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Informa la prensa (El Tiempo 03.08.03) que en Irak 'cada prisionero recibe tres litros de agua sucia por día, que usa para lavarse y refrescarse en verano, cuando la temperatura alcanza hasta 60 grados centígrados al mediodía. No se les permite lavar su ropa. Se les da una pequeña taza de polvo para lidiar con los piojos'.
'Si infringen algunas de las reglas, así sea levemente, se los obliga a sentarse en posiciones dolorosas. Si se quejan, les cubren la cabeza con un talego.
'Así es un día en el campo de concentración estadounidense, Camp Crooper, en las afueras del Aeropuerto Internacional de Bagdad.' Los prisioneros sobreviven a la intemperie, a cielo abierto, duermen sobre una cobija tendida en el suelo y cada uno tiene una pala para cavar su letrina. Entre otros, así está el ex viceministro Tareq Aziz, de notable figuración. No se permite la visita de organismos internacionales de derecho humanos. La situación es igual con los detenidos que mantiene Estados Unidos en su base naval de Guantánamo, entre rejas, atados a camas metálicas y con las mismas limitaciones de agua, servicios de salud, aireación y movimiento. Además, el Departamento de Justicia del gobierno Bush pidió que se 'ratifique un fallo del tribunal de apelaciones de San Francisco que prohibe a la Coalición de Abogados y Catedráticos de Derecho de Estados Unidos asesorar legalmente a los detenidos en la base estadounidense en Guantánamo' (El Tiempo 09.04.03). Pareciera que el señor Bush sigue siendo víctima del alcoholismo de antes.
Pero no se trata de una política criminal para unos casos. Bush ha convertido el terrorismo de Estado, de su propio gobierno, en una herramienta para sus objetivos de dominación mundial.
El presidente Calvin Coolidge, en la década de los años 20 del siglo pasado formuló el principio de que 'la persona y propiedad de un ciudadano forman parte del dominio general de la nación, aun cuando se encuentre en el extranjero; y que gobiernos que se respeten tienen la obligación de proteger las personas y la propiedad de sus ciudadanos (estadounidenses) donde quiera que estén'. Ha sido la imposición de la política de que el poder de los Estados Unidos es superior a la soberanía de todos los Estados del mundo. The Washington Post (Diciembre 2002) informó que 'el presidente George W. Bush estaba montando un sistema paralegal bajo el cual todos los sospechosos de terrorismo estadounidenses o extranjeros son procesados sin garantías normales' y que los involucrados pueden ser 'investigados, encarcelados, interrogados, juzgados y castigados sin las protecciones legales del sistema ordinario.' Simultáneamente The New York Times (02.12.02) informó que Bush autorizó 'ampliar la licencia de la C.I.A. para matar a terroristas y elaboró una lista que encabezaba Osama Ben Ladem.' Institucionalizó el terrorismo y asesinato de Estado en la llamada 'Ley Patriota', de cuya aplicación el propio Departamento de Justicia ha reconocido la existencia de 34 acusaciones 'creíbles' de abusos físicos y violación de derechos humanos.
Hay pues en el mundo un gobierno como el del señor George W. Bush de los Estado Unidos, que abiertamente, sin tratar de esconder los hechos, proclama y practica el crimen político, los asesinatos de supuestos reos, las torturas y privación de todos los derechos de los prisioneros, quebrantando el orden jurídico universal, colocándose en la condición de criminal de guerra, tal como fueron calificados y sentenciados los dirigentes de la Alemania nazi.
* Apolinar Díaz-Callejas es ex Senador de la República de Colombia, ex Ministro del Gabinete del Presidente Carlos Lleras Restrepo y Miembro actual de la Comisión Andina de Juristas.
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