Pocos ejemplos tan gráficos de la corrupción puntofijista pueden darse como
la boda con un acaudalado banquero suizo, de María Francia Pérez Matos, la hija
de Carlos Andrés Pérez. La ceremonia ser realizó en la catedral de Santo
Domingo, la más antigua del continente. Fue el acontecimiento social del año en
República Dominicana, donde reside Pérez y goza de la protección de su cómplice,
Hipólito Mejías. ¿Con qué dinero pudo Pérez costear ese rito principesco? ¿De
dónde salió la fortuna en joyas que ostentosa y chabacanamente exhibía Cecilia
Matos? El mismo Pérez, en 1988, dijo una de sus frases célebres: “Si me ven
rico, llámenme ladrón”. Ladrón le llamamos a ese despreciable sujeto, pues su
riqueza es abrumadora, notoria. Eso sí, ese canalla no pierde tiempo y allí
mismo, mientras se casaba su hija, participa en la preparación de un magnicidio
en Venezuela y pocos días antes hablaba de la necesidad de establecer aquí una
dictadura militar al menos durante dos años.
El secuestro del cura Calderón da buenas muestras de cómo los medios
manipulan las informaciones. Por un lado aseguran que se trata de un caso
político, pero por otro tratan de poner como un héroe al ex gobernador copeyano,
quien se dejó plagiar en lugar de su hijo, lo que indicaría un caso de delito
común, para cobrar rescate. Son tantas las incoherencias, que este affaire
despide el tufo a un nuevo colominazo.
Lo que sí mueve a risa son las declaraciones de Copei en torno a este
secuestro. La mafia verde afirma estar preocupada porque el gobierno no dice
nada en torno al caso. Es decir, que lo que los copeyanos desean es que se
produzcan declaraciones oficiales incluso si todavía no hay pistas, no saben
dónde está, ni siquiera hay certeza de quiénes son los secuestradores o si
operan por móviles políticos o es simple delincuencia fronteriza. Lo que sí es
realmente preocupante es que Copei y el resto de la oposición jamás haya abierto
la boca para comentar –más bien para condenar- el asesinato de dos dirigentes
del PPT en la zona fronteriza. Y eso que se trata de dos casos clarísimos, en
los que están implicados los capos del gremio ganadero en el Táchira, con la
“presunta” complicidad de Roberto Giusti. Todavía ningún dirigente opositor ha
dicho “esta boca es mía” en relación con esos crímenes horrendos, perpetrados
cobardemente y a través de asesinos a sueldos, por sujetos como,
“presuntamente”, Genaro Méndez Contreras.
Este domingo Chávez nuevamente llamó embusteros a la gentuza ésa que dice
haber recabado quién sabe cuántos millones de firmas para el referendo
revocatorio. El Presidente señaló incluso que transcribieron electrónicamente
los datos desde un banco comercial. Pero nada, esos tipos de Súmate se niegan a
mostrarlas, a publicarlas. Tienen que soportar que a cada rato les llamen
mentirosos, pues como las firmas son forjadas no pueden publicarse. Corina
Machado, la señora madurita que habla como los sifrinos de los años setenta,
cuando ella era joven, tiene que aguantar que todos la llamemos embustera, pues
no tiene cómo quitarse ese sambenito. En realidad es eso: una embustera y una
falsificadora.
Por cierto que los tipos más aberrantes de la oposición, farsantes como
Asdrúbal Aguiar y otros de similar mala catadura, andan diciendo estupideces
sobre una supuesta campaña militar para desprestigiar el referendo. La realidad
es bien sencilla. Tanto el general Gutiérrez como García Carneiro nada han dicho
contra esa consulta popular, salvo que es materialmente imposible realizarlo
este año, pues no hay CNE, no se ha contratado la mecanización del proceso
(aunque a muchos de esos choros de la oposición les encantaría que fuese manual,
para revivir la celebre frase de “acta mata voto”), no se ha diseñado, por no
decir publicado, el material electoral. Tampoco se ha abierto el lapso para la
campaña y, más grave aún, la oposición no ha cumplido los requisitos y es quien
torpedea el proceso al impedir, por ejemplo, que se escoja la directiva del
organismo comicial. Por si esto fuera poco, la oposición no ha recogido las
firmas necesarias para convocarlo y se aferra a la farsa de las menos de 300 mil
que recabaron el pasado 2 de febrero. Así que, ningún militar desacredita el
referendo. Se limitan a decir verdades y describir la realidad. Porque hasta
ahora ninguno de esos voceros opositores ha dicho qué parte de las afirmaciones
de los comandantes de la GN y el Ejército son falsas. Porque nadie puede negar
los señalamientos efectuados por esos oficiales.
A la oposición se le salió la clase en Margarita. La sensual mulata Albis
Muñoz le tumbó la presidencia de Fedecámaras al analfabeto Carlos “de que”
Fernández, aprovechando su ausencia para efectuar todo tipo de maniobras en su
contra. Los hampones disfrazados de dirigentes empresariales hasta violentaron
sus mismos estatutos en esas elecciones. Decidieron cosas que no estaban
permitidas y hasta impidieron inscribir candidaturas que no le gustaban al
sexsymbol de Fedecámaras, como la de Cenén Torrealba, director de esa
organización en Bolívar.
Eleazar Díaz Rangel, en su columna dominical en Últimas Noticias,
señala un hecho por demás curioso. Mientras los medios viven hablando de casos
de mala praxis por parte de los galenos cubanos que participan en el Plan Barrio
Adentro (a los que tiene Enrique Mendoza desde 1999 no los tocan ni con el
pétalo de una rosa), no hay ni una sola denuncia concreta en el Colegio de
Médicos ¿Será que todos los “casos” no son sino embustes mediáticos?
Los paramilitares esos que tanto les gustan a los ganaderos del Táchira y
otras regiones asesinaron a otro sindicalista colombiano. Esta vez le tocó a
Carlos Barrero, dirigente del gremio hospitalario. En el mejor estilo empleado
por la Cocacola, el gobierno de Uribe Vélez contrató a los criminales que
liquidaron a este líder. Con razón el hampón que gobierna en Colombia acaba de
pactar condiciones generosísimas para estos terroristas, cuando hace poco decía
que los entregaría a Estados Unidos y el mismo Carlos Castaño, socio de Uribe
Vélez y jefe de las autodefensas colombianas, armaba una farsa diciendo que se
presentaría voluntariamente ante la justicia estadounidense.