En sucesivas entregas (25, 26 y 27 de Junio) el diario TalCual, a través de
su editorial de portada, firmado por Teodoro Petkoff, realizó un conjunto de
afirmaciones contra el Ministerio de Finanzas, vendidas a la opinión pública
como supuesta denuncia de presuntos hechos de corrupción.
Lo siguiente es la respuesta a este conjunto de infamias y mentiras, vertidas
con una alta dosis de ignorancia y desinformación por el editor de este pasquín
vespertino, cuyo claro objetivo va más allá de la difamación personal, y se
conecta con una operación política dirigida a torpedear la estrategia de manejo
de pasivos de la República y producir un nuevo daño a la economía nacional.
Sin pruebas reales y bajo un razonamiento engañoso, el editor-difamador
sostiene que en el Ministerio de Finanzas se ha llevado a cabo un denominado
“Mega-Guiso” con dos transacciones en la cuales se intercambiaron bonos DCB,
FLIRB, Global 27 y Global 18 (“Bradys o Globales”), en posesión del Banco de
Desarrollo Económico y Social (BANDES), por unas “Notas Globales” o “Pagarés”,
denominados en dólares y emitidos por la República, a través del Ministerio de
Finanzas.
Afirma, con absoluta “certeza” acusatoria, que en estas operaciones, la
República ha sufrido un “daño patrimonial” de más de $300 millones y que de este
daño se han beneficiado funcionarios públicos, que el diario se encarga bien de
delinear ante sus lectores.
El diario presenta esta novela en tres capítulos, ofreciendo cifras fuera de
la realidad, mezclando y enredando deliberadamente los datos, cambiándolos de un
artículo para otro y empastelando tanto el asunto que resulta difícil de
analizar.
A pesar de un tardío “recule” (martes 2 de julio), con el que el difamador
Petkoff trata de enmendar la plana de las burradas dichas con anterioridad,
resulta interesante seguir la trayectoria de su “razonamiento”, que es
clarificador del periodismo pervertido y de la manipulación informativa con que
maneja el pasquín en referencia.
Capítulo I: miércoles 25:
El difamador dice inicialmente que el 18 de marzo, cuando Bandes hizo el
canje de DCB’s por Pagarés, los DCB’s se cotizaban a 80% de su valor. Esto es
falso. En cualquier pantalla de los servicios informativos financieros
internacionales, es fácil comprobar que los DCB’s se cotizaron el 18 de marzo
muy por debajo de 80%. La operación, según las cifras del ex Ministro de
Caldera, se tranzó con entrega de $102,770,298 de valor facial de pagarés por un
valor facial de DCB’s de $136,666,530. Esto implicaría que se pagó un precio que
se encuentra en línea con las cotizaciones de mercado y no que se canjearon los
DCB’s con valor de 80% como dice el difamador. En todo caso, según la propia
“información” del difamador, la República habría obtenido un beneficio y no una
pérdida.
Si se toma en cuenta que el Bono DCB paga Libor + 0.875% (2% en base a swap a
tasa fija), y el pagaré emitido por la República tiene un cupón de 5%, en este
punto, el BANDES y la República salen ganando aún más, pero hay que tener en
cuenta los intereses vencidos para ver exactamente cuánto es esa ganancia. Cabe
destacar que en el tercer artículo, el difamador parece percatarse de este
“error” en su alegato y dice que en este canje hecho por Bandes, los DCB’s
estaban cotizándose a 71%, y no a 80% como sostuvo inicialmente. De nuevo, esto
es falso, y en ese momento, como se demostrará más adelante, obvian el factor de
amortización.
El difamador dice también que el BANDES ha incurrido en una pérdida
patrimonial o una descapitalización y despojo de su cartera de inversión, al
canjear los DCB’s por los pagarés, ya que los DCB’s son líquidos y se cotizan en
el mercado a buenos precios, mientras que los pagarés, si se vendieran en el
mercado, se podrían llegar a cotizar sólo hasta un 50% de su valor. Esto es
totalmente falso. No hay manera alguna, a ojo de pájaro, como lo hace el
editor-difamador, de valorar los pagarés y cual sería su cotización. Habría que
hacer un análisis detallado de cada pagaré y sus condiciones (cupón y
vencimiento principalmente) para fijarlos sobre una curva de rendimientos de la
República. Luego podría restársele a dicho “valor justo” alguna cantidad por
concepto de iliquidez, pero seguramente, ya que el cupón del DCB es Libor y el
del pagaré es más alto, esto no arrojaría en ningún caso 50% como precio para
los pagarés.
Adicionalmente, el editor-difamador no informa que el BANDES tiene los
pagarés en una cuenta de inversión, y no en una cuenta de “trading”. Por lo
tanto, los mismos están contablemente al precio de compra No puede haber una
pérdida patrimonial al menos que el BANDES los venda por debajo de su precio de
compra al cual los adquirió, y si el BANDES no hizo esto con los DCB’s, tampoco
lo hará con estos pagarés.
Capítulo II: Jueves 26:
El 26 de junio, en la portada que Teodoro vende como vespertino, se hacen
afirmaciones aún más lamentables. En esta ocasión se refiere a un segundo canje,
de DCB, FLIRB, 27s y 18s, por una canasta de pagarés. Aquí, el armador de
infamias prepara sus alegatos diciendo que van a hablar de “un guiso a lo Hulk,
un megaguiso, un saqueo de vastas proporciones”. Esto, una vez más es totalmente
falso y no es más que consecuencia, o bien de otro error de cálculo financiero
por parte de este curioso personaje, o de una ignorancia financiera, esta sí, de
“vasta proporciones”.
Dice el editor de 7 mil ejemplares que el Ministerio de Finanzas emitió una
canasta de pagarés por valor de $361,027,472 y repite que si estos pagarés
fueran negociables, no obtendrían en el mercado más de la mitad de su valor.
Como en la historia anterior esta afirmación es financiera y contablemente
insostenible.
Acto seguido, el difamador de oficio sostiene que la canasta de bonos DCB,
FLIRB, 27 y 18 entregados por BANDES tendrían un valor de (mercado?) $604
millones y un valor (facial?) de $815 millones. Pero no toma en cuenta el factor
de amortización de los FLIRB y DCB, los cuales habían amortizado ya más de 50%
de su valor. Si se toma en cuenta este factor de amortización y los precios de
la fecha del 21 de abril, el valor de la canasta de Bradys y Globales sería, con
intereses vencidos, exactamente igual al valor facial del pagaré adquirido por
el BANDES. En todo caso, el que sale ganando es BANDES y en consecuencia, la
República.
De nuevo vuelve a decir el escribidor de infamias que los pagarés no valen
más de $200 millones, lo cual no puede probar y se derrumba frente al análisis
financiero y contable. Después de preguntarse por qué el BANDES no vendió
directamente los Bradys y Globales, algo que explicaremos más abajo, dice el
personaje que en base a las cifras expuestas, la República recibió $361 millones
de la contraparte privada a cambio de Bradys y Globales por valor de $604
millones, y que el BANDES recibió pagarés por valor de $200 millones a precio de
mercado. Esto es un empastelamiento que no tiene pies ni cabeza, como hemos
visto en las cifras correctas que se han expuesto:
- Primero, para el momento de la transacción los Bonos Bradys y Globales
tenían un valor efectivo de $350 millones aproximadamente, sin intereses
vencidos, y no $604 millones;
- Segundo, los pagarés no pueden ser vendidos por BANDES por debajo de su
precio de compra, como se explicó anteriormente, el BANDES los pone en su
canasta de inversión al precio de compra y esta institución está sujeta a
salvaguarda;
- Por tanto, si se corren las cifras con los valores reales, se encuentra que
se canjearon $361 millones de pagarés por Bradys y Globales que valían alrededor
de $350 millones en valor de mercado y a los cuales se debía añadir intereses
vencidos, para dejar las cuentas en equilibrio.
Entremos seguidamente en el porqué el BANDES no vendió los bonos en el
mercado directamente. Estas operaciones ocurrieron en un momento de mercado
particularmente difícil para Venezuela, y en el cual la República estaba
necesitada de liquidez, producto del shock de ingresos producidos por el paro y
el sabotaje petrolero.
En ese contexto, el BANDES, en aplicación de una estrategia coordinada de
manejo de tesorería, asistió a la Tesorería Nacional mediante la compra de
instrumentos de deuda pública nacional para inyectar liquidez y hacer frente a
situaciones coyunturales de necesidades de caja. En consecuencia, BANDES aprobó
la venta de activos financieros denominados en dólares para obtener efectivo,
destinar las divisas obtenidas a la compra instrumentos de deuda pública
emitidos por el MF y asistir a la Tesorería Nacional.
Superficialmente, puede argumentarse que hubiera sido más fácil que el BANDES
vendiera los bonos por efectivo en el mercado y acto seguido comprara los
pagarés al MF. El editor-difamador en su “denuncia” afirma que la razón de la
triangulación es ganarse los $300 millones, pero como se demuestra claramente el
análisis financiero, no existen tales $300 millones. ¿Entonces, cual es la
razón?
La eventual venta de deuda externa de Venezuela por parte de una institución
pública venezolana amerita evaluar consideraciones adicionales, tanto
financieras como legales, que eviten afectar negativamente la cotización de los
bonos de la deuda externa de Venezuela y la percepción de riesgo de la
República. En este sentido, las operaciones fueron hechas evaluando y evitando
los riesgos derivados de tales acciones tales como:
a. La noticia que BANDES, una institución pública que representa uno de los
tenedores más importantes de deuda venezolana, ejecutaría una venta sistemática
de su cartera de deuda de la República podría deteriorar la percepción de riesgo
de Venezuela y la cotización de la deuda externa.
b. Una eventual sobre-oferta de deuda venezolana en los mercados secundarios,
podría también impactar negativamente la cotización de la deuda externa
soberana.
c. La deuda pública externa se extingue cuando es adquirida por la República.
La documentación legal que respalda la emisión de deuda externa de Venezuela,
incluye dentro de sus cláusulas, un aparte que establece que todos aquellos
instrumentos de deuda pública de Venezuela que son adquiridos por República
directamente se declaran extintos automáticamente.
Frente a estos riesgos y consideraciones, el programa de asistencia a la
Tesorería Nacional por parte de BANDES requería la participación de una
contraparte privada, que estuviera dispuesta a comprar, en una transacción, un
volumen importante de deuda venezolana.
La contraparte privada (en este caso la empresa Global Partners) tenía la
liquidez y la disposición para invertir en bonos de la República, pero la
República no contaba, en ese momento, con las condiciones de mercado para hacer
una emisión. Incluso de haberlas tenido, tendría que haber emitido deuda a
rendimientos muy altos, algo que no estaba ni está en los planes del
Gobierno.
La transacción con un tercero permitíó al BANDES canjear Bradys y Globales
por pagarés, sin incurrir en pérdidas patrimoniales o contables. Al mismo
tiempo, la República obtuvo los fondos que necesitaba para hacer frente a
urgentes necesidades de caja, pago de obligaciones financieras, sin que
Venezuela tuviera que incurrir en una emisión de alto costo ni en pérdida
alguna.
Finalmente, el tema de la legalidad. Los pagarés ya estaban autorizados por
la Asamblea Nacional en su autorización general y el Banco Central de Venezuela
(BCV) había dado una opinión, calificada pero no vinculante, con respecto al
endeudamiento de la República. Los pagarés se emitieron a cambio de efectivo, en
el mercado local, bajo las autorizaciones correspondientes. El canje entre el
BANDES y un tercero no requiere ninguna autorización porque es una transacción
privada, no una nueva emisión de deuda de la República.
Es de hacer notar que para ambas transacciones, los instrumentos de
deuda pública emitidos por el M.F. se enmarcan dentro de las autorizaciones
aprobadas por el Banco Central de Venezuela, la Comisión Permanente de Finanzas
de la Asamblea Nacional y el Consejo de Ministros. Según consta en comunicación
GOM-123 de fecha 7 de febrero de 2003 dirigida por Diego Luis Castellanos,
Presidente del Banco Central de Venezuela, el referido instituto opina
favorablemente y consideró adecuada las condiciones financieras presentadas por
el MF para operaciones de crédito pública en U.S.$ con rendimientos para los
inversionistas de entre 14,80% y 17,65%, precios de entre 81,50% y 98% y tasas
de interés de entre 14,50% y 13,625%.
Capítulo III: viernes 27:
Ya en este artículo, el montador de campañas infamantes parece darse cuenta
de que no entiende absolutamente nada de lo que está hablando. Empieza a mezclar
las cifras y a cambiarlas. Desecha olímpicamente el factor de amortización.
Habla de que los DCB se cotizaban a 71% en vez del 80%, como dijeron en el
primer artículo, y sostiene que faltan $102 millones en vez de los $6 millones
citados en el primer artículo. Por si fuera poco, el editor chapucero repite el
imperdonable error de los $340 millones de supuesto “embolsillamiento” que, como
se demostró, nunca ocurrió.
Finalmente, un comentario respecto al último párrafo del artículo del viernes
27. Una vez más, el fabricante de infundios mezcla las cifras de forma
deliberada, citando el factor de amortización de 47% y el precio de mercado de
71% y luego diciendo que ahora vienen emisiones que recomprarán los bonos por
81%, precio de mercado actual. Claramente, este lamentable personaje de la
picaresca política nacional ya ha perdido toda credibilidad para hablar de estos
datos y cifras. Está claro que el editorcito de TalCual, a quien hay que asignar
la responsabilidad por todo lo dicho, no entiende el mercado, ni las finanzas
públicas, ni la ley. En todo este lamentable caso, realmente es difícil
determinar qué situación sería peor: Que el escribidor de editoriales esté
mintiendo descaradamente porque sabe la realidad de la transacción y ha
manipulado las cifras para sesgar a la opinión pública y atacar al Ministerio de
Finanzas y al BANDES.
Que el diario del ex ministro reconvertido a montador de campañas ignore que
los FLIRBS y DCB’s tienen un factor de amortización y cuáles son los precios
reales y movimientos de mercado, y por tanto no se haya dado cuenta de su error,
lo cual quiere decir que este curioso personaje, ex Ministro de Planificación de
Caldera, que se reunía con bancos de inversión y calificadoras de riesgo, no
tiene ni idea de cómo funciona el mercado de bonos de Venezuela.
Con razón le clavó por diez años al país esos bonos Globales 18 con
una tasa fija de 13,625% y un costo financiero cercano de 14% anual - por encima
de la cotización actual de todos los bonos de la deuda pública externa de
Venezuela - sin golpe de Estado o paro petrolero que lo
justificara.
Lo dicho y hecho por el editor de este pasquín vespertino es una nueva y
lamentable demostración del uso descarado de la prensa en Venezuela a fin de
alcanzar los más perversos objetivos políticos, sin respetar la información
objetiva y veraz, sin respetar el interés de los lectores y sin contabilizar el
daño personal, patrimonial e institucional que se produce, aparte de generarle a
su autor un lamentable prestigio frente a los mercados financieros.
Las razones del Difamador
Sólo grandes objetivos pueden animar a alguien a asumir el costo intelectual
de hacer semejante ridículo ante la comunidad financiera y la opinión pública.
Por eso, no hay que perder de vista qué hay detrás de las supuestas “denuncias”
del ex ministro de Caldera.
Desde el año 2001, pero en particular desde el Golpe de Estado de
Abril del 2002, existe en Venezuela una campaña dirigida a sabotear la gestión
pública y a estrangular económicamente a la República. Esta campaña alcanzó su
punto culminante en diciembre del año pasado cuando un sector del país apostó a
la idea de que con paralizar tres días la industria petrolera se iba a derrocar
al Gobierno legítimo de Venezuela.
Pasaron tres días, pasaron tres semanas, pasaron tres meses y el Gobierno no
cayó. Sin embargo, el cálculo iba más allá. Después que fracasaron con el paro
petrolero, apostaron a que los efectos económicos y financieros de tal acción
serían tan fuertes que el Fisco Nacional quedaría exhausto y sin capacidad de
respuesta. Apostaron a que el daño causado a la economía sería de tal magnitud
que impediría al Gobierno pagar sueldos, pagar el Situado Constitucional, pagar
la deuda pública. Apostaron a que la República entraría en incumplimiento, y que
quebrarían al país antes de junio.
Pero, para desilusión de esta camarilla, ese escenario no ocurrió. En medio
de grandes dificultades, la República ha cumplido sus compromisos financieros.
Con retraso, debido a los enormes problemas confrontados, se ha ido cancelando
el Situado Constitucional, permitiendo el funcionamiento de los poderes
regionales y locales. La República ha honrado puntualmente las remuneraciones y
salarios de los trabajadores. Y ha pagado su deuda.
Hoy, los mercados financieros internacionales comienzan a reconocer
el esfuerzo realizado por el Gobierno de Venezuela en mantener el suministro
petrolero a la economía mundial. Reconocen la seriedad de la República en el
cumplimiento de sus compromisos y ven los avances concretos realizados para
normalizar la situación política.
Hoy, las calificadoras y los organismos económicos internacionales reconocen
que Venezuela es un país responsable y que puede hacer un esfuerzo para mejorar
sus cuentas, que ha cumplido con sus compromisos, y que puede salir de un golpe
tan fuerte como el paro petrolero. Nos han subido la calificación de riesgo por
primera vez en los últimos 20 meses. La deuda venezolana en el exterior está
mejorando de precio de forma significativa y constante. Hoy tenemos títulos de
la deuda que se cotizan por encima del 100% de su valor nominal.
¿Qué quiere decir esto? Cualquiera que tenga más o menos un conocimiento
sobre el tema financiero sabe que en este nuevo contexto se puede resolver uno
de los problemas fundamentales que tiene Venezuela, que es la fuerte
concentración de vencimientos de la deuda a corto plazo. Y sabe que esto es
posible hacerlo a través de una adecuada política de refinanciamiento, de canjes
voluntarios, de operaciones de mercado que permitirán al país la extensión de
los vencimientos de la deuda externa, en mejores condiciones incluso que en el
pasado, cuando el difamador Petkoff salía a “vender” la deuda de la
República.
¿Qué pasa entonces si Venezuela empieza a recuperarse, si sale como
lo estamos haciendo, de este hueco en que nos metieron a partir del 2 de
diciembre?
Sencillamente que buena parte de los problemas financieros del país
se podrían ir resolviendo a muy corto plazo; que el 2004 podría ser un año de
muy alto crecimiento, con muy poca presión por el lado del servicio de
amortización de la deuda.
Por ello, los que buscan rédito político sobre las ruinas de Venezuela
comienzan a desesperarse y lanzan un nuevo intento dirigido a desprestigiar a
las instituciones públicas y a escandalizar con el fin de generar un problema
político que torpedee la gestión financiera de la República.
Todos estos supuestos análisis y denuncias sin fundamento terminan, sin
excepción, planteando la necesidad de “parar” a cómo dé lugar las operaciones de
crédito externo que la República se apresta a llevar adelante. Ya han anunciado
un nuevo show legislativo con este propósito y para ello necesitan infamias
convertidas en “noticia criminis”. ¿Por qué? Porque saben que si en julio,
agosto y septiembre se realiza un refinanciamiento de la deuda externa en
condiciones que permitan aliviar la carga para el presupuesto nacional, el
resultado será que se abrirán mejores perspectivas para la economía y por ende
para todos los venezolanos. Pero lamentablemente, hay un sector minoritario del
país que no quiere eso, que quiere el caos económico, que quiere la ruina del
país.
Una vez más, serán derrotados.
PD: En el día de hoy, miércoles 2 de Julio, el editor-difamador Teodoro
Petkoff, sin la menor vergüenza intelectual, se dirige a sus contados lectores
informándoles de un pequeño “pelón” en las cuentas que de manera escandalosa
presentó durante tres días seguidos. Al igual que en una aparición televisiva de
esta misma fecha, y en vez de asumir su error y las consecuencias de sus
afirmaciones, el difamador de oficio trata de pasar por alto lo dicho con la
peregrina sentencia de que “atraco es atraco”. Hay que reconocer que esta vez al
menos hizo algún esfuerzo mental y trató de presentar algo más que acusaciones
sin sentido. Sin embargo, para desgracia del difamador, obsesionado con su
objetivo político, se sigue equivocando porque, en el fondo, aún no entiende la
operación, ni el fenómeno de la intermediación, ni el mercado, ni siquiera la
ley venezolana. A este último intento por confundir a la opinión pública también
le será dado oportuna respuesta.
ESTA HISTORIA CONTINUARA…