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En estos días se repitió por enésima vez la postura antiética e inhumana de los poderosos medios de comunicación venezolanos, con el caso del niño fallecido por meningitis y por ser ruleteado por ocho hospitales de Caracas sin ser atendido adecuadamente en ellos, tratando, de una manera perversa, de utilizar la pena de ciudadanos humildes, la manipulación y la mentira como arma política.
Después del discurso del Presidente Hugo Chávez en la Mesa de Guanipa, donde dijo que había periodistas y dueños de medios que eran peores que animales, bastardos, por la manera en que manipularon suciamente ese caso, muchos nos preguntamos si esa era una respuesta prudente y adecuada a actos sucios como ese, que se han venido repitiendo desde hace tiempo, convirtiéndose en un hábito depravado.
Recurriendo a Aristóteles, específicamente a la Ética a Nicómaco encontraremos que ya hace más de 2300 años, la autoridad aristotélica tenia, con respecto a hombres carentes de virtud y que actuaban de esa manera, la misma opinión que nuestro presidente.
Para Aristóteles todos los seres humanos tenemos en potencia la facultad natural de obrar conforme a virtud y recta razón. La función propia del hombre, la esencia que debe realizar, es comprometerse en la actividad racional y moral correctamente virtuosa para alcanzar el bien. El hombre se hace virtuoso a través del hábito, realizando actos morales y buenos por toda una vida, hasta alcanzar el fin y el bien supremo. Careciendo un hombre del buen sentido (noûs) para deliberar y elegir correctamente, su actuar puede ser antiético y perjudicial. Efectivamente, como sucede con toda potencialidad, puede el hombre actuar de dos formas. Corruptio optimi péssima. Como dice Aristóteles:
“Un hombre malo hará diez mil veces más daño que un animal”
(Aristóteles, Ética a Nicómaco, VII, 1150ª 7-8)
“Del mismo modo que en su perfección el hombre es el mejor de los seres vivos, así también sin la ley y la justicia es el peor de todos. La maldad armada es algo muy cruel, y la naturaleza ha dado a los hombres armas proyectadas para usarlas en la causa de la inteligencia y la virtud, que no obstante, pueden usarse para fines opuestos. Carente de virtud (el hombre) es el más impío y salvaje de los animales...”
(Aristóteles, La Política, libro I, capitulo 2)
Los poderosos medios de comunicación, sus dueños y algunos periodistas pueden deliberar acerca de actuar éticamente, conforme a recta virtud, o actuar como el más salvaje de los animales. Tienen armas que pueden usar en la causa del bien, la virtud y la inteligencia, o usarlas para fines despreciables e impíos. Pueden hacerse virtuosos y buenos por medio las acciones éticas correctas, creando un hábito, o torcer el camino del hábito virtuoso e irse hacia la maldad y degradarse como humanos, tal como lo vienen haciendo algunos periodistas venezolanos. Estamos observando lo que eligen y como se degradan por su maldad . No nos escandalicemos cuando se les coloca en un rango inferior a los animales y que nos sirva de aliento el que tengamos a alguien que los enfrente y que defina su esencia antiética e inferior al más salvaje de los animales.
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