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Abuela Marta:
Ya quisiera yo que esa energía infinita que proyectas por radio, televisión y prensa en tus repetitivas sentencias contra el gobierno, la dedicaras a tejerme unos calcetines de lana y una bufanda para protegerme del frío en alguno de mis escasos viajes al invierno del norte.
¡Qué fortaleza Abuela! ¡Qué espíritu de lucha! ¡Qué guáramo para combatir a Chávez, el dictador, el totalitario! ¡Qué pasión para encontrar virtudes en Carmelo Lauría, Ramos Allup, Carmona, Andrés Velásaquez, Cova, Juan José Caldera, Mendoza, Salas Romer, etc…! ¡Puro angelito!
No dejas de sorprenderme Abuela. Pareces un quijote femenino luchando contra los supuestos molinos de viento del chavismo. Por todas partes observas el avance del comunismo o del castrismo. Cual épica guerrera enfrentas a los batallones de los círculos bolivarianos que amenazan, a punta de pistola, liquidar la paz de la nación. Transmutada en la gran jueza del bien y del mal condenas toda acción u omisión de los voceros gubernamentales, que en general son malos Abuela, vamos a estar claros. Pero tu credibilidad se va por la cañería de aguas negras cuando hablas en blanco y negro. Cuando te radicalizas ¿Dónde estaba tu pluma épica Abuela, cuando aquí gobernaban a trancazos, a realazos y a dedazos, adecos y copeyanos? ¿Será que yo no recuerdo tus cuaimáticas protestas de entonces?
¿Por qué no te dedicas estos años hermosos que te quedan a prepararnos dulces de lechosa y tortas de plátano en vez de amargarnos las mañanas, los mediodías y las noches con tu rosario de sandeces, que ya nadie cree? ¿Prepáranos un buen pabellón con baranda y un guarapo de caña para endulzarnos la vida? ¡Muéstranos tu lado tierno abuela Marta! ¡Dedícate a hacernos felices! ¡Muéstranos la dentadura o la plancha con una franca y hermosa sonrisa mañanera!
Deja que el pueblo juzgue a Chávez y su revolución. No te acuerdas de aquella declaración de Caldera, cuando perdió unas elecciones: “…el pueblo nunca se equivoca”.
Y si aparte del tejido y los dulces quieres hacer periodismo ¿Por qué no haces entrevistas desde una postura neutral? ¿Por qué no escribes desde una perspectiva un tanto objetiva?
Por favor abuelita bájate del caballo del quijote, siéntate en tu mecedora y cuéntanos chismes de los de antes o historias de fantasmas. Háblanos de tu primer novio. De tu novela o tu película preferida. Muéstranos que eres un ser humano normal. Cántanos canciones de cuna. ¡Quiérenos un poco Abuela…!
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