|
Humorismo y comicidad son dos conceptos muy diferentes. Y aunque tienen una misma raíz -el humor- son independientes. La comicidad implica un deleite satírico y hasta cierta crueldad; el humorismo no. El humorismo surge de una concepción de la vida, de una actitud filosófica ante la vida, lo cual a la comicidad le tiene absolutamente sin cuidado.
Ahondando más en la diferencia entre humorismo y comicidad podríamos añadir que el primero puede representar la poetización, la intelectualización, la sublimación del humor, mientras que el segundo no requiere de las inquietudes filosófico- estéticas ni de la actitud vital que son precisas en el humorismo. El humor es una filosofía y praxis de la vida, realiza una compleja operación de remoción crítica donde la reflexión no se esconde. Reflexión que tiene un gran poder de transformación estética, ética y moral.
El humorismo es razón y libertad, jamás falsificará sus principios para ganar los favores de los poderosos, tal como ha ocurrido con un grupo de “humoristas” venezolanos, que se han convertido en cómicos y bufones al servicio de intereses muy poderosos. Otros siempre fueron sólo eso, simples bufones, que hoy tienen el espacio para estar al servicio de causas despreciables que en el pasado decían combatir.
Han quedado en evidencia ante los venezolanos, estos cómicos, que han venido representando actos llenos de un pretendido humor, humoricismo político chabacano, vulgar, lleno de desprecio por el otro, de cinismo, y que transmite los valores más negativos que tienen dentro de si: el resentimiento, la envidia y la violencia verbal y física; es el humoricismo como mecanismo tecno-fascista, vaciado de todo contenido que sólo busca banalizar el autentico debate político e ideológico que se está dando en ciertos espacios de nuestro país y que el imperio, el poder mediático, quiere neutralizar.
Y es así que vemos a cómicos, que se hacen llamar humoristas, ponerse al servicio del embajador del imperio capitalista, como pasó hace un par de meses, para atacar con saña y gran cobertura mediática la dignidad de un país. También de manera repetitiva y poco creativa vemos a estos bufones representar esos actos maliciosos y vulgares como “El Pantaletazo” la “Reconstituyente” y recientemente el “Gallinero vertical”, vergonzosamente presentado en “La casa que vence las sombras...”, que están muy lejos de ser humor, y con los cuales se ponen al servicio y disposición de las clases reaccionarias del país.
Algunos de estos cómicos decían ser intelectuales de izquierda que luchaban por la justicia social y por un mundo mejor, enfrentándose - o aparentando hacerlo para conseguir cierto estatus intelectual - al poder capitalista, al imperialismo. Pero han sucumbido a sí mismos y se han entregado al poder del dinero, transmutándose, algunos de ellos -proxenetas de la risa- de humoristas a cómicos y bufones del imperio.
Articulo leido aproximadamente 2064 veces
|