Especial Paralelo 21
Radio Universidad de Guadalajara, México
Dos círculos de hierro convierten la política actual en un ejercicio de
poderes que poco tiene que ver con la voluntad popular. El primero
va del poder financiero transnacional a las políticas de ajuste o "saneamiento
monetario" en los países, e impide a los gobiernos responder por demandas
populares o plantearse proyectos nacionales que difieran fuertemente de la
voluntad de los que hacen circular el dinero. Sea a través de la presión
de los bancos o del FMI que negocia condiciones con los gobiernos, poco
tiene que ver la voluntad de la gente en las decisiones de las cúpulas o de los
técnicos. La banca nunca pierde, y para eso pone las reglas del
juego. Cada vez más, a escala global.
El otro círculo de hierro es el mediático. La secuencia ya es conocida:
el medio influyente pone los temas de la agenda comunicativa, que luego
determina la agenda pública. En seguida vienen las encuestas de institutos
o gobiernos, que confirman en los ciudadanos esas mismas prioridades lanzadas
por los medios. Los partidos y candidatos toman los resultados de estas
encuestas y en base a ellos elaboran su oferta política. Así se cierra el
círculo.
En Chile el caso más elocuente es la influencia omnicomprensiva del diario El
Mercurio, quien pone los temas que luego toman otros medios y los
multiplican. Ejemplo claro es cómo, en la última década, convirtió la
seguridad ciudadana en preocupación prioritaria de todos, tema de competencia
electoral que atiborra los noticieros televisivos con una sobredosis incesante
de crónica roja. El fantasma del terror delincuencial puebla las cabezas
de los chilenos y, cada vez más, clama por soluciones inmediatas. La
bandera de la seguridad ciudadana fluye como un licor mercurial por las arterias
de la sociedad chilena desde el tradicional periódico, reforzada y consagrada
por la institución ad hoc para estas cuestiones (¿a quién pertenence,
finalmente, la Fundación Paz Ciudadana?). Con tal eficacia que las
encuestas colocan el tema del temor a los delincuentes como centro de
preocupaciones de los chilenos, por encima de temas más escandalosos como la
concentración del ingreso, por nombrar un conflicto que siempre provoca alergia
en la sensibilidad mercurial. Luego llegan los candidatos y partidos de la
derecha y, cosechando el fruto maduro, prometen o reclaman mayor control
público sobre la gente para calmarle las ansiedades creadas, en buena medida,
por sus propias fuentes de comunicación. Y así, lo que en principio surge
como voluntad de los propietarios del gran capital mediático, se presenta como
clamor popular.
Lo más flamante es la reciente publicación, en primera plana del propio
diario capitalino, del resultado de una encuesta realizada por....¡ellos mismos!
¿Principal conclusión de la encuesta ? Simple y claro: la agenda
Lagos difiere de lo que quiere el público. Y nos llega justo cuando el
presidente cambia el tono e interpela con fuerza a una derecha empresarial que
cierra sus bolsillos a la hora de financiar programas sociales con mayores
impuestos. Según afirma El Mercurio -o más bien, según informa El
Mercurio en base a su encuesta-, mientras el Gobierno prioriza el tema de los
derechos humanos, las reformas constitucionales y el divorcio, "la ciudadanía"
privilegia el tema de la delincuencia. El pueblo repite lo que el órgano
emite. Medido, además, por el propio órgano.
El corolario no deja de ser sugerente: la gente no valora más democracia ni
más más Estado de Derecho, sino más control. ¿Será por eso que votaron por
un candidato socialista, fue ése el contenido de la voluntad popular en las
urnas? Curioso: la inseguridad ciudadana se soluciona con procedimientos
expeditos, medidas enérgicas, privilegia resultados claros por sobre otras
consideraciones. Impone, también, una visión paranoica de la
realidad social, donde el delincuente ocupa el lugar que el comunista dejó vacío
en el imaginario fóbico de la derecha chilena -amenaza invisible que puede
golpearnos desde cualquier lugar en cualquier momento-. Como en los viejos
tiempos, pero con nuevos temas. El Mercurio no miente. Sólo informa
sobre el resultado de sus encuestas.