Asumo públicamente el debate, haciendo uso del mismo derecho que usted tiene.
No se puede lanzar al voleo tantas mentiras y esperar que nada ocurra. Sé que eso es parte de su método, basado en esa prerrogativa fabricada por usted mismo, de aparentar ser el supremo sacerdote, el piache, el gurú del MVR en Mérida y opinar de lo humano y lo divino, sin miramientos, sin medida y sobre todo sin disciplina partidista (principio que siempre invoca cuando de joder a otros se trata).
Su método es viejo, aprendido del estalinismo y aderezado de toda la cultura política de la cuarta república, como alumno dilecto de “don” Luis Miquilena.
Haciendo gala de toda su sapiencia en las trampas del puntofijismo usted comete un crimen en la sombra y culpa a quien quiere dañar públicamente, de lo que usted orquestó. Usa sus vicios para achacárselos a los otros y finalmente acusarlos de contrarrevolucionarios.
Para aclarar lo dicho a quien me lee, paso a puntualizar:
Quienes están infiltrados en el MVR son los restos del miquilenismo y los contrarrevolucionarios que, contagiados de una concepción verticalista, negadora de la democracia interna, pretenden imponer la cultura del aparato burocrático y cerrar el movimiento a la real participación protagónica de su militancia. Estos infiltrados cuarta republicanos pretenden reeditar el “dedazo”, con que se escogían a los dirigentes.
¿Cómo explica usted que tres miembros de la comisión de organización regional que se encargó de censar y “elaborar” los listados de toda la militancia en el Estado, sean candidatos del kino “oficial” y otro se convirtió en el Presidente de la Comisión Electoral Estadal? Esta es la transparencia de la que usted habla? Esto es lo que usted entiende por ética revolucionaria? ¡ Esto es pagarse y darse el vuelto¡
Esto es como poner a un ladrón, a cuidar un banco ¡
¿Cómo explica usted el gasto realizado en la campaña electoral por el sector del kino oficial (vehículos, viáticos, publicidad, refrigerios, etc, etc.) usados en la gira estadal para promover sus candidatos y acusarme en todo el estado de estar contra el gobernador y contra Chávez? Cómo puede usted ser tan descarado al acusarnos a nosotros, los que no tenemos cargos, de hacer lo que usted y su camarilla hizo?
Usted, montado en su pedestal, piensa que los de abajo somos tontos y actuamos en consecuencia. Mucha gente no pudo votar porque intencionalmente no apareció en los listados, pero la mayoría se abstuvo porque conociendo los métodos que se usaron en el proceso electoral sabían los resultados y, como protesta silenciosa, se abstuvo, “por ahora”.
Apenas ahora estamos abriendo una discusión postergada cientos de veces. Ahora desde aquí estamos para decirle que queremos un movimiento que sea el fiel instrumento de esta revolución bolivariana. Un instrumento alejado en cuerpo y alma de la cuarta república, de la corrupción, del burocratismo, del clientelismo, del estalinismo, de la manipulación y la mentira, del miquilenismo, en fin, un movimiento revolucionario alejado de “dirigentes” como usted.
Rogelio López Revete
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