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Venezuela, Estados Unidos y el Proceso Bolivariano
Por: Alirio Liscano
Fecha de publicación: 11/08/03
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VENEZUELA ESTADOS UNIDOS Y EL PROCESO BOLIVARIANO

Alirio Liscano*


Antecedentes

El sistema democrático venezolano iniciado en 1958, vivió en el último cuarto de siglo (1974-1979), su más grave crisis. El país, inundado de dinero (el embargo petrolero árabe de octubre de 1973, disparó los precios), conoció los inicios de una grave espiral de corrupción, planteada en ese primer mandato del accióndemocratista (socialdemócrata), Carlos Andrés Pérez. Insólitamente, en 1977, la economía venezolana dio muestras de desaceleración; en 1983, cayó la moneda y en 1989, a escasos veinte días de la asunción de Carlos Andrés Pérez para un segundo período, se produjo el levantamiento social (grosso modo, calculado en 3.000 civiles muertos, por órdenes de Pérez), que la televisión mostró al mundo y que se conoció como ³El Caracazo².

En 1992, ocurrieron los movimientos militares liderados por el Comandante Hugo Chávez Frías (este movimiento dio sus primeros pasos en 1983, por los doscientos años del natalicio del Libertador Simón Bolívar, y adoptó el nombre de MBR-200). Estos alzamientos fracasaron militarmente, pero impactaron hondamente a la opinión nacional, lo que se confirmó cuando Hugo Chávez Frías ganó la Presidencia de la República, en limpia contienda electoral, en diciembre de 1998. Al levantamiento social, había sido seguido el levantamiento militar y finalmente, el levantamiento electoral. Se abrió otra etapa en la democracia venezolana.

Estimaciones moderadas sobre esos 25 años, hablan de 400 mil millones de dólares consumidos por cinco gobiernos; cuarenta mil millones de dólares de deuda; y lo que fue peor: 70% de pobreza, más de la mitad de ella en niveles extremos o críticos.

La obra bolivariana

El proceso bolivariano, en un contexto de emergencia social, ha desplegado una agenda inmensa pero desconocida. En lo político, basta mencionar la escogencia democrática de una Asamblea Nacional Constituyente y la elaboración de una Nueva Carta Política, a su vez, ratificada por los venezolanos en referéndum; 49 leyes renovadoras, a partir de aquella Carta Magna; creación de dos nuevos poderes (Moral y Electoral) y de los referendos consultivo, aprobativo y revocatorio; participación y protagonismo vinculante de los sectores populares; materias etno-linguísticas y ambientales con rango constitucional; debate político sin precedentes, en el marco de una vigorosa profundización democrática, que prioriza las libertades de expresión, organización y manifestación; con ausencia de represión, presos y perseguidos políticos.

En lo social, se han entregado 25 mil viviendas y están en marcha proyectos para 750 mil en 5 años; el presupuesto educativo subió del 2.9% del PIB en 1999 a 6.4% en 2001, hacia el 7% recomendado por UNESCO; 675 nuevas escuelas; 2250 reconstruídas; 3600 nuevos docentes; la matrícula escolar se triplicó; sólo en 2001, fueron creados 240 infocentros de internet (subió a 92% el acceso a la red); programa ³Carro Familiar²; 80% de la población (sectores vulnerables), recuperan la capacidad adquisitiva por incrementos salariales (sueldo mínimo de 90 mil bolívares a 190 mil en dos años); reconocimiento de la propiedad urbana en las barriadas populares; homologación a niveles de salario mínimo, de pensiones a jubilados, reconocimiento y pago de sus deudas atrasadas. Igualmente, protección a consumidores, acción ambiental, renovación del transporte público; mas de un millón de niños inmunizados contra la Hepatitis B y la Influenza, incremento de médicos por habitantes; centenares de cirugías urgentes enviadas a Cuba; en 2001, 260 niños cardiopáticos operados; recuperación y dotación de redes ambulatorias, quirófanos, ambulancias; mortalidad infantil del 21 al 17 por mil.

En lo económico, fortalecimiento de la OPEP y del latinoamericanismo; estabilización del mercado perolero mundial; impulso gasífero; banca de desarrollo (banco del pueblo, de la mujer, industrial, de desarrollo social); entre 1999 y 2001, reducción de la inflación, precios al consumidor y tasas de interés; alzas significativas del producto interno bruto, exportaciones no tradicionales, precios petroleros por barril y reservas internacionales. En el mismo lapso, incremento del empleo, consolidación de la titularidad de las tierras; eliminación de latifundios, exclusión de invasores; entrega de títulos; y cooperativización.

Logros fundamentales en infraestructura, turismo, laboral, derechos del niño y de la mujer y otros. Culminación casi total de las obras civiles del ferrocarril entre Caracas y los Valles del Tuy; inicio de proyectos como la línea 4 del Metro de Caracas y el segundo puente sobre el río Orinoco; ampliación del Aeropuerto Internacional de Maiquetía; restauración del Palacio de Miraflores, La Casona y la Iglesia de Santa Capilla; rescate del Seguro Social y del Instituto Nacional de Capacitación Educativa; repotenciación del Teleférico de Caracas; recuperación del Viaducto 1 de la autopista Caracas-La Guaira; autopista San Cristóbal-El Vigía; restauración del Teatro Municipal de Caracas y de la Casa Anauco de los Bolívar y la restauración general de carreteras, especialmente en los estados andinos, Táchira, Mérida y Trujillo.

En lo internacional, se dieron importantes avances. Liderazgo activo en el ámbito mundial; después de veinte años, celebración en Caracas de la Segunda Cumbre de Presidentes de los Países OPEP; Venezuela a la Presidencia de los Países No Alineados; el Grupo de los 15 y la Comunidad Andina de Naciones, así como a la Secretaría General del Sistema Económico Latinoamericano y de la Asociación Latinoamericana de Integración. Por otra parte, muestra fuerte presencia en América Latina y el Caribe; es mirada con respeto por el G-8 y consolida relaciones de respeto con todas las naciones del mundo, lo que incluye, obviamente, a los Estados Unidos, su principal socio comercial.

Concediendo que esta significativa obra de tres años, no se vió respaldada por una estrategia comunicacional bolivariana suficiente, (en tiempos de eclosión mundial de esta tecnología), y que en el caso venezolano, la debilidad intrínseca de la oposición política, de hecho, ha convertido a los medios de comunicación en la oposición misma, pasemos al tema central de este análisis.

Estados Unidos y el proceso bolivariano

El 1º de enero de 2002, entraron en vigencia las 49 leyes (Ley Habilitante), que resumen el paquete de reformas básicas que deben producirse en Venezuela para que la democracia venezolana sea realmente democrática. Esa legislación expresa la determinación bolivariana de profundizar la democracia política, dándole aliento de justicia social, igualdad de oportunidades económicas, desarrollo humano y ambiental sostenible, reconocimiento de las etnias y otros derechos (Ley de Tierras, de Microfinanciamiento, de Pesca, de Costas, etc).

Esta legislación, que profundiza los contenidos representativos e incorpora una fuerte dosis de poder popular mediante la participación vinculante y el protagonismo popular, fue suficientemente debatida por las partes involucradas. Cinco de estas leyes y aproximadamente tres artículos de cada una (mas o menos quince normas), fueron resistidas por algunos grupos económicos, de donde derivó la oposición cerril que se desató en el curso del año 2002 y las manifestaciones dramáticas de militarismo fascista del 11 de abril y el subsiguiente paro petrolero, todo lo cual, aparte de traducirse en un costo de 10.000 millones de dólares en pérdidas para el país y otros efectos colaterales (interrupción de programas sociales, debilitamiento de algunos flujos de inversión), retrotrajo la economía a niveles de 1998, cuando ya había logrado un curso sostenido de ascenso. La gestión del Presidente Chávez se inició con un crecimiento económico de ­7 porcentual; se ubicó en 1999 en 0.9; en 3.2 en 2.000 y en 2.7 en 2.001, lo que indicaba claramente que la economía, pese a las inmensas dificultades, iniciaba la recuperación.

La fragmentación y heterogeneidad política de la estructura opositora (partidos tradicionales en caída, otros débiles, organizaciones no gubernamentales surgidas de repente, preponderancia de posiciones extremistas frente a demócratas débiles, varios aspirantes presidenciales, etc), ha creado un desbalance en el sistema, del que, por supuesto, aunque se pretende, no puede culparse al Presidente Chávez. Este factor ha pesado mucho en la implantación de una orientación aventurera en la conducta de la oposición, desestimando caminos legales y constitucionales de signo democrático, que están a la mano.

En este marco, algunos sectores de la oposición, confirmando su debilidad, han consumido buena parte de su tiempo haciendo ³lobby² en Washington, Wall Street, Miami, e incluso Bogotá. Por esta razón, periódicamente, saltan las declaraciones de senadores republicanos o de funcionario estadounidenses, enjuiciando la situación venezolana y ofreciendo opiniones. Por supuesto, es un lenguaje intervencionista inaceptable, por lo demás, dirigido a un socio comercial, que jamás, ha osado entrometerse en los asuntos internos de Estados Unidos, como no haya para defenderse, por razones elementales de soberanía.

El gobierno del Presidente George W. Bush, oficialmente, ha negado toda ingerencia y participación en la situación venezolana, aunque ha reconocido haber escuchado a grupos opositores en diversos momentos. Así ocurrió con los desagradables eventos del golpe militar y del paro petrolero, como se sabe, salpicados de sangre derramada. Así lo ha reiterado. No obstante, según decía hace poco el Canciller venezolano Roy Chaderton Matos en Buenos Aires, molestan ³las andanadas de algunos burócratas del Norte, que todos los días a la 12 m., dan lecciones de buena conducta al resto del mundo².

Lo menos que se me ocurre decir, es que resulta un sarcasmo que algunos sectores que están imponiendo al mundo el guerrerismo y el armamentismo, y consecuentemente la muerte, como punta de lanza de los intereses de las grandes corporaciones transnacionales, en nombre de una lucha antiterrorista que todos compartimos pero que no explica tanta pérdida de vidas inocentes, pretenda dictar cátedra a nadie. En tiempos en que el totalitarismo televisivo de CNN, nos ha impuesto los discursos del Pentágono, de Rumsfeld, Powell o Tommy Franks, se carece de toda autoridad moral para llamarle la atención a alguien.

Hace poco por innúmera vez, el vocero del gobierno estadounidense Richard Boucher, declaró que ³hacemos notar que la Constitución Nacional (de Venezuela),dicta que la decisión de realizar un referéndum incumbe a los tribunales, al Consejo Nacional Electoral y al pueblo de Venezuela, no a la rama ejecutiva del gobierno². El Presidente Chávez reiteró dignamente que ³Venezuela es un país soberano que tiene el derecho de resolver sus problemas² y que ³Estados Unidos debería ocuparse de los problemas que ha provocado en el Medio Oriente, en el seno de un pueblo que ha sido atropelladoŠdeberían revisar esa política². Sin embargo, estas escaramuzas declarativas, no parece que puedan afectar básicamente las relaciones bilaterales.

Importante es aclarar, no obstante, que la oposición golpista y fascista, dominante en ese sector político venezolano, sigue manejándose con el mismo formato. Las nunca descartadas hipótesis del magnicidio y del intervencionismo extranjero como en Santo Domingo (1965) o Panamá (1989), siguen desvelando a aquellos sectores extremistas. En la medida en que estos grupos objetivamente terroristas suben el tono, arguyendo que el gobierno se opone al referéndum, o que el Presidente Chávez está deslegitimado y carece de apoyo popular, en esa misma medida se resisten a seguir las pautas democráticas, legales y constitucionales.

El referéndum revocatorio, incorporado en la Constitución Bolivariana de 1999, por petición del Presidente Chávez (lo que sabe el gobierno estadounidense), valga la redundancia, es materia constitucional, por lo que nunca ha sido objeto de discusión ni de negociación por parte del gobierno. Es mas, siempre fue la posición del gobierno bolivariano sobre la salida a la situación política. Por estar en la Constitución Nacional, no requiere de acuerdos, como no sea entre los factores de oposición para impulsarlo. Son esos sectores los que deben promover el revocatorio. El revocatorio es funcion de la oposición, no del gobierno.

El gobierno bolivariano no se ha propuesto revocarse a sí mismo. Sólo ha dicho que la oposición debe ser la que promueva el revocatorio, ahora sí a partir de la mitad del período presidencial que se cumple el 19 de agosto, recoger limpiamente los dos millones de firmas requeridas y seguir los cauces normales, para lo cual es, además, indispensable, que salga de la posición irreductible que ha adoptado y se incorpore a las sesiones de la Asamblea Nacional para la renovación y escogencia del nuevo Consejo Nacional Electoral. Así mismo, ha dicho que deberán procesarse las más de 50 peticiones de revocatorios que están siendo promovidos para los niveles de gobernadores, alcaldes y otros cargos de representación popular.
Como se notará, nada está fuera de los parámetros del estado democrático de derecho que existe en el país.

*Consejero
EMBAJADA DE LA REPUBLICA
BOLIVARIANA DE VENEZUELA
COSTA RICA
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Alirio Liscano


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