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Reflexiónes sobre las elecciónes en MVR
¿Y ahora que?
Por: Luis Semprún / Maracaibo
Fecha de publicación: 26/07/03
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“Hoy deseo hablarles de algo que estoy seguro que nos interesa a todos …”
Mijail Gorbachov – La Perestroika.

Bueno, ya ocurrió lo que muchos deseaban y otros no: elecciones de delegados regionales y elecciones del Comando Táctico Nacional. Los resultados los conocemos y en regiones como el Zulia, se tejen muchos comentarios al respecto. Sin embargo, no hay marcha atrás, gústele a quien le guste. Es un hecho consumado.

Pero, ¿Qué nos espera?

Esa es la pregunta que se hace la mayoría. Espero poder darles una luz en el largo camino por recorrer, aunque sé que podrá ser malinterpretada por algunos.
Siempre pensé que la tarea natural de los “intelectuales públicos” era de decir la verdad con respecto al “poder” y a los “partidos políticos”, o, desde el punto de vista de un comunicador romántico, “confortar al afligido y afligir al confortado”. Me temo que estaba equivocado.

Aparentemente la función más natural de los intelectuales públicos, por lo menos de la mayoría de ellos, es explicar las vías del poder de los políticos o en términos más cínicos, servir como apologistas de aquellos en el poder. No se dejen limitar por las cosas que les han dicho toda la vida acerca de que los “políticos” (en realidad politiqueros) son sus amigos, como los partidos políticos tradicionales son necesarios, como ustedes son los beneficiarios de su protección, sus regulaciones. Entendamos el primer paso hacia la “libertad”. Liberen su mente y lo demás vendrá solo.

Pero ¿como? ¿Como liberar nuestra mente de un acondicionamiento de toda la vida?
Negándonos a temer, negándonos a ser engullidos, negándonos a caer en la trampa. Desnude sus ilusiones y dese cuenta de su propio potencial. No creo en el destino. El futuro es lo que nosotros decidamos crear. Hemos estado viviendo en un mundo de ensueños. Este es el mundo como existe hoy, el mundo real. Bienvenidos al desierto del mundo real.

Liberen su mente. Tienen que dejar que salga todo, el miedo…, las dudas…, y la incredulidad. No traten de doblegar los principios; eso es imposible. Solo traten de darse cuenta de la verdad.

Y les digo, los partidos políticos tradicionales son una ilusión, a veces consensual. De hecho, solo hay individualidades. Individualidades en los “partidos”, que se han salido con la suya en hechos de corrupción, fraude, estafas, engaños, vicios, violencia, y hasta tráfico de influencias y traiciones. Y esas individualidades serían, sin el apoyo de esos “partidos tradicionales”, simples ladrones, meros gavilleros y estafadores. No merecerían respeto alguno, pero sí penas severas. Pero como “el partido”, sin embargo, se entiende que son inmunes a ser juzgados, inmunes a las leyes, inmunes a las críticas. Hasta su propia traición a la Constitución es considerada aceptable, y es considerado traicionero acusarlos de “traición”.

Los partidos tradicionales no han hecho nada:

• No han educado a la gente
• No han formado a la gente
• No le han dado participación a la gente.

Todo lo que se ha logrado ha sido a través de la participación de individualidades.
De hecho, si los jerarcas de los partidos políticos tradicionales fueran a ser enjuiciados y penados por los resultados que han producido, en vez de ser “entendidos” por sus “buenas intenciones”, serían comparables a los excrementos que ruedan por los desaguaderos.

Es mas, esos partidos políticos han sido simplemente una tradición que ha pasado de generación en generación. No ha sido más que una tradición, el trato especial para los compañeros de partido.

Los partidos no se doblegan a la voluntad de un solo hombre y son por lo tanto menos consecuentes que un hombre.

Pero entonces ¿si no existen los partidos políticos, quién se doblega? No el partido, pero sí las individualidades. Si intentan doblegar al partido a su voluntad, se darán cuenta que quienes se doblegan al final son ustedes.

Particularmente, creo que todos los esfuerzos de adecos, copeyanos, masistas y otros, de rescatar sus partidos tradicionales o de fundar otros del mismo tipo, como

Proyecto Venezuela, Primero Justicia, Unión, etc., son estériles.

• Ustedes no pueden reformar “el Partido”. No hay partido que reformar.
• Ustedes no lo pueden mejorar. No hay partido que mejorar.
• Ustedes no pueden hacer que el partido obedezca la Constitución. No hay partido para hacerlo obediente.

Sus esfuerzos por doblegar al partido tradicional solo dan como resultado que quienes se dobleguen sean ustedes. Pueden pensar que se pueden aferrar a sus armas, permanecer fieles a sus principios y así doblegar al partido. Sin embargo, se darán cuenta que les doblegan en el proceso, corrompiéndoles o por cansancio, y les pasan por encima. Si permanecen indoblegables, como algunos dignos de mencionar, también se darán cuenta de que no han logrado doblegar al partido tradicional a su voluntad. ¿Por qué no? Porque no hay partido.

El jefe del partido tradicional puede decir que viene un tren. Ustedes pueden montarse en él o dejar que les pase por encima. El tren es demasiado poderoso para detenerlo. No lo pueden parar. Así que ¿Qué harán ustedes?
Este tipo de falso razonamiento se utiliza para coaccionar solicitudes de perdón, de culpabilidad, de falsos testimonios y de una buena cantidad de otros males. No caigan en él!

Al intentar obedecer la ley, al pagar sus impuestos y participar en el proceso, al dejar a sus hijos en la escuela o sus familias en una dirección conocida, ustedes se hacen vulnerables a la coerción y al control. Muchas individualidades se corrompen por la fuerza de la amenaza a su modo de vida, sus familias o su salud. Si ustedes dependen de la buena voluntad de los jerarcas del partido para vivir dignamente, se desencantarán al saber que esos “jerarcas” no tienen buena voluntad. De hecho, no existen jerarcas del “partido constituido apropiadamente”, porque éste no aparece por ningún lado.

Así que no dependan de la buena voluntad de esos jerarcas pues pertenecen al sistema y el sistema le tiene miedo al cambio. En estos momentos, al sistema le horroriza la red Internet.

La habilidad de sobrepasar la corriente principal de los medios y obtener información sin su aprobación o conocimiento, atemoriza a quienes creen en un imperio hidráulico de información.

No conozco el futuro y no estoy aquí para decirles como va a terminar esto. Solo estoy aquí para decirles como comienza. Y les voy a mostrar lo que los otros no quieren que vean. Les voy a mostrar un “partido” sin ellos. Un partido donde todo es posible.

En verdad, esta es la oportunidad que se nos presenta, la oportunidad de liberarnos y romper con las barreras del control, del sistema. Tenemos la oportunidad de vivir sin la partidocracia. Esta es la oportunidad de librarnos de la ineficiencia, de la falta de solidaridad, de la “antiguocracia”, de la desorganización, de la desunión, de las limitantes, de las reglas (excepto las propias), de los controles (excepto el propio), donde todo es posible. ¿Que tipo de partido preferirían tener?

No soy quién para crearles su futuro y menos para liberar sus mentes. Simplemente les puedo mostrar la puerta y depende de ustedes si la atraviesan o no. No puedo liberarlos. Ustedes mismos deben liberarse.

Hace ya tiempo y horrorizado, pude ver lo obvio en esta verdad. ¿Cuál es la finalidad de los partidos? ¿Es en verdad servir de intermediarios entre el pueblo y el gobierno?

Lamentablemente la verdad nos dice que su finalidad es “el control del poder”.
Permítanme decirles por qué ustedes están leyendo este artículo. Lo leen porque saben algo. Lo que saben no lo pueden explicar, pero lo sienten. Lo han sentido siempre. Sienten que hay algo malo en el funcionamiento de los partidos tradicionales y en el que pertenecen ustedes. Quizá no saben que es, pero está allí. Como una astilla en su mente, atormentándolos. Es esa sensación lo que los mantiene leyendo. ¿Entienden lo que quiero decir? Es el mundo que ha sido arrastrado sobre sus ojos para que no puedan ver la verdad.

“Los partidos han sido diseñados para el control del poder”

Sí, han sido diseñados para el beneficio de quienes los manejan. Y persiguen esconder la verdad de que sus militantes son considerados “sus esclavos”. Los jerarcas de los paridos tradicionales rechazan nuestra Constitución porque le temen. En ella se habla de una democracia “participativa y protagónica”. Y a ellos no les interesa ni la democracia ni la participación popular. Pero, ¿y a los jerarcas de los partidos del proceso qué les interesa? ¿Será controlar los equipos para el proceso de transformación? ¿Será simplemente el control del poder? ¿Será el control de los beneficios económicos que les da el control de la gobernabilidad? ¿O será ejercer un control sobre los operadores del cambio? Control, control, y más control. Esa palabra aparece por todos lados.

Un partido político moderno debe ser participativo y abierto, organizado, con metas e ideología definidas, sin limitantes y sin grupalismos o tribus, y sobre todo con gente formada y comprometida que en verdad quiera trabajar por el bien común. En un partido moderno son necesarias las aspiraciones mas no las ambiciones; un partido moderno debe ser solidario, pero no con una solidaridad a ultranza que no castige la ineficiencia, los actos de corrupción o el tráfico de influencias. Un partido político moderno no es para hacer ricos a unos en detrimento del país. Un partido político moderno es una herramienta verdadera para intermediar entre el gobierno y el pueblo.

Esa es la puerta. ¿Qué tipo de movimiento, agrupación, asociación, frente, círculo, o partido quieren tener?

Una vez que tengan la respuesta deben estar conscientes de que si la atraviesan dependerá de ustedes si se convierten en individualidades o si buscan la unión (como dice el refrán: en la unión está la fuerza). El trabajo y la unión son las únicas herramientas para enfrentar la situación actual, peleando desde adentro y dando el ejemplo, pues el ejemplo es la mejor lección que los hombres pueden leer. El país nos necesita a todos, pero en especial a aquellos dispuestos a luchar por el pago de la acumulada deuda social. Es bueno aspirar; lo malo es ambicionar y envidiar.
El Presidente dijo muchas veces a la oposición que si querían salir de él, que trabajaran para hacerle un referéndum revocatorio a mitad de su mandato.
Nosotros tenemos herramientas contundentes para librarnos de los pseudo dirigentes, pero solo luchando desde adentro; desde afuera no tenemos el por qué.







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Luis Semprún / Maracaibo


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