principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad

¿Cual mordaza?
Por: José Lagardera
Fecha de publicación: 03/08/03
imprímelo mándaselo a
tus panas
El viernes 1ro. de agosto, El Nacional celebró sus 60 años de circulación. Pero hace cuarenta años, el momento más glorioso de este diario, tornose en una humillante derrota para su fundador, Miguel Otero Silva, quien se vio obligado a renunciar a la dirección del diario y ampliar el espectro de los accionistas para evitar la quiebra definitiva del diario.

Esto sucedió al comienzo de los 60, cuando el mismo Otero Silva le declaró, por razones que no recordamos, la guerra a Sears. ¨No compres en Sears¨ nos exhortaba El Nacional, a sus lectores de entonces y nos regalaba, todos esos días, fascinantes reportajes sobre los vínculos de los fundadores de la poderosa Sears con el nazismo alemán. Sears delegó su defensa en los buenos oficios de la Embajada Norteamericana en Caracas y ésta se encargó de enmendarle las páginas a El Nacional. El arreglo fue sencillo, eliminas al director y el contenido editorial o eliminamos al periódico. De hecho, ya los más importantes anunciantes, habían retirado sus cuentas publicitarias, obedeciendo a la señal de costumbre.

Estamos recordando estos eventos, no tanto por el aniversario, como por el hecho de comprobar que la gente que dirige este diario, aprendió la lección. Al amo se respeta.

Un día antes de este aniversario, el 31 de julio, toda la prensa venezolana, El Nacional, uno de los más importantes, lavaron sus caras y salieron a la calle censurados por el Departamento de Estado Norteamericano. Para mucha gente pasó inadvertido este bochornoso acto de sumisión, evidencia que el gobierno de los EEUU, ya cuenta con un plan de contingencia para desarrollarlo conjuntamente con los grandes medios venezolanos.

El presidente Chávez, en su intervención desde el Balcón del Pueblo, la noche del miércoles 30, denunció la intromisión norteamericana en los asuntos internos de Venezuela y también denunció la aparente complicidad, por la vista gorda, del gobierno dominicano en planes de asesinarlo. Ambas denuncias, evidentes hechos noticiosos, fueron ignoradas con tanta saña y simetría por todos los medios, que pudimos ver su firma.

Demostrar un acto de censura en un medio, desde fuera del mismo, es un crimen muy difícil de probar, cuando el mismo medio ha sucumbido a la auto-censura en una acción colaboracionista.

Los EEUU no permitieron la difusión de esta noticia por variadas razones, algunas obvias y otras, no tan obvias. Nos atrevemos a pensar, que los EEUU, desde este momento en adelante, van a azuzar a Uribe Vélez o encender cualquier perverso mecanismo tras bastidores para sembrar la desestabilización en nuestro país de una forma efectiva. O sencillamente, darle un espaldarazo a Hipólito Mejía. Algo si es cierto, ese silencio auto impuesto por los amos del ruido, es premonitorio de maldades.




Articulo leido aproximadamente 1505 veces

José Lagardera


Copyleft 2002, Aporrea.org