"¡Profeta! -grité -, ser malvado, profeta eres, diablo alado! Por el Dios que
veneramos, por el manto celestial, dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar". Dijo el cuervo: "¡Nunca
más!".
Fragmento de 'El Cuervo', de Edgar Allan Poe.
Según las encuestas electorales, Chávez apenas cuenta con apenas el 30% de
apoyo entre la población. Según las encuestas electorales, Uribe cuenta con el
70% de apoyo entre los colombianos. Según las encuestas electorales, un 56%
apoya la gestión de George Bush en los Estados Unidos. Según las encuestas
electorales el dinero tiene la razón. Según las encuestas electorales no hay
razón para creer en los hombres.
Las encuesta electoral, ¡Cuán poderoso es jugar con la indecisión de la
gente! ¿Cuál es la razón de publicar las encuestas electorales? ¿Decirles a las
personas que no están solas en su criterio? ¿Decirles a las personas que no
tienen la razón? ¿Decirle al indeciso qué hacer cuando lo abruma la presión?
Para Gallup (y seguramente para todos) eran sólo cuestión de mercadeo. ¿Acaso la
política es mercado?
Las encuestas electorales carecen de sentido cuando ya nadie les cree. Decía
Celeste Nova en su artículo publicado por Aporrea.org (www.aporrea.org/dameletra.php?docid=4155)
el pasado jueves 07 que" Los rostros alegres de la gente dicen más que los
pronósticos y las encuestas que financian los golpistas nacionales e
internacionales. El pueblo es sabio," es cierto, pero esas encuestas aún siguen
existiendo. Se pregunta entonces uno ¿Por q ué persisten las encuestas
electorales cuando aparentemente ya no son viables? Pero la respuesta asombra
más, pues parece una especulación vacilante menos convincente que el cuento del
chupacabras. Uno termina convenciéndose con aquello de que sin duda nuestra
memoria es pésima.
Y precisamente por eso que las encuestas electorales tienen la capacidad de
resucitarse a sí mismas. Son mesiánicas en su naturaleza. Ellas mismas se
convierten en sujeto y objeto de sus sondeos y levantan la lápida de la
incredulidad con una práctica torpe, pero efectiva: "¿Confía usted en las
encuestas electorales?"; y allí surge una respuesta fabulosa: un "Sí" en lugar
de un "No" o de un "No opino". De repente, cual Lázaro bizarro, se levantan de
la tumba y empiezan con su labor legitimadora de lo imposible (¿qué otra cosa
han hecho?, jugar con nuestra memoria). Quizás por es Miguel Salazar tuvo el
acierto de preguntar "¿ha sido usted encuestado en las últimas semanas?"
Pero, ¿cómo creerle cuando necesitan legitimarse mediante prácticas con las
que han legitimado lo ilegítimo? Es difícil dejar de notar lo falsas que son y
cuán falso es lo que dicen. Somos sabios, sí lo notamos, pero recordemos,
nuestra memoria es deficiente.
Y es que para nadie es un secreto que las encuestas electorales son las
que casi siempre fungen como preámbulo a las trampas, fraudes y otros engaños
que los poderosos del gran capital (los únicos que pueden pagarlas) planean
siempre hacer. Son así de predecibles, de torpes e imprudentes. Nadie más que
ellas nos avisan que seremos engañados y cuál será la gran mentira. Y ninguna
otra persona más ingenuo que nosotros quienes no hacemos nada para evitarlo:
impotente memoria.
No creo necesario decir lo obvio, pero evitando el terror de la duda, no
queda otra que decirles que todos ya estamos avisados: El fraude ya ha sido
diseñado y las encuestas electorales lo están legitimando desde ya; si no lo
creen, noten cómo indican una supuesta caída de la popularidad de Chávez
(30%, según la confiable opinión de Otto Reich) para justificar su "derrota en
el referéndum", cómo "Uribe es más querido" en Colombia para darle un
espaldarazo a la propuesta de la reelección y como "Bush es tan adorado" como
para volver a ser elegido con los 'favores' de un afable tribunal del siempre
racista sur de los Estados Unidos. Por eso, según las encuestas, todos quieren
al ALCA; según las encuestas somos un pueblo sabio, pero todos necesitamos una
buena memoria.
Sergio Duque
"Tal vez no te interese la guerra,
pero a la guerra le
interesas"
León Trotsky