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La lucha en PDVSA no es por el que entra o el que sale, la lucha es ideológica.
Por: O.A.C. Gonzalez
Fecha de publicación: 29/07/03
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“Seguramente la unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas, generalmente, entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son, por lo común más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos, aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física se equilibra con la fuerza y la contienda se prolonga, siendo sus resultados muy inciertos...”

Simón Bolívar
Carta de Jamaica
Kingston, 6 de septiembre de 1815

Comprender la lucha política que se vive dentro de las paredes de PDVSA, se asimila a comprender la lucha político-social que se vive en las calles y casas de Venezuela, esta lucha refleja parte de la crisis que se vive a nivel mundial en lo económico y político, ¿pero que hay de lo ideológico?
Al asomarse en el desenvolvimiento de las funciones de las distintas instituciones del Estado, se puede notar en su mayoría, la recurrencia de vicios que se arrastran desde hace siglos, y forma parte de la herencia que nos han dejado aquellos españoles acompañados con sus cruces y espejos.

Por nombrar lo harto conocido, tenemos como “anti-valores” arraigados a través de la costumbre, principalmente: la corrupción, el amiguismo, el “pónganme donde hay”, “solo si pertenece al partido”, “te descuidas y me pongo en tu puesto”; sin olvidar aquellas marginaciones a causa de tu posición social, tu sexo o tu color. Para transformar este mar de desencantos y crudas realidades, debemos formarnos con valores, ¿qué tipo de valores?: veamos la CRBV en su articulo 2, cuando nos habla de los valores superiores que debe procurar la “sociedad” venezolana (vale decir todos): la vida (garantizada entre otras maneras, con servicios de salud y alimentación a los mas necesitados), la libertad (de acción, expresión, etc, pero que conlleva un peso, léase el artículo 131 y 132), la justicia (no la del vencedor poderoso, adinerado y explotador), la igualdad (al menos que la de los ciudadanos ante la ley sea palpable), la solidaridad (en la educación, en la economía, en la seguridad social, etc), la democracia (en el sentido participativo y protagónico), la responsabilidad social (léase los artículos 132 y 135).

Este largo preámbulo es para ver con un poco de mayor claridad el meollo del asunto. PDVSA, antes del golpe petrolero de diciembre del año pasado, era una caja negra (porque no sabíamos lo que sucedía o no entendíamos bien el “negocio petrolero”), y el mérito laboral estaba basado en un esquema de castas, en el que el dinero, el amiguismo, el factor racial, una identidad con intereses y modelos gringos de vida, pesaban para ser uno de los conductores de este “negocio”. El obrero ha sido el último peldaño de esta sociedad de castas instaurada en la Estatal petrolera. Con el golpe, amplios sectores obreros y ciertos sectores medios (véase profesionales que no gozaban de ser cobijados por la mafia dirigente petrolera) apostaron por la reactivación de la empresa; no podemos olvidar al pueblo y a la Fuerza Armada identificada con el proceso que se restearon y colaboraron en las más diversas formas con tal de defender a la patria, por medio de la industria.

El asunto interesante ha sido que después de superada la grave paralización parcial, aminorado el sabotaje y despedido a más de 17 mil coños irresponsables vende patria, internamente la pugna por el control no aminora; recuérdese que PDVSA no es la excepción de los anti-valores en instituciones del Estado, es aún peor, ya que se manejaba el factor tecnocrático (en criollo, superioridad) como justificación de la posición escalada y mantenida desde la “nacionalización”. Queremos decir con esto que una “limpieza” no basta con despedir petro-golpistas, ingresar petro-chavistas y emocionar a todos con que PDVSA ahora es del pueblo. Primero porque la limpieza ha sido un poco más compleja de lo que la pintan, y segundo porque la limpieza se refiere a los paradigmas o modelos que se deben cambiar dentro de una institución tan aislada del sentido democrático, de igualdad de oportunidades y de una administración en la que se tome en cuenta la voz obrera y avocada al desarrollo nacional; estando más bien apegada al sentido plutocrático y elitesco, de administración tecnócrata y visión transnacional.

Al pintarles este panorama es para ver con un poco más de claridad que los procesos de transformación, en este caso en la estatal petrolera, recaen mucho en el cambio de la mentalidad viciada, por un lado, y por el otro, en la afinación de las metas que los “realmente revolucionarios” piensen alcanzar. La situación vigente recae en la lucha entre dos partidos, como lo veía Bolívar, los conservadores, que no son todos los que precisamente están afuera, y los reformadores o revolucionarios, que no representan la mayoría de los trabajadores y Directiva que se encuentran dentro de la Industria. Para no perder los espacios ganados desde el golpe petrolero, es necesario dar saltos cualitativos, que se logran teniendo claridad de cuáles son y cómo conseguir las metas a corto, mediano y largo plazo. Ojo con las caretas revolucionarias, tal vez la marea les haga apoyarse de esta lado, pero los deslindes, más temprano que tarde llegarán y en ese momento quedarán al descubierto los defensores de la ideología dominante, explotadora e individualista, aquélla basada en “la obediencia a las potestades establecidas”.

Hay algo seguro y de lo cual, a pesar de las voces de mal agüero que rondan en los medios alternativos y establecidos, debemos estar concientes y es que antes la lucha la dábamos desde afuera, ahora la damos desde adentro. Eso si, desde afuera no debe mermar la lucha, el control social es necesario, tanto para defenderla de posibles arremetidas golpistas, como para exigir respuestas sobre lo que sucede dentro de la industria; debemos todos (sobre todo los que nos sintamos realmente comprometidos) terminar de destapar esta caja, debemos procurar que las estructuras burocráticas abran paso a otras más horizontales; en fin la patria debe regenerarse, PDVSA debe regenerarse, y se logrará construyendo con las manos y no destruyendo con palabras derrotistas (pocas veces veraces), repetidas cien veces, el esfuerzo que, las manos más concientes dentro de PDVSA y el Comité de Reestructuración, vienen haciendo.
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O.A.C. Gonzalez


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