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Argentina
Mucho más que un sobrecito de azúcar
Por: Eduardo Aliverti/Pagina12/WEB, Buenos Aires-Argentina, 29 Julio 2003
Fecha de publicación: 29/07/03
imprímelo mándaselo a
tus panas

Primero a uno se le ocurre que es curioso. La orden de arresto contra 45
criminales. Las imágenes revulsivas pero reparadoras de esas bestias
decrépitas rumbo a encierros que no importa cómo son porque para ellos
significan una tragedia en cualquier caso. Ese Juan Antonio Azic tan
patéticamente miserable como para que ni siquiera le salga bien el tiro del
final. El decreto que reinstala la posibilidad de extraditarlos. Ese
conjunto que conforma la gran noticia de los últimos tiempos, vino a
coincidir con el estreno nacional de Sol de Noche, la historia de Olga y
Luis, en San Salvador de Jujuy. Es la película que ­entre otras cosas­ trata
sobre uno de los episodios más alucinantes y desconocidos de la dictadura,
al que los lectores de Página/12 pudieron acercarse ayer en la crónica de
Luis Bruschtein: La Noche del Apagón, en el pueblo de Libertador General San
Martín que lleva el ³mote² de Ledesma. Y lo lleva no tanto por el apellido
de su fundador como por la omnipresencia del ingenio de los Blaquier, con
cuyas camionetas el Ejército y la Gendarmería secuestraron a casi medio
centenar de gente imprescindible en la oscuridad del 27 de julio de 1976.
Primero a uno se le ocurre que es curioso. Pero no tarda en descubrir la
causalidad. A 27 años del genocidio, del mismo modo en que sigue habiendo
jueces de aquí y de acullá, abogados, organismos y simples luchadores
sociales que gracias a su impulso ­incluso por diferentes motivaciones­
continúan respirando en la nuca de los impunes, un testimonio como Sol de
Noche pudo ser presentado nada menos que a pocos kilómetros del corazón
mismo de los lobos sueltos: Ledesma.
En estos momentos lamentable y trágicamente hermosos, en los que una
cincuentena de valientes soldados de la Patria que torturaron embarazadas y
bebés son ­aunque más no sea­ visualizables en un charter rumbo a Europa
para sufrir la justicia humana, cabe pensar en la reivindicación que sienten
las madres y familiares de los desaparecidos de una Jujuy que el jueves
pasado, como desde hace 20 años, volvieron a cubrir a pie muy firme los 6
kilómetros que separan a Calilegua de Libertador. Junto a miles de
militantes, en medio de un paisaje fascinante y fantasmagórico, donde se
conjuga la selva de yungas, los gritos de Nunca Más, los zafreros
transportados en carromatos del siglo XIX, la inverosímil juventud de
septuagenarias empañueladas de dignidad, el insoportable olor a bagazo. Y
las miradas atónitas, en los pueblos y al costado de la ruta, de aquellos
que simplemente contemplan. De los que apenas comprenden. Y de quienes no
saben, no quieren o no pueden entender que la lucha es alegría.
Más de 500 estudiantes secundarios de San Salvador, al asistir a una
presentación especial del film, vieron por primera vez una historia que
ocurre oculta delante de sus narices. Como ocurre esa Historia Oficial donde
Ledesma y los Blaquier son un sobre de azúcar, una resma de papel o un
cartón de jugo y no uno de los símbolos más estremecedores de la hermandad
entre genocidas y poder económico. Corríjase: de la paternidad del segundo
empleando a los primeros como esos preservativos usados que hoy padecen, y
mucho, aunque infinitamente menos que lo que hicieron padecer.
En esa Ledesma que apagó la luz para defender su cosecha de caña de azúcar
de modalidad laboral prehispánica, se escucharon demasiado fuerte las
consignas de los sobrevivientes indestructibles.
Semblanteó como siempre, o como nunca, la figura de Luis Aredez. El esposo
de Olga. El médico del pueblo. El intendente radical en la primavera
camporista. El primero que al extender el ejido municipal logró cobrarle
impuestos al ingenio. Le costó el secuestro, la desaparición y la vida. La
historia de Olga y Luis se planta en una película para recordarnos que no
hay forma de acabar ni con la verdad ni con la búsqueda de justicia. De otra
forma, o de la misma forma, en que hacen recordarlo los represores
detenidos.
Esos amos de la vida y la muerte que hoy están muertos en vida. Como
corresponde a la vida que tuvieron.
______

De: analia12001@yahoo.com.ar

Pagina12/WEB, Buenos Aires-Argentina, 29 Julio 2003
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Eduardo Aliverti/Pagina12/WEB, Buenos Aires-Argentina, 29 Julio 2003


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