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Cierto pesar causa el falleciemiento de cualquier persona, y el dolor no se puede cuantificar, a unos les causa muchisimo dolor; a otros pocos, a otros ninguno, pero ahí debería acabar el comentario.
Veamos, falleció el Cardenal de la iglesia venezolana. Los que estamos con el proceso revolucionario, sentimos un cierto alivio, pensando que el sustituto sera un prelado, que siguiendo los preceptos del evangelio, sentirá amor por su prójimo y lo manifestará con hechos y palabras. Que sintamos alivio al recordar las tristes imágenes de la firma del decreto funesto del señor Carmona, no nos da derecho a manifestar agresivamente ni de ninguna otra forma que moleste a sus dolientes
Pero si les recordamos a la oposición que palo por palo no es trampa, y si a ver investidura y cargo, durante la agonia de la madre del Fiscal de la República, aquí en Maracay, no hubo contemplaciones de ningun tipo, se trancó la cuarta transversal de Calicanto, y los vecinos tuvimos concierto de cacerolas pitos, improperios hasta que les dió la gana, sin respetar, el lecho de muerte de una madre.
Roguemos para que este tipo de actos de parte y parte cesen, y la cordura y la buena voluntad nos llegue a todos los habitantes de esta bendita tierra.
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