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Métodos para conseguir votos los hay muchos y muy variados.
Pintorescos, folclóricos, a ritmo de pitos, tambores y furrucos, con
corazones como el de Ismenia o con consignas como las de Jóvito en el
63 de "Votos si, balas No" o personalistas como "Luis Herrera arregla
esto" o eternos como el "Si Podemos. Somos MAS" del ídem que, aunque
nunca pudo, Teodoro y José Vicente lo usaron machaconamente a lo largo
de toda la historia. Inolvidable aquella Democracia con Energía y la
cancioncita - creo que de Chelique Sarabia. Porque hasta Chelique
Sarabia estuvo en esa campaña- que acompañaba a un empatillado Pérez,
saltador de charcos, a mediados de los setenta. ¿Se acuerdan? ..Ese
hombre si camina, va de frente y da la cara.Carlos Andrés (con énfasis
en camina , cara y Andrés) y, zuassss, el hombre iba y saltaba un
charco para finalizar la cuña.
¡¡¡O el pitico de Piñerua, también en los tempranos setenta!!!
¡¡¡Piñeruuuaaaa!!!, tocaban las adecos en aquellas gloriosas romerías
blancas en Los Caobos donde, como si tal cosa, el adeco de base se
encontraba con sus, para entonces, legítimos líderes y se comían en su
platico de cartón su parrillita con morcillita y yuca sancochada,
aderezada - faltaba más - con su whiskicito 18 años. Parejería pura,
pues.
O aquella otra cuña en la que Aleida Josefina desde Caucaguita iba y
decía aquello de "¡¡¡Estamos marrrr!!!". O Fernández, cuando todavía
era Tigre (y no de Aragua, por cierto) y dormía con María Isabel en
algún rancho en un intento - chambón y burrero pero intento,al fin y al
cabo - por demostrar que a ellos los pobres si les importaban y que
ellos - los socialcristianos, no los pobres- también tenían su
corazoncito. Y al día siguiente, después de pasar una noche en algún
barrio caraqueño, venía el Tigre y decía aquello de "¡¡¡el pueblo está
arrecho!!!!" y enfatizaba lo de arrecho con un puño que caía sobre una
hipotética mesa.
¿Y, el Si de LuSInchi? No había un poste, farol, arbolito o cualquier
vaina vertical y parada que no estuviese adornado por las calcomanías
de marras. Fondo blanco, nombre en azul y el SI de LuSInchi en itálicas
y rojas, grandes y visibles para que la gente identificase el SI con
nuestro Pomponio autóctono. Porque Lusinchi robaría, no se pone en duda
pese a que la Corte Suprema de la época, dejó prescribir el caso, quien
sabe si por aburrimiento o para ahorrarnos a los venezolanos una mengua
más, pero de que Lusinchi tenía cara de Pomponio, tenía cara de
Pomponio.
Los que no lo perdonan a Caldera haber asumido por segunda vez el
manejo del perol presidencial (llamar gobierno a lo que hace las veces
de tal en Venezuela es mucha osadía) no paran de acusar al arconte
yaracuyano por su mítico discurso luego del 4 de febrero en el que el
hombre se nos encaramó en la ola hacia Miraflores con aquello de "no se
le puede pedir al pueblo que se inmole en nombre de la democracia,
cuando esta no es capaz.y demas etcéteras".
Cierto eso que tanto guirindajo, cancioncilla, dibujito y demás
hierbaterias no es un invento ni de este siglo ni propiamente
venezolano. Ya en 1897 el Mocho Hernández empezó con el cuento de los
pines, los meetings, las cartas personalizadas, la presencia en los
medios, las visitas puerta a puerta y demás trucos de vendedores
Electrolux. Aunque suene raro, ya para ese entonces, que si sería
entonces que todavía Gómez no había aparecido en escena, el Mocho
andaba dando meetings en las plazas caraqueñas que, supongo yo, serían
cuatro, pero que en todo caso se llenaban para escuchar las proclamas
del Mocho a favor de su proyecto que desembocó en la revolución Liberal
Restauradora que ni liberó ni restauró nada por que en Venezuela no
había mucho que liberar y menos aún que restaurar, pero que sirvió -
eso si - para encaramar a Cipriano Castro en el poder. Vainas de la
historia, tanto cuento, tantos 296 periódicos electorales que no son
pocos, y a la final quien se enchinchorró en el poder fue Castro.
Cachicamo trabaja pa' lapa, podría haber rumiado el Mocho al final de
la campaña electoral del 97.
Y si es por mencionar a nuestro limón continental - es decir, Argentina-
a Perón se le ocurrió que un buen método para que la gente fuese a
votar por él, a falta de mejor idea, era prometer un par de alpargatas -
o como se llamen por aquellos lares . La primera se le daba al elector
antes de ir a votar, la segunda cuando ya había depositado un voto.
Esto según la leyenda y los chismes de una amiga argentina. No me
consta, ni lo sé, pero desde luego conociendo las particularidades de
la historia política latinoamericana, ni raro suena.
Evidentemente con los años y la tecnocracia - el totem de los noventa
en Latinoamérica - los métodos se fueron sofisticándose. No
mejorándose, ni profundizándose, ni haciéndose más elevados.
Simplemente sofisticándose. Al punto que si usted señor clase media un
día amanece con la ventolera de lanzarse a alcalde de Yaritagua,
olvídese de tanto sudor y encaramada en camión para recorrer su
jurisdicción. Eso ya no se usa. Es demodé. Es marginal. Ahora lo que se
estila es el gerente de campaña. Vaya y busque en Internet y ahí
encontrará el método preciso, la fórmula exacta, la receta a la
medida.
Nada de estrujones de mano ni tanta besadera de gente. Todo es cuestion
de firmar un contrato que lo puede bajar discretamente desde Internet y
un señor, generalmetne latinazo él, residenciado en Miami, le dirá cómo
es que en realidad se bate el cobre. Busque para que vea. Vaya y ponga
en la casillita vacía de su navegador preferido "campaña electoral" y
podrá escoger entre los mejores que, por una módica suma en dólares, le
revelarán cosas como estas: "Nadie puede dirigir mejor la campaña que
el Gerente de la Campaña", "sin dinero se puede hacer campaña, pero
estamos con una gran desventaja", "hay tres tipos de electores: los que
están con nosotros, los que están contra nosotros y los indecisos".
Hasta aquí consigno algunas de las variantes que se pueden usar para
conseguir el santo grial de todo político que se respete: el voto.
Pero lo que nunca se habia visto en Venezuela y aunque suene osado,
supongo que tampoco en ningun otro país del mundo es la nueva
estrategia política de Gente de Petróleo. Estos noveles aprendices
decidieron entrar por la puerta grande de la innovación política. Ya no
sólo ni siquiera se molestan, como lo hacían en tiempos lejanos
nuestros mandarines adecos y copeyanos a presentar unas promesas
electorales chimbonas, sino es que además son capaces de reducir,
explicar, concretar sus planes políticos en una fórmula: (E+) 4 X 4.
¡¡¡Es que ni en Alemania donde todo esta recetado, explicado y
formulado!!! Estamos aquí, pues, ante unos señores que decidieron
borrar del mapa cualquier cosa que suene a gente. No es ya como
nuestros tecnócratas durante el período de Tiburón 2 a los que la
tragedia de la señora Josefina Camacho en Bobures a la hora de pagar el
mercado, el apartamento, el colegio de los chamos, la luz, el agua y
el teléfono les importaba un pito. El asunto consistía en reducir el
déficit. Si en el camino se reducía la población a punta de pasar
penuria, pues que se le podía hacer. Era el precio por la prosperidad
que nos esperaba al final del túnel. Pero no obstante y pese a ello,
macroeconomía más, macroeconomía menos, estaban, si no conscientes, por
lo menos resignados a tener que poner cara de comprometidos y
solidarios con la pelazón nacional.
¡Ahora no! ¡Ahora esos tiempos murieron! Ahora, la vaina si usted
quiere llegar como decía antes a Miraflores o a la alcaldía de
Yaritagua, pasa por seguir la fórmula (E+) 4 X 4 que, para más Inri, se
llama Red de Energía Positiva que, a mi, me suena a Espiritualidad de
Berenjena, a macrobiótico budista de gira por El Silencio, a Novena
Revelación Criolla, a Vishnú , pero en vez de hindú y vegetariano,
comiendo parrilla bajo una churuata. Es que uno lee de Red de Energía
Positiva y lo único que uno puede hacer es decir con tono de asombro:
¡¡¡Coooñooo!!!!
Yo, la verdad, es que no se que quiere decir esa "E" con un signito
de "mas" al ladito, todo entre paréntesis y seguidito de un 4 por 4.
Cierto que yo padezco de topochismo físico-matemático y a mi la
formulita de marras me suena a mi viejo profesor de física en el
bachillerato explicando alguna de esas cosas raras que hacen los rayos
de luz cuando impactan contra un espejo. La verdad es que nunca se me
hubiese ocurrido - y miren que yo invento vainas raras - tratar de
convencer a alguien de que me siga, me apoye y me dé su voto a favor de
un hipotético proyecto político mío con una fórmula que, como toda
fórmula que se precie, sólo sirve para reducir la realidad a un bojote
de simbolitos, rayitas, guiones y paréntesis. Es que, hasta donde se
sabe, conseguir el apoyo de alguien para cualquier cosa en la vida pasa
por enumerar una serie de propuestas. Es decir, primero empiezo, por:
Mire mijo, yo lo que quiero decirle es que para salir de este
zafarrancho pues tenemos que:
1. (idea número uno) 2. Idea número dos. 3. Idea Número tres y así
hasta que se acaben las ganas, la saliva, las pilas del micrófono o las
ideas.
En el fondo, joda más o joda menos, la famosa (E+) 4x4 sólo pareciera
ser la ausencia total de cualquier idea, de cualquier vaina que me
invite a participar a favor - o en contra - de algo. Porque uno se
puede arrechar con Chávez, a uno José Vicente lo puede sacar de quicio,
me puede provocar pegarle tres gritos al bolsa del presidente de la
junta de condominio de mi edificio, pero frente a una fórmula no puedo
asumir ninguna actitud. ¿Alguien a visto alguna vez a alguien batirse
contra el suelo por que E = mc2 ? Aquí ya de tanto pragmatismo no sólo
nos quedamos sin partidos y sin políticos. Es que de ahora en adelante
nos vamos a quedar hasta sin proyectos y sin campañas.
Mañana, eso sí, voy a proponerle a mi novio que se case conmigo. Y en
vez de la consabida frase: ¿Amor, y por qué no nos casamos, nosotros
que nos queremos tanto? Le voy a decir es que yo creo que (E+) 4 X 4.
Y cualquier vaina, que me demande en la Academia de las Ciencias.
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