Novela Medieval

(Si algo así está pasando, es porque a veces la realidad supera la ficción)

CAPITULO I

Desde la torre más alta de toda la comarca, Lord Safrisco ve el amanecer primero que cualquier mortal y se siente privilegiado. Mientras se acicala, piensa como lidiará ese día con los siervos que ahora quieren arar en la gleba sin rendir cuentas. Se pone la capa roja que tantas veces le ha tapado los hombros, pero no logra impedir que se le deslice hacia la derecha. Se la ajusta más al güergüero pero siente que le asfixia y le dice a uno de sus fieles:

* Hacedme la segunda, anudad bien esta odiosa capa que hoy debo enfrentar la saña de la plebe, que amenaza con sublevarse. Si estuviera en mis años de guerrero, otro gallo cantaría, pero mis asesores dicen que lo que está dando el palo ahora son los consejos de un tal Maquiavelo.
* Estad mosca, Milord. Mirad que desde que Robin Hugood está mandando, le ha dado por conciliar con esa gentuza y hasta quiere repartirles el dinero del cobro de impuestos.
* Tranquilizaos, tened confianza en que más temprano que tarde nos libraremos de este mal sueño. ¡Aah, si no hubiese titubeado cuando se alzaron las comarcas del norte, tal vez yo estaría en el trono! Pero en fin, debo irme. Deseadme suerte.


CAPITULO II

Lord Safrisco baja de su torre encantada y enseguida le rodean sus escuderos y bufones. Abraza a su asesor político y le dice:

* Hablad, decidme que has hecho para meter en cintura a esos bellacos.
* Verá Milord, ya hemos organizado a un grupo para crear disidencia dentro de sus filas. Ha valido la pena, pues hoy elijen a su emisario.
* Tal emisario es por las ideas locas de Robin Hugood con un nuevo partido. Ya los ánimos estaban caldeados y ahora quiere reformar varios edictos que perturbaran la paz en las comarcas.
* Disculpad mi atrevimiento Milord, pero vuestra capa se ladea hacia la derecha.
* Perded cuidado, es por mi postura. ¿tenemos candidato para emisario?
* Eh…aún no, Milord.
* Entonces postulad uno. Decid a los espías que enaltezcan sus virtudes y su entrega al pueblo para crear una matriz de opinión favorable. Prometed hasta meted y luego de metido, olvidado lo prometido ¿Qué os parece?
* Notable, Milord, notable. Pero debo pediros tiempo para tan arriesgada estratagema. Recordad que no estais bien en las encuestas y vuestros súbditos están cansados de oír promesas de agua, vivienda, salud…
* ¡Patrañas! Ellos no sabrán de que ballesta salió el dardo. Enviad por delante nuestra fuerza de choque, que junto al grupo infiltrado lograremos imponernos ¡Ni un paso at… quiero decir…adelante!


Pues tan dicho como hecho. Lord Safrisco logró entre empujones, gritos y promesas hacerse con el emisario del tal movimiento popular.


CAPITULO III

Un caballero cabalga por una senda y en la pata de un merecure encuentra a una doncella llorando a moco tendío.

* ¿Que te pasa chica?
* ¡Oh, caballero, nubes oscuras nos amenazan! Lord Safrisco y sus huestes se han enquistado en nuestro plebeyo movimiento.
* Pero bueno mijita ¿Acaso ustedes no toman sus propias decisiones?
* Si, pero ya había infiltrados de su maquinaria política.
* Pues bien pendejos son que no se reconocen entre ustedes mismos.
* ¡Oh noble caballero! ¿podríais hacer algo? Combatidle.
* Bastantes peos ya tengo encima. Yo no puedo andar pendiente de sus batallones. La voluntad de cambios debe salir de ustedes ¡Dejen el llantén y saquen a esos neo adecos de allí!



EPILOGO

En su taberna privada, cagado de la risa, Lord Safrisco alardea ante sus convidados

- ¡… y ahora tengo poder popular!

Se inclina hacia una rubia descocada y le dice:

- Os invito a una cabalgata por la campiña al amanecer ¿Cual caballo es de vuestro agrado, Hummer o Porshe?

¿Seguirán los siervos calándose a Lord Safrisco? ¿Cuando se le caerá por fin la bendita capa? ¿Quién es el misterioso caballero? ¿Qué hará la doncella? ¡No se pierdan el próximo capitulo!

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Plácido R. Delgado


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