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Ahora resulta que el malo es José Vicente Rangel. Ya el "periódico" -que mejor se puede llamar pasquín- El ESPECTADOR de Colombia, en cabeza de su director, Ricardo Santamaría, quien censuró, despidiéndolos, a Fernando Garavito y a Fabio Castillo, ambos reporteros y periodistas de amplia trayectoria e independientes a los áulicos de Uribe, le echa el lodo a Rangel, quien en verdad fue calumniado e injuriado. Uno no entiende a la gran prensa en Colombia. Festejaron el golpe del 11 de abril y lloraron (y llorarán) el porrazo del 13 de abril. Toda oportunidad que tienen de hacerle eco a las mentiras de las Agencias de Noticias del imperio y a los medios de Miami y Venezuela (los "opositores"), la destacan en grandes líneas y titulares. Pero lo que el gobierno bolivariano hace por su pueblo venezolano, lo pasan por alto intencionalmente. Se asocian para difundir cuanto estiércol les cabe en la cabeza y luego se hacen los mártires cuando los descubren. Cínicos. Acá les mando la tonta disculpa del genuflexo director del pasquín, Ricardo Santamaría, publicada hoy, 12 de agosto de 2003.
El Espectador reconoce error en caso Boyer:
"De buena fe y previa consulta con algunas autoridades colombianas, el pasado domingo 10 de agosto el periódico El Espectador publicó el informe periodístico titulado “Yo llevé a Raúl Reyes a Venezuela”, que registró la entrevista sostenida con el supuesto piloto Moisés Roberto Boyer Riobueno, quien aseguró haber trasladado al comandante de las Farc Raúl Reyes a territorio venezolano, por instrucciones del vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel.
En los días siguientes, la entrevista fue divulgada por varios medios de comunicación y se fueron conociendo nuevos detalles que revelaron inconsistencias serias y graves en la versión del señor Moisés Roberto Boyer Riobueno, quien no obstante, hasta ahora se ha reafirmado en sus declaraciones.
Pero hoy El Espectador abriga la convicción de que el entrevistado mintió, que es justa la enfática negativa del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, que se trata de un montaje urdido por el propio personaje y que sus declaraciones no corresponden a la verdad.
El Espectador fue engañado por Moisés Roberto Boyer Riobueno, pero también se equivocó al otorgarle plena credibilidad a su versión sin confirmar totalmente sus apreciaciones ni consultar a la contraparte.
En lo sucesivo, en casos especiales como este, se adoptarán medidas excepcionales, además de las que son regulares en el trabajo periodístico, para que este tipo de errores no vuelvan a repetirse, particularmente en casos tan sensibles.
Dicho lo anterior, debemos rechazar enfáticamente las declaraciones del vicepresidente José Vicente Rangel, en el sentido de que este incidente hace parte de una conspiración de la prensa colombiana, y específicamente del periódico El Espectador, contra el gobierno de Venezuela. Ese señalamiento es una invención de Rangel y no aceptamos que de un error periodístico, grave sin duda, se infiera semejante conclusión que no se ajusta a la realidad.
Finalmente, nos abstenemos de hacer cualquier comentario frente a términos insultantes y desobligantes con los que el vicepresidente Rangel se ha referido a este asunto".
Dirección de El Espectador
Agosto 12 de 2003
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