Derecho al voto de 14 años en adelante

La necesidad de tener una clara referencia del momento a partir del cual una persona está en plenas facultades para participar en la vida política de un pais ha hecho que se ponga, desde siempre, un gran énfasis en la edad cronológica. Y, como siempre, cuando se da importancia a un solo factor y se desdeñan otros de igual o superior importancia, se llega a la pérdida de validez real de ese factor único a la hora de tomar decisiones.Se desnaturaliza.

La edad como único factor a ser considerado a la hora de votar, de asumir responsabilidades por conductas inapropiadas, de manejar o de iniciar la vida conyugal por voluntad propia ha mostrado su parcial valor: ha servido para incluir y otorgar el merecido derecho a voto a personas que sufren de Discapacidades Mentales diversas, lo cual nos parece absolutamente válido, pues reconoce el derecho de las personas con este tipo de limitaciones a participar, de alguna manera, en las decisiones políticas trascendentales al cumplir 18 años. Pero deja por fuera a una gran cantidad de personas , quienes aún no han cumplido la mágica edad de 18 años, pero tienen ya herramientas teóricas y prácticas suficientes para discernir y decidir, en política y en cualquier otra área de la vida.Tenemos estudiantes Universitarios de carreras científicas y humanísticas, que llevan hasta 3 años cursando estudios superiores y, sin embargo, no pueden votar.Existe un amplísimo sector de jóvenes que participan activamente en el sistema educativo formal venezolano y en las llamadas Misiones Educativas, que tampoco pueden votar por no haber cumplido 18 años. Un importante grupo de venezolanos menores de 18 años trabajan en distintos oficios o reciben entrenamiento práctico para aprender a trabajar en un área determinada. Tampoco ellos pueden votar.

Por esta razón, creo que no puede ser sólo la edad cronológica el factor a considerar para permitir votar a las personas. Estoy de acuerdo con que todos los mayores de 18 años tengan derecho a hacerlo (salvo las limitaciones que la ley les establezca). Pero además, creo que ha llegado la hora de considerar otros factores a la hora de conceder este derecho. Y el más importante de todos es la voluntad, manifestada en los hechos, de estar realizando algún tipo de actividad educativa, laboral o social que tenga por objetivo la integración social de la persona y su participación en la vida activa de la comunidad a la que pertenece. Supongo que alguna limitación etárea deberá ser tomada en cuanta como punto de partida. Pero creo que los 18 años ya es mucho tiempo de espera. Propongo formalmente que toda persona de 14 años en adelante ( parto de este límite por ser el que se toma en la Ley del Trabajo para permitir el trabajo juvenil en la condición de aprendiz) que esté participando activamente en cualquier Programa Educativo formal , en alguno de capacitación para el trabajo , en alguna actividad laboral o en algún Plan de Rehabilitación tendiente a su integración social y que esté cumpliendo, de manera satisfactoria, con los parámetros evaluativos establecidos para dicha actividad pueda inscribirse para ejercer su Derecho a Votar. y la razón básica por la que hago esta propuesta es que la participación activa en alguna de las actividades mencionadas, aunada al cumplimiento de los parámetros evaluativos para la realización de esa actividad es una prueba más que suficiente para que la sociedad otorgue el derecho a la participación política. Ningunas otras razones relacionadas con la madurez emocional o el desarrollo intelectual pueden ser consideradas en estos casos, por cuanto desde hace mucho tiempo ya se ha reconocido el derecho a voto a personas mayores de 18 años que, aún teniendo algún grado de discapacidad mental, conserven la capacidad para discernir sobre la conveniencia o no de votar por algún candidato o por alguna propuesta. Y, además, en cuanto a la madurez emocional, es un término muy vago, difícil de definir y que no se determina por la edad del Individuo, sino por la capacidad que tiene para asumir sus responsabilidades de manera cabal frente a si mismo, su familia y la comunidad a la que pertenece.

Muchísimas personas(entre ellos muchos dirigentes políticos) que, por ser mayores de 18 años, tienen derecho a Votar, demuestran, en su diario devenir, una evidente irresponsabilidad hacia si mismos, sus familias y la comunidad en la que viven. Y, sin embargo, votan . De ningún modo pretendo que se les niegue el derecho a hacerlo. Deben continuar disfrutando de ese derecho que ya se les ha reconocido. Pero resulta injusto que otros, con menor edad, pero con un probado sentido de la responsabilidad individual y social, tengan que esperar hasta los 18 años para poder dar su opinión sobre asuntos que conocen muy bien.

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