Hace 15 años, el 2 de febrero de 1989, día de la segunda coronación de Carlos
Andrés Pérez, un grupo de 1.500 artistas e intelectuales venezolanos, publicaron
un manifiesto con el sugestivo título de “Bienvenido Fidel”. La información
aparece en la columna de Ernesto Villegas en Quinto Día y no tiene
desperdicio. Personas como María Teresa Castillo (la mamá de Miguel Enrique
Otero de Peña), Zapata, Manuel Caballero, Milagros Socorro, Alberto Jordán, Pino
Iturrieta, el capo de los jesuitas Arturo Sosa, Rodolfo Izaguirre, Alexis
Márquez, Perucho Rincón Gutiérrez, Ludmila Vinogadroff, Ignacito Arcaya, entre
muchos otros, le decían a Fidel que “Nosotros, intelectuales y artistas
venezolanos, al saludar su visita a nuestro país, queremos expresarle
públicamente nuestro profundo respeto hacia lo que usted, como conductor
fundamental de la Revolución Cubana, ha logrado a favor de la dignidad de su
pueblo y, en consecuencia, de toda América Latina”. También señalaban que “Hace
30 años vino usted a Venezuela, inmediatamente después de la victoria ejemplar
sobre la tiranía, la corrupción y el vasallaje. Entonces fue recibido por
nuestro pueblo como sólo se agasaja a un héroe que encarna y simboliza el ideal
colectivo. Hoy, desde el seno de ese mismo pueblo, afirmamos que Fidel Castro,
en medio de los terribles avatares que ha enfrentado la transformación social
por él liderizada (sic, lo correcto: liderada) y de los nuevos desafíos que
implica su propio avance colectivo, continúa siendo una entrañable referencia en
lo hondo de nuestra esperanza, la de construir una América Latina justa,
independiente y solidaria”. También aseguraban que: “en esta hora dramática del
Continente, sólo la ceguera ideológica puede negar el lugar que ocupa el proceso
que usted representa en la historia de la liberación de nuestros pueblos”. Como
se ve, muchos de estos sujetos cambian de postura política como –quizá hasta con
más frecuencia- de camisa. Muchos de los que entonces entonaban loas al
presidente cubano, hoy limpian el piso con él. Qué gentuza...
Esta es la lista, muy parcial, por razones de espacio, de “abajofirmantes”
que publica Ernesto Villegas en Quinto Día: María Teresa Castillo, Pedro
León Zapata, Jorge Giordani, Manuel Caballero, Manuel Espinoza, Milagros
Socorro, Edmundo Chirinos, Alberto Jordán, Elías Pino Iturrieta, Juan Barreto,
Valentina Quintero, Luis Fuenmayor Toro, Alcides Villalba, Elba Escobar, Desireé
Santos Amaral, Elizabeth Fuentes, Earle Herrera, Marcelino Bisbal, Luis Brito
García, Arturo Sosa, Juan Vives Suriá, Inés Quintero, Jesús Gazo, Rodolfo
Santana, Alberto Barrera, Gustavo Díaz Solís, Trino Alcides Díaz, Igor Delgado
Senior, José Balza, Elizabeth Araujo, Francisco Herrera Luque, Gilberto Alcalá,
Claudio Cedeño, Augusto Hernández, Rodolfo Izaguirre, Freddy Carquez, Gonzalo
García Bustillos, Ocarina Castillo, Alfredo Armas Alfonso, Solveig Hoogsteijn,
Alberto Arvelo Ramos, Alexis Márquez Rodríguez, Carlos Márquez, Esperanza
Márquez, Aquilino José Mata, Domingo Maza Zavala, Humberto Mendoza, Alfonso
Molina, Juan José Monsant, Esteban Emilio Monsonti, Aníbal Nazoa, Claudia Nazoa,
Carlos Ortega (el periodista), Alejandro Otero, Caupolicán Ovalles, Abilio
Padrón, Juan Páez Ávila, Lucila Palacios, Horacio Peterson, Rafael Pizani, Luis
Beltrán Prieto, Manuel Quijada, Víctor Rago, María Elena Ramos, Domingo Alberto
Rangel, Pedro Rincón Gutiérrez, Manuel Alfredo Rodríguez, Denzil Romero,
Bernardo Rotundo, Roberto Ruiz, Simón Sáez Mérida, Oscar Sambrano Urdaneta, Ana
María San Juan, Antolín Sánchez, Heinz Sontag Cecilia Todd, Roberto Todd, Jesús
Torrealba, Ugo Ulive, Ludmila Vinogradoff, Fruto Vivas, Héctor Malavé Mata,
Carlos Azpúrua, Aquiles Báez, Elías Eljuri, Jesús María Cadenas, Mario Villegas,
Yoyana Ahumada, Ida Gramcko, Luis Bigott, María Helena Ascanio, Oswaldo Barreto,
Laura Antillano, Sergio Antillano, Ignacio Luis Arcaya, Oscar Bastidas, Oscar
Battaglini, Manuel Bermúdez, Roberto Briceño León, Gonzalo González, Cristóbal
Guerra, Rafael Iribarren, Maryann Hanson y Rosita Caldera.
La gente de El Nazional se dejó llevar por la cursilería y la afectación
–además de los peculiares gustos- de Miguel Henrique Otero de Peña. Quien lo
dude, que lea la crónica sobre la elección del rey de la belleza criolla,
publicada bajo el sugestivo título de “Míster Venezuela 2003 rompió con el tabú
del llanto”, alabando que Andrés Mistaje derramara las lagrimitas reglamentarias
al escuchar el veredicto, en el mejor estilo Miss Venezuela. Seguro que a este
muchacho ya lo contactaron de Primero Justicia y será candidato a Alcalde de
algo. Por cierto, el hijo del general Raúl Salazar, que también fue “Míster”, al
menos no lloró en la ceremonia.
Miguel Henrique Otero de Peña no sólo es cursi. También es ladrón y
mantiene una campaña a favor del mercado negro del dólar, pues espera así
obtener una comisión importante de otros delincuentes, del sector financiero,
que quieren la legalización de operaciones duales en divisas. Por algo en su
edición del lunes, El Nazional destaca en primera página que “el dólar
negro manda en el mercado”.
El secuestro del Cura Calderón está revelando qué clase de basura domina los
medios criollos. Al plagio del ex gobernador copeyano le dedican centimetraje
gigante y horas de transmisión en los audiovisuales, pero un nuevo asesinato de
un dirigente del PPT en la región fronteriza apenas se menciona. Por cierto que
este lunes Faustó Masó se refirió, sin duda que intencionalmente, al asesinato
de este dirigente, mientras Roberto Giusti, su socio en el programa, tenía que
tragar grueso, pues es el “presunto” asesino de Jorge Reyes. Los herederos del
gordito Pingo se apuñalan entre sí.
Por cierto, el secuestro de Calderón tiende a encaratarse. Sujetos como
Henry López Sisco, Árpad Bango y el chingo Rivero Muñoz participarán como
detectives privados en este caso, lo cual garantiza que le quitarán mucho dinero
a la familia y se encargarán de que este asunto dure mucho. Para quienes lo
duden, que empleen la memoria y vean qué sucedió en el secuestro del Macho
González en Maracaibo.
La basura de los medios está empleando el caso del Cura Calderón para acusar
del hecho a unas inventadas Fuerzas Bolivarianas de Liberación. Aunque hasta
ahora todo apunta a que se trata de hampa común, de esa delincuencia fronteriza
de larga data, otra hampa, la de los dueños de medios, quieren atribuir la
autoría a un grupo que ni siquiera existe.
Siguiendo con basura mediática, Marta Colomina este lunes echaba chispas
porque Venezuela no negociará en la Opep con el gobiernito títere que EEUU está
montando en Iraq. La Colomina se refirió a la amistad de Chávez con dictadores,
para criticar que se niegue a tratar con una Administración que llega sentanda
en las bayonetas de fuerzas de ocupación, es decir, de lo más despreciable que
puede haber en materia de gobierno (a sujetos como Vidkung Kisling, títere de
Hitler en Noruega, lo fusilaron por la espalda, como corresponde hacer con los
traidores). Por lo visto, la señora Colomina, cuya ignorancia es total, sin
lagunas, le deben parecer democracias ejemplares las de Arabia Saudita, Kuwait,
Emiratos Árabes Unidos y similares. La diferencia, lo que hace inaceptable a un
gobierno, no es que sea dictatorial o democrático –un asunto que sólo concierne
a los ciudadanos de esa nación- sino que sea fruto de una imposición extranjera.
Hablando de basura mediática, Ibéyise Pacheco tiene una nueva acusación penal
en ciernes, después que demostró su calaña al negarse a desmentir
voluntariamente –tuvo que ordenárselo un juez- la maliciosa acusación que
publicó contra un hijo de Alí Rodríguez Araque, fallecido hace más de una
década. En esta oportunidad la demanda vendrá del síndico de Viasa, David José
Rosario Krasner. La Pacheco inventó que en el simulador de vuelo de esa empresa
fallida se realizan interrogatorios de la Disip y la DIM. David Rosario Kresner
le restriga por la cara a la periodista el código de ética de esa profesión, que
violó reiteradamente con esa noticia falsa y absurda. No hubo el menor intento
de verificar la información y tampoco se ha retractado.