La palabra poder sugiere varias acepciones y como verbo indica acción. Se relaciona con la influencia de políticos, la autoridad que ofrece un cargo relevante y la soberanía del pueblo. Traduce fuerza moral y facultad física de obrar. Como virtud fundamenta principios de justicia. También es asociado a la riqueza. Implica peligro porque un exceso de autoconfianza con seguridad conduce a prepotencia, soberbia y altivez. Se convierte en grave defecto, inadvertido para quien lo detenta, envuelve, deslumbra y hace caer en la trampa que sutil tendió. Es superior al simple mortal, que debe luchar con denuedo y conciencia para no dejarse arrollar; las consecuencias son un desastre. En la historia y la vida cotidiana hay innumerables ejemplos de personas que por majaderos se negaron a interpretar con objetividad el poder transitorio que tenían. La medicina es la humildad, entendiéndose como actitud objetiva y no deslizarse al servilismo contrario a la dignidad.
El poder valorable no se ejerce sobre otros sino en sí mismo para transformarse en dueño y señor de la vida y destino; como virtud es armonía mediante la experiencia adquirida. Por tanto no es sano subestimar la conducta y esfuerzos de las demás personas, ni sobrevalorarnos o perder la espontaneidad, porque dejaríamos de ser auténticos para caer con dolor desde una falsa altura. Estas reflexiones traen a la memoria enseñanzas del maestro chamán, él afirma que para alcanzar el conocimiento es necesario vencer a cuatro poderosos enemigos: Soledad, poder, vejez y muerte. Enfrentar tales adversarios son batallas memorables. Advierte el chamán que la del poder es una lucha definitiva por el riesgo, ya que utiliza artimañas de ingenio para neutralizar y sacar fuera de combate al osado que transite su terreno. Si el aprendiz lo domina es por su condición interna de esencia espiritual; así adquiere poder personal, que no es prestigio u otro tipo de facultad con jerarquía inferior.
Dante en los cantos décimo al duodécimo, correspondientes al Primer Círculo –la soberbia– del Purgatorio, en la Divina Comedia, observa a las almas atormentadas que en vida abusaron del poder y eran arrogantes, inclinadas hacia el suelo como gusanos. El Maestro Virgilio, el poeta, los interroga: ¿Por qué se engríe soberbio vuestro ánimo, cuando sólo sois defectuosos insectos, como crisálidas que no llegan a desarrollarse? Dante aprendió la sencillez mientras avanzaba ágil por el camino junto a su guía. Al levantar la cabeza vio la hermosa y rutilante criatura, el ángel de la humildad, el verdadero poder.
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