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Un análisis de la carta que enviara el Señor Vivanco, de Human Rights Watch, al Presidente Hugo Chávez Frías
¿Apoya un ala de HRW la mentira y la manipulación mediática?
Por: José Del Grosso
Fecha de publicación: 07/07/03
imprímelo mándaselo a
tus panas
El sistema comunicacional privado de Venezuela, obedeciendo más a las leyes del mercado y a los objetivos políticos que a los de información, pretende imponer las "verdades" mediáticas, en el sentido de que cuando todos los medios de comunicación dicen algo es verdad –como por ejemplo que los iraquíes o los chavistas son malos-, eso se impone aunque sea falso.

Aaron Ahoronian, Question, Marzo, 2003

En Venezuela se ha hecho tradición el hecho de que cuando alguien vinculado a alguna forma de poder quiere evadir su responsabilidad al haber cometido alguna acción ilegal, recurra a la estrategia de sustituir el calificativo que le corresponde por el de acción política.

Si un ciudadano corriente, es decir, que no es miembro ni tiene vínculos con poder alguno, se le ocurre difamar a alguien, ese ciudadano es calificado por los medios como criminal, perverso, maligno, maldito, hijo de p… Pero si ese crimen es cometido por alguien como Marcel Graniel, Marta Colomina, Napoleón Bravo, Mingo, entonces, según los medios, nos hallamos frente a un acto político, frente a una denuncia política que no debe ser ocultada, aunque sea sólo un rumor y no haya prueba alguna.

Lo increíble es que cuando un ciudadano común o algún representante del gobierno decide emprender la correspondiente acción legal por difamación e injuria, entonces, se oyen las voces histéricas de los medios hablando de: "persecución política", "revancha política", "represión de la libertad de expresión"…

Para el sector con mayores intereses económicos, el cual, a su vez, es el más corrupto en Venezuela, las palabras política, democracia y libertad, han perdido su significado auténtico y, de manera acomodaticia, las usan para actuar impunemente, con la bendición de los medios de comunicación, así como también, la aprobación de algunos sectores de instituciones nacionales e internacionales.

¿Qué hay de democrático y de libertad de pensamiento en unos medios que despiden a los periodistas que no siguen sus lineamientos políticos, que no publican artículos de opinión que no estén de acuerdo con su manera de concebir la realidad? ¿Qué hay de democrático en los medios de comunicación cuando los han propiciado varios golpes mediáticos, cuando en ellos sólo aparece la voz de los personeros de la mal llamada oposición, cuando no hay espacio para ni se escucha la voz del pueblo?

¿Por qué los medios de comunicación privados de Venezuela no cumplen con su función educativa y, en lugar de ello, invaden nuestros hogares todos los días con violencia y sexo?

Su definición de democracia y libertad, así como su mal entendida noción de política, quedó muy bien establecida durante los sucesos de abril del año pasado: "Aquí sólo mandamos nosotros". "Aquí sólo se ve, se escucha y se lee lo que nosotros decidamos". "Callamos cuando nos conviene y lo que nos conviene"… son actos políticos necesarios para lograr la libertad, la paz y la democracia".

En los últimos cuatro años, los medios han estado negando nuestra percepción de lo que vemos y oímos en las calles. Más aún, con frecuencia, las imágenes que nos muestran entran claramente en contradicción con lo que dicen. En horas de la tarde del 11 de abril del año pasado, vimos por los medios encadenados que los primeros
muertos evidentemente eran afectos al gobierno y, sin embargo, el locutor nos dijo que se trataba de gente pacífica de la marcha de la oposición.

Dígalo usted mismo: "Los medios, ¿nos han robado o no el valor y el significado de la palabra? ¿Nos han robado o no la realidad? ¿Nos han robado o no el espacio político? ¿Han banalizado o no la política?

Human Rights Watch reconoce que la prensa ha disfrutado de amplios márgenes de libertad y reconoce que el gobierno no practica la censura, entonces, ¿por qué los medios venezolanos siguen insistiendo en que en Venezuela no hay libertad de expresión? ¿Qué motivaciones ocultas hay detrás de toda esta infame campaña de
descrédito a nivel nacional e internacional? ¿Qué ganan con ello?

Al leer la historia del periodismo en Venezuela, es curioso que el Bloque de Prensa, las cámaras de Radio y Televisión, la SIP y la Asociación Internacional de radiodifusión, jamás hayan protestado durante los gobiernos venezolanos comprendidos entre los años 1959-1999 por los asesinatos a periodistas y fotógrafos, ante la censura, ante el cierre de emisoras, la clausura de diarios y revistas… Frente a ello, dichas entidades tampoco hicieron denuncia alguna ni
fijaron posición frente a las asociaciones internacionales. En cambio, ¿por qué durante el segundo gobierno de Caldera (1994-1999) estos mismos gremios le declararon la guerra a este cuando decidió "reclamar para la sociedad el derecho a recibir información veraz, lo cual constituye uno de los principios éticos del periodismo? ¿Por qué en esa ocasión hicieron denuncias a nivel nacional e internacional, alegando que se trataba de "Controlar la información"? ¿Por qué en el año 1998, el Bloque de Prensa Venezolano llevó a la SIP una alerta sobre "el peligro a la libertad de expresión que representaba Chávez en el supuesto de ganar las
elecciones? ¿Doble moral? ¿Doble juego de cartas?

Ya que algunos miembros de Human Rights Watch en el extranjero miran las cosas desde un solo lado, me ocupan sus supuestas preocupaciones. Por lo que admiten ante la prensa dan la impresión de estar más preocupados por los derechos humanos de los victimarios, (los medios de comunicación) que por los de las víctimas (el Pueblo venezolano).

Desde luego que es inadmisible la agresión a "cualquier ser humano" y, desde luego, que bajo ese mismo principio, es inadmisible "la agresión a los seres humanos que trabajan para los medios de la oposición en Venezuela".

Si vemos los hechos desde arriba y no desde un solo ángulo como están haciendo algunos miembros en el extranjero de Human Rights Watch, debemos admitir que los "seres humanos" que trabajan para los medios de la oposición han sembrado violencia, han hostigado a los miembros del gobierno y, a sus afectos, los han
demonizado, los han desacreditado y los han llamado chusma, negros, sucios, hediondos, vagos…

"Quien siembra vientos recoge tempestades". Los medios han sembrado vientos y están recogiendo el fruto del odio que han sembrado".

Siendo así, entonces, es de preguntarse si es de gente razonable el que ciertos representantes en el extranjero de Human Rights Watch, como Eduardo Bertoni y el director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, quieran proteger y allanar el camino hacia la impunidad a "unos seres humanos" que durante más de 4 años
vienen asediando a los partidarios del gobierno. ¿Por qué tanto énfasis en mirar sólo las agresiones a los periodistas y obviar las que ellos han cometido contra aquellos que no simpatizan con sus ideas políticas? ¿Acaso los miembros de los medios no han estado estigmatizando a todo simpatizante del gobierno y a sus representantes?

Al comenzar la escalada de violencia, esos personajes del extranjero, más que tomar posición por uno de los bandos, debieron haber vigilado los derechos del Pueblo, debieron haber llamado al entendimiento a ambas partes y "exigir" que los medios cesaran su guerra mediática. Debieron haber advertido a los medios de
comunicación venezolanos sobre las consecuencias que una guerra mediática traería tarde o temprano. Pero, en lugar de ello, "callaron" o lo que es lo mismo, protegieron con su silencio a los victimarios.

De manera irresponsable, desde 1998, los medios han estado diciendo que Fidel Castro en combinación con Hugo Chávez Frías tiene planificada una invasión militar a Venezuela y han mantenido aterrorizada a una parte de la población. Todavía lee uno en el Nacional cosas como esta: "Hugo se convierte en un segundo Fidel" (12/04/2003).

Los medios nos tienen hasta la coronilla con esa profecía del desastre, han incitado a miles de venezolanos a lanzarse a las calles en contra del gobierno, nos han dividido y enemistado, han vuelto paranoicos a miles de venezolanos…, porque los planes de invasión cubana a Venezuela avanzan a pasos agigantados. Falta muy poco. Dentro de nada "estaremos todos frente a un paredón de fusilamiento", "nos van a quitar nuestras propiedades"... Han pasado más de 4 años de esta dichosa campaña de "denuncia" y no ha ocurrido ni la millonésima parte de lo que profetizan. ¡Allí viene el lobo!

Señor José Miguel Vivanco: ¿Cómo creer en usted? ¿Cómo no pensar en que está aliado en la conspiración que los medios mantienen contra Venezuela?

"La organización internacional de defensa de los derechos humanos, Human Rights Watch, en la voz de Vivanco reclamó hoy al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que salvaguarde el derecho internacionalmente garantizado a la libertad de expresión en Venezuela, sin restricciones de ningún tipo. ¿Amenazas?

Señor Vivanco, me preocupa su seria preocupación por: "la actual investigación que se adelanta en contra de cuatro canales privados de televisión por infracciones de los reglamentos sobre emisiones, como la nueva Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión por su gobierno por la que se impondrían graves restricciones a los medios de comunicación audiovisuales (Carta al Presidente Hugo Chávez, Washington, 01/07/2003).

Acorde con Vivanco:
"El Reglamento de Radiocomunicaciones cuyas normas viola abiertamente principios fundamentales sobre libertad de expresión protegidos por los tratados de derechos humanos ratificados por Venezuela. De hecho, tememos que las investigaciones actualmente en curso sean simplemente un esfuerzo por crear un clima de autocensura…

Excelentísimo Señor Presidente Hugo Chávez Frías, de la manera más respetuosa quisiera instarle a que mantenga el tradicional respeto a los derechos civiles y a la libertad de expresión en Venezuela, limitando estrictamente la intervención estatal en los medios de comunicación a la aplicación de las medidas necesarias para promover un debate amplio, diverso, vibrante y sin censura de ningún tipo.

Por lo tanto ruego a S.E. que adopte las medidas necesarias, a la brevedad posible, para que su gobierno retire de la Asamblea Nacional el proyecto de ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión y modifique drásticamente las disposiciones incompatibles con las obligaciones jurídicas internacionales de Venezuela, así como disponga suspender la investigación pendiente en contra de los
cuatro canales de televisión antes mencionados (Ibidem).

A nombre de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco insta a Chávez a suspender la investigación pendiente en contra de cuatro canales de televisión, RCTV, Globovisión, Televen y Venevisión, como si este asunto fuera una disputa personal entre Chávez y los dueños de los medios, dejándonos por fuera a la mayoría de los venezolanos, muchos de nosotros víctimas de lavado de cerebro, target de propaganda subliminal, stress psicológico… Más aún, aparte de desconocernos como mayoría, el señor Vivanco está desconociendo nuestro derecho a que se respete nuestra integridad física, psíquica y moral, lo cual está contemplado en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, Artículo 5, Derecho a la Integridad Personal, N1.

¿Qué es lo que nos está pidiendo Vivanco? ¿Que las víctimas de los medios ignoremos la agresión y la violencia a la que hemos sido sometidos? Por omisión al Pueblo venezolano ¿Nos está exigiendo que renunciemos a nuestro derecho a la integridad psicológica? ¿Nos pide impunidad para los delitos de los medios? ¿Qué el gobierno ignore a la mayoría? ¿Nos está pidiendo que renunciemos a nuestro derecho a saber la verdad?

De su carta dirigida personalmente al Presidente Chávez, se deduce que margina al pueblo venezolano y se deduce positiva e implícitamente que usted, señor Vivanco, nos pide que renunciemos a nuestros derechos. Pero usted, no contento con eso nos pide también a los venezolanos y, por extensión, de sentarse el precedente de que
aceptemos sus proposiciones, a los latinoamericanos que renunciemos a valores sociales e, incluso, religiosos como el respeto y la verdad. Veamos.

En su Carta personal al Presidente Hugo Chávez usted sigue diciendo textualmente:

simplemente un esfuerzo por crear un clima de autocensura Un ejemplo de esta situación es la aplicación del artículo 53(j) del Reglamento de Radiocomunicaciones, que prohíbe la transmisión de "información falsa, engañosa o tendenciosa". El Dr. Eduardo Bertoni, Relator Especial sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA), ha concluido que esta prohibición es incompatible con el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos porque "el derecho a la información abarca toda la información, inclusive aquella que, por oposición a veraz, pueda ser 'errónea', 'no oportuna' o 'incompleta', dado que justamente el debate amplio e intercambio de ideas es el método apropiado para la búsqueda de la veracidad de la información".

¿Qué nos quiere decir el señor Bertoni? ¿Querrá decir que debo defender "mi derecho a ser engañado"? ¿Qué debo proteger y defender a quién me miente y me manipula? Aún más, señores Vivanco y Bertoni, ustedes están llamando a los periodistas venezolanos a desobedecer la Declaración de Principios sobre la
conducta de los periodistas La presente declaración internacional puntualiza los deberes esenciales de los periodistas en la busqueda, la transmisión, la difusión y el comentario de las noticias y de la información, así como en la descripción de los sucesos.

1.Respetar la verdad y el derecho que tiene el público a conocerla constituye el deber primordial del periodista.

Veamos que dice el Artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos

Artículo 13. Libertad de Pensamiento y de Expresión

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección.

2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar:

a. el respeto a los derechos o a la reputación de los demás, o
b. la protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas.

3. No se puede restringir el derecho de expresión por vías o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para periódicos, de frecuencias radioeléctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusión de información o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicación y la circulación de ideas y opiniones.

4. Los espectáculos públicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la protección moral de la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso 2.

5. Estará prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquier otra acción ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, idioma u origen nacional.

Es verdad que el Artículo 13 habla sobre el derecho a la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones de toda índole, pero no dice nada sobre un derecho a mentir, a publicar información errónea, inoportuna e incompleta… Desde luego, que el "de toda índole" puede interpretarse de muchas maneras. Si soy ético y consecuente con la ética, no puedo apoyar la mentira. Si pertenezco a alguna religión y soy consecuente con sus principios, tampoco puedo apoyar la mentira. Si soy miembro activo de un partido político, tampoco. Si soy periodista venezolano, La Declaración de Principios sobre la conducta de los periodistas, en su artículo 1, me pide respetar la verdad, no mentir. Pero sobre todo, como ser humano, no puedo corromper la confianza a través de la mentira con y entre mis semejantes porque eso significa poner en peligro la convivencia social y eso, a su vez, va en contra de todos los principios y acuerdos internacionales sobre Derechos Humanos.

En la misma carta del señor Vivanco al Presidente Chávez, se puede leer:

De manera similar, el artículo 53(c) del mencionado reglamento prohíbe la transmisión de "mensajes, discursos, prédicas y conferencias en los cuales se incitare a la rebelión o al irrespeto de las instituciones y autoridades". La prevención de la incitación a la rebelión, la insurrección violenta o el derrocamiento de un gobierno por la fuerza puede ser una razón legítima para restringir la libertad de expresión, pero para ello la amenaza debe ser real e inminente y la expresión considerada sancionable debe contribuir directamente a la misma. El término "incitación" no debe servir nunca como justificación para penalizar manifestaciones enérgicas de críticas de la oposición a un gobierno, como parece ser el caso de los programas de televisión que se están investigando actualmente.

La segunda prohibición recogida en el artículo 53(c), que se ocupa de la "incitación al irrespeto", es un concepto anacrónico que no tiene cabida en una sociedad democrática.

Según afirma el señor Vivanco en el párrafo anterior, los medios de comunicación venezolanos no transmitieron mensajes que incitaran a la rebelión durante estos últimos 4 años y mucho menos durante el mes de abril del 2002, ni durante los meses de diciembre y enero pasados. No hubo amenaza real e inminente. Los medios estaban jugando y jamás apoyaron a los golpistas.

Pero el descaro de este defensor de los Derechos Humanos de los ricos, y no me extrañaría que también de los intereses de USA, va más allá cuando, cobardemente, en vez de hablarnos al pueblo, se dirige a nuestro Presidente y le dice: "La segunda prohibición recogida en el artículo 53©, que se ocupa de la incitación al irrespeto, es un concepto anacrónico que no tiene cabida en una sociedad democrática". De manera que, según este defensor de quién sabe qué derechos, el que le demos cabida al respeto resulta anacrónico, es decir, hemos superado la etapa de respeto mutuo entre los seres humanos y ya podemos irrespetarnos libremente los unos a
los otros; lo que resulta muy coherente con el razonamiento anterior, según el cual se debe respetar el derecho a mentir, amañar, manipular etc la información de todo comunicador social.

"El director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, advirtió que existen amenazas graves y crecientes a la libertad de expresión en Venezuela y acusó al gobierno de usar una supuesta preocupación por los niños y menores como subterfugio para restringir la libertad de prensa, informó DPA".

Acogiéndome a la libertad de expresión, a mí me parece que lo que dice el señor José Miguel Vivanco, según el párrafo anterior, es un subterfugio para ignorar las firmas de los venezolanos que queremos que exista una Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión; que en realidad no le importan los derechos de la mayoría y que está utilizando su posición privilegiada para apoyar un golpe de estado.

Sospecho que detrás de algunos miembros de Human Rights Watch en Washington están los intereses de USA y que abusan de esta organización para que las naciones se sometan al concepto de Democracia y Libertad de expresión que quiere imponernos USA.

Las manifestaciones de algunos miembros de Human Rights Watch, me convencen de que su intención es amordazar a los pueblos y favorecer la mentira y la manipulación; y de que todos los venezolanos debemos asumir nuestro Derecho y nuestro Deber de involucrarnos en la defensa contra este asedio a nuestros Derechos más fundamentales.

dgrosso@cantv.net
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José Del Grosso


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