de vender esta revolución, como una vocación para incultos y ordinarios
Posición de Mateo Manaure y Román Chalbaud desmiente la tesis de la incultura chavista
Por: Diógenes Carrillo
Fecha de publicación: 18/08/03
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Durante esta naciente revolución pacífica, democrática y bolivariana que vive nuestro país, cuya esencia fundamental es el protagonismo y la participación de las mayorías, los opositores han echo uso de cuanto recurso han tenido a mano, entre los que destacan muy especialmente la mentira, la infamia, el engaño, la injuria y la manipulación, además de un absoluto menosprecio por el talento y capacidad de los demás, contando para ello con el apoyo del terrorismo mediático que le ha dado cabida a cuanta patraña urden contra este proceso renovador.

En ese orden de ideas han sido innumerables las mentiras, infamias, engaños, injurias y manipulaciones que han puesto a rodar, como por ejemplo, los escenarios de violencia que han montado con la maestría del mejor director de cine o teatro, para luego tratar de achacarle las víctimas al Presidente Chávez y a sus colaboradores.

También podríamos hablar de la proliferación de actos de terrorismo, programados por la gente de la oposición, también para atribuírselos al gobierno y crear alharacas publicitarias, como los casos de los explosivos lanzados en el diario “Así es la noticia” y en las televisoras “Globovisión” y “Promar” (Barquisimeto), cuyas investigaciones determinaron que los artefactos habían sido lanzados desde dentro de cada uno de los locales afectados; o las bombas que explotaron frente a la Embajada de España y al Consulado de Colombia, las cuales fueron lanzadas por los militares alzados en Altamira y sus acólitos (también según el resultado de las investigaciones policiales) y, más recientemente, para citar un solo ejemplo más, el “auto-atentado” de Marta Colomina en el cual nadie ha creído, pues ella habló de ocho hombres corpulentos con capuchas y armas largas, quienes sospechosamente no le hicieron absolutamente nada y lo peor, a quienes sólo ella vio.

Otro de esos dislocados patrones forjados por los erráticos ideólogos de la oposición, sostiene que Venezuela está dividida entre finos y ordinarios, entre decentes y vulgares, entre pacíficos y violentos, entre acaudalados y patas en el suelo, entre cultos e incultos y por supuesto, en todos los casos con lo positivo para ellos y lo malo para nosotros.

Casualmente, cultos e incultos fue hasta hace poco uno de sus parangones favoritos. Echaron al vuelo una campaña tendente a identificar a todos los intelectuales y gente de la cultura, como miembros de la oposición antichavista. En virtud de ello se aglutinaron unos cuantos valores de las letras y de las artes en general, pero también asumieron protagonismo muchos personajes caricaturescos, además de unos pocos caricatureros, mientras del lado nuestro se alineaban muchas figuras de gran talla aunque soslayados sus méritos las pocas veces que fueron mencionados por los medios de comunicación parcializados y, en general, víctimas del silencio de la conspiración mediática.

En ese gigantesco circo llamado a conjugar figuras conocidas cuya militancia antirrevolucionaria impactara a la colectividad, se sumaron cualquier cantidad de bichos de uña en el rabo. Muchos de ellos sempiternos chulos de los postulados revolucionarios, quienes pasaron años explotando esa imagen para finalmente demostrar con hechos que su poición política era otra, por cierto absolutamente contrapuesta. Vimos el caso, incluso, de cantantes dizque de protesta, quienes pasaron años de años cantándole a la revolución mientras vestían franelas del Ché Guevara y se la pasaban en Cuba posando para fotos con Fidel Castro, mientras ahora participan en los shows de mal gusto que montan (¿o montaban?) en Plaza Altamira.

MANAURE Y CHALBAUD

La correlación de fuerzas en el reglón de la cultura, no obstante, pareciera haberse inclinado decisivamente a favor de quienes apoyan al Presidente Chávez, si así pudieran medirse las cosas, con el pronunciamiento claro y contundente hecho hace poco por dos de las figuras más emblemáticas de nuestra cultura, como son Mateo Manaure y Román Chalbaud.

El gran maestro Mateo Manaure, pilar fundamental de nuestras artes plásticas, se presentó de manera sorpresiva en un reciente “Aló Presidente” en el que no solamente se resteó con el Proyecto Revolucionario, sino que pese a mostrarse quebrantado de salud le dijo en forma contundente al Presidente Chávez: “prométame que usted va a llevar esta revolución a feliz término”; por su parte el dramaturgo Román Chalbaud, reconocido unánimemente como una de las figuras más prominentes de las artes escénicas venezolanas en la actualidad, se presentó en el programa del Canal 8 “En Confianza”, conducido por el colega periodista Ernesto Villegas, donde dejó claro a través de sus opiniones sobre los diversos temas que le planteó Villegas, un amplio acuerdo con la orientación del proceso de cambios que vivimos.

Ante tan importantes y valiosas adiciones a la causa chavista, es buena la ocasión para inquirir a los sempiternos manipuladores de la Conspiradora Demoniática, sobre... ¿cómo les quedó el ojo?, porque resulta sintomático que sobre un tema tan manoseado `por ustedes hasta hace poco, últimamente no hayan dicho ni pío.

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Diógenes Carrillo


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