Con una curiosa, atractiva maletica de cartón, sellada con los colores
patrios y que ostenta el nombre de Biblioteca Familiar, impresa en Cuba
para el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes de la República Bolivariana
de Venezuela, la cual contiene 25 obras literarias, editadas en papel gaceta y
en formato poco menor que el tabloide, nos acaba de sorprender una de nuestras
nietas, como han de ser sorprendidos los hogares de los 550 mil niños
venezolanos, quienes, habiendo culminado el sexto grado, igualmente a estas
horas han debido recibir tan grato obsequio.
Este hermosísimo regalo nacional, para mayores señas, cuenta con una amplia y
exquisita diversidad de autores, nacionalidades, estilos e incluye todo tipo de
géneros: novela: Novelas ejemplares (Miguel de Cervantes), Cantaclaro
(Rómulo Gallegos), Por quién doblan las campanas —dos tomos— (Ernest Hemingway),
La piel de onagro (Honoré de Balzac), Robinson Crusoe (Daniel Defoe), El
llamado de la selva (Jack London); cuento: Las mil y una noches
(Anónimo), El principito (Antoine de Saint-Exupéry), El hijo y otros cuentos
(Horacio Quiroga), Otros viejos (Herminio Almendros), Los seis cisnes (Jacob y
Wilhelm Grimm), Había una vez (Selección de Herminio Almendros); poesía:
Tierras que me oyeron (Andrés Eloy Blanco), Poesías (Rubén Darío), En el corazón
de un poeta (Pablo Neruda), Por el mar de Las Antillas (Nicolás Guillén),
Poesías de amor hispanoamericanas (Selección de Mario Benedetti);
biografía: Bolívar —tres tomos— (Indalecio Liévano Aguirre), Antonio José
de Sucre, Gran Mariscal de Ayacucho (Alfonso Rumazo González), Selección de
documentos (Simón Rodríguez), Tiempo de Ezequiel Zamora —dos tomos— (Federico
Brito Figueroa), La aventura de Cristóbal Colón (Paolo Emilio Taviani),
Magallanes (Stefan Zweig); diario: Diarios de campaña (José Martí);
teatro: Romeo y Julieta (William Shakespeare).
En cuanto extensión del proyecto cubano de bibliotecas familiares, la
presente iniciativa forma parte del Plan Nacional de Lectura que se propone
impulsar y consolidar un cambio significativo en la población venezolana, para
favorecer su desarrollo social. Consciente de que un libro además de deparar
gratificante placer, puede cambiar el destino, definir una vocación, abrir un
horizonte o brindar posibilidades de crítica y análisis en el concierto patrio,
el gobierno nacional quiere, así, contribuir al acercamiento de los venezolanos
a la lectura desde temprana edad.
Aunque parezca que la lectura está perdiendo terreno frente a la imagen en la
sociedad contemporánea, y que la pantalla, grande o chica, asume un papel más
importante, lo cierto es que la lectura es uno de los mejores parámetros para
medir el desarrollo cultural y económico de un pueblo. De la lectura depende en
verdad la libertad del hombre, el real o poco desarrollo humano. El hombre es
libre en cuanto lee. Impotencia, indefensión suprema: no saber leer, desconocer
las letras. Ciertamente, el progreso consiste en que la gente pueda leer y lea.
¡A leer se ha dicho!
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