Acción Democrática y Henrique Salas Römer se pegaron a
Enrique Mendoza y sus efebos del Grupo Gomorra. Será el Tribunal Supremo quien
designe al nuevo Consejo Nacional Electoral. En esa instancia, el pargócrata de
Miranda, Enrique Mendoza, quien siempre jugó en ligas menores, regionales, y por
ello no tiene cuota en poderes nacionales, está muerto y enterrado. Por el
contrario, AD y el viejo Salas son dueños de magistrados de la “estatura moral”
de Blanca Rosa Mármol de León, Mostafá Paolini o Franklin Arrieche. Son esas
jugadas que demuestran cómo la oposición sigue aferrada a las prácticas
delictivas puntofijistas, además de poner en el tapete la pelea entre los que
son de la condición de Enrique Mendoza, Manuel Rosales, Eduardo Lapi, Julio
Borges, Gerardo Blyde, Henrique Capriles Raronsky de Gonzalez, Alfredo Peña de
Otero, Leopoldo López, por un lado, mientras que por el otro están los de gustos
más comunes. Por cierto, esta movida en modo alguna perjudica al oficialismo,
pues va dirigida sólo contra un sector de la oposición. Son esas marramucias que
convierten en elector a un organismo como el TSJ, que tienen siete meses de mora
en la elección de su propia directiva.
Así como hay mujeres que se esconden detrás de sus
faldas después de agredir e insultar, también hay curas que se meten debajo de
su sotana –que, en definitiva, es una especie de maxifalda- para actuar en
política, pero reaccionan como princesitas ofendidas cuando les responden como a
políticos. Uno de esos cobardes es Baltazar Porras, que pasó de ser el líder de
la izquierda en la Iglesia criolla, al vocero más extremista de la derecha
episcopal. Porras vive insultando, calumniando, metiéndose en asuntos que nada
tienen que ver con el ministerio sacerdotal, pero cuando le contestan en el
terreno en que él mismo se metió, salta como si se tratase de un sacrilegio.
Porque a pesar de su condición de prelado, Porras es un hipócrita. Además de
bastante imbécil. Anda en campaña electoral, hablando como si fuera candidato a
Arzobispo de Caracas, olvidando que estos temas no se deciden por votación, sino
por decisión unipersonal del Papa.
Por cierto, Baltazar Porras es un hipócrita con doble moral. A
pesar de que es un lenguasuelta, jamás ha dicho nada, por ejemplo, para condenar
que una horda escuálida se metiera en la iglesia de Manzanares durante la boda
de la hija de Gustavo Pérez Isa, para interrumpir la ceremonia, agredir a la
novia y amenazar a quienes acudieron a esa celebración. Como tampoco abrió el
hocico para amonestar a los salvajes que en las inmediaciones de la Funeraria
Vallés, desde las ventanas de sus casas insultaban, maldecían y arrojaban
objetos contundentes a los familiares de dos chavistas asesinados por esbirros
de Alfredo Peña de Otero en Los Próceres. Igual que mantuvo un silencio de
farsante ante hechos tan despreciables como el cacerolazo a la esposa de Jesús
Romero Anselmi, cuando retornó a su hogar en la última fase de un cáncer que la
llevó a la tumba. Así que, aunque algunos se sientan ofendidos, Porras es peor
que Tartufo. Se las da de pastor, pero agrede, insulta y apalea a la mayor parte
de los católicos, que son chavistas.
El proceso electoral interno del MVR concluye sin
incidentes. Una vez más se comprobó que todo lo que dijo la prensa sobre la
inminente división del chavismo, sobre graves divergencias intestinas, no era
sino una nueva mentira, un nuevo esfuerzo por elevar las expectativas de los
opositores. La selección de autoridades fue democrática y civilizada, sin
aquello que Gonzalo Barrios llamaba “trompadas estatutarias” para los comicios
adecos.
Hablando de adecos, nada muestra más la baja ralea de esa
gentuza que las palabras de Henry Ramos Allup durante la sesión parlamentaria
donde se debatía la selección del nuevo CNE: “no elegiremos al CNE así el país
estalle”. Ese ladrón prefiere un cataclismo en Venezuela antes que cumplir con
su deber parlamentario de seleccionar al Poder Electoral. Claro, basta ver quién
es Henry Ramos, de profesión yerno de Franco D’Agostino. Ramos hizo toda su
carrera adeca columpiándose de los testículos de alguien. Primero fue de Canache
Mata, que lo nombró subjefe de la fracción adeca. Después fue con Carlos Andrés
Pérez. Luego lo hizo con Alfaro Ucero, para después ser el autor de la maniobra
que culminó con la expulsión del “Caudillo”. Ahora le jala parejo a Lewis Pérez,
verdadero dueño de AD aunque jamás dé la cara. Ramos está indignado porque ahora
no le puede conseguir grandes contratos a su suegro, pues aquí se acabó la
corrupción en la asignación de obras. La fortuna personal de Ramos Allup es
enorme, toda robada por la vía del cobro de comisiones.
El Opus Dei, grupo de ladrones y asesinos fundado por
el ladrón y asesino Escrivá de Balaguer, tiene un antro creado para robar dinero
del Estado que se llama Universidad Monteávila. Como ahora ya no le tiran nada,
están organizando una especie de seminario sobre la responsabilidad de los
medios de comunicación, a donde invitan sólo a bandidos de la oposición, sobre
todo a calderistas y gente cercana a la Santa Mafia. Así, entre los expositores
figura Fernando Egaña, alias El Eunuco de Palacio, que era como lo llamaba
Asdrúbal Aguiar cuando ambos despachaban desde Miraflores en tiempos de Caldera
II. Por cierto, Aguiar, autor de la tesis de la información veraz que tanto
molestó a los dueños de los medios cuando Caldera la presentó en la Cumbre de
Margarita, es otro de los oradores en el antro opusdeísta.
La mayor parte de los niños que estudian en escuelas públicas,
o en privadas cuyos dueños no son hampones, están ya de vacaciones. Quienes
tienen la desgracia de asistir a colegios que se plegaron al paro golpista de
diciembre, les faltan aún varias semanas de actividades, incluyendo clases los
sábados. La ambición política de algunos facinerosos les llevó a usar a los
niños como arma política, haciéndoles recibir este año una educación chucuta,
incompleta, y privándoles de buena parte de las vacaciones. Enrome
responsabilidad en esta canallada tuvieron tipos como el bobolongo Luis Ugalde,
rector de la UCAB, o Ramón Rivas, capo de la AVEC. Los hay canallas...
Hablando de los embustes opositores sobre libertad de
expresión: Últimas Noticias reseña que hoy se cumplen cuarenta años del
encarcelamiento por 32 días de un grupo de periodistas de la Cadena Capriles que
señalaron la tremenda corrupción que existía en el IAN durante el gobierno de
Betancourt. Los encarcelados eran: Ángel María Urdaneta, Jefe de Redacción de
Últimas Noticias; Rafael Poleo, Jefe de Redacción de El Mundo; José Oropeza
Ciliberto; Jefe de Redacción de Élite; Nelson Luis Martínez, secretario general
de Publicaciones Capriles e Isaac Benarroch Pinto, Jefe de Redacción de La
Esfera. Pasaron más de un mes en la Jefatura de El Recreo. Eran presos del
gobierno, de jefatura y no resultado de acciones judiciales. Ésa era la libertad
de prensa que reinaba mientras gobernaron delincuentes verdes y
blancos.
Aunque la oposición, a través de medios de comunicación
propiedad de chulos, narcotraficantes, desviados y bobos, vive insinuando que
Pdvsa no cobra, especialmente la factura petrolera cubana, resulta que esa
empresa lleva varios meses de normalidad administrativa, hasta el punto de que
está cancelada el 95 por ciento de la facturación. El restante cinco por ciento
corresponde a pagos aún no vencidos. Todo ello a pesar de que la Gentuza del
petróleo saboteó, se robó claves, destruyó documentos y contaminó computadoras.
Jamás Pdvsa había funcionado tan bien como ahora, tanto en el terreno productivo
–los costos bajaron en un increíble 40 por ciento en apenas unos meses-, como en
el administrativo, con una drástica reducción de personal y gastos superfluos,
como la docena de edificios que Pdvsa tenía en Caracas, mientras ahora funciona
en la mitad de la sede de La Campiña.