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Tobías Nóbrega responde a Teodoro Petkoff
Ignorancia financiera, desinformación y conspiración económica (I y II)
Por: Tobías Nóbrega - Ministro de Finanzas
Fecha de publicación: 07/07/03
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En sucesivas entregas (25, 26 y 27 de Junio) el diario TalCual, a través de su editorial de portada, firmado por Teodoro Petkoff, realizó un conjunto de afirmaciones contra el Ministerio de Finanzas, vendidas a la opinión pública como supuesta denuncia de presuntos hechos de corrupción.

Lo siguiente es la respuesta a este conjunto de infamias y mentiras, vertidas con una alta dosis de ignorancia y desinformación por el editor de este pasquín vespertino, cuyo claro objetivo va más allá de la difamación personal, y se conecta con una operación política dirigida a torpedear la estrategia de manejo de pasivos de la República y producir un nuevo daño a la economía nacional.

Sin pruebas reales y bajo un razonamiento engañoso, el editor-difamador sostiene que en el Ministerio de Finanzas se ha llevado a cabo un denominado “Mega-Guiso” con dos transacciones en la cuales se intercambiaron bonos DCB, FLIRB, Global 27 y Global 18 (“Bradys o Globales”), en posesión del Banco de Desarrollo Económico y Social (BANDES), por unas “Notas Globales” o “Pagarés”, denominados en dólares y emitidos por la República, a través del Ministerio de Finanzas.

Afirma, con absoluta “certeza” acusatoria, que en estas operaciones, la República ha sufrido un “daño patrimonial” de más de $300 millones y que de este daño se han beneficiado funcionarios públicos, que el diario se encarga bien de delinear ante sus lectores.

El diario presenta esta novela en tres capítulos, ofreciendo cifras fuera de la realidad, mezclando y enredando deliberadamente los datos, cambiándolos de un artículo para otro y empastelando tanto el asunto que resulta difícil de analizar.

A pesar de un tardío “recule” (martes 2 de julio), con el que el difamador Petkoff trata de enmendar la plana de las burradas dichas con anterioridad, resulta interesante seguir la trayectoria de su “razonamiento”, que es clarificador del periodismo pervertido y de la manipulación informativa con que maneja el pasquín en referencia.

Capítulo I: miércoles 25:

El difamador dice inicialmente que el 18 de marzo, cuando Bandes hizo el canje de DCB’s por Pagarés, los DCB’s se cotizaban a 80% de su valor. Esto es falso. En cualquier pantalla de los servicios informativos financieros internacionales, es fácil comprobar que los DCB’s se cotizaron el 18 de marzo muy por debajo de 80%. La operación, según las cifras del ex Ministro de Caldera, se tranzó con entrega de $102,770,298 de valor facial de pagarés por un valor facial de DCB’s de $136,666,530. Esto implicaría que se pagó un precio que se encuentra en línea con las cotizaciones de mercado y no que se canjearon los DCB’s con valor de 80% como dice el difamador. En todo caso, según la propia “información” del difamador, la República habría obtenido un beneficio y no una pérdida.

Si se toma en cuenta que el Bono DCB paga Libor + 0.875% (2% en base a swap a tasa fija), y el pagaré emitido por la República tiene un cupón de 5%, en este punto, el BANDES y la República salen ganando aún más, pero hay que tener en cuenta los intereses vencidos para ver exactamente cuánto es esa ganancia. Cabe destacar que en el tercer artículo, el difamador parece percatarse de este “error” en su alegato y dice que en este canje hecho por Bandes, los DCB’s estaban cotizándose a 71%, y no a 80% como sostuvo inicialmente. De nuevo, esto es falso, y en ese momento, como se demostrará más adelante, obvian el factor de amortización.

El difamador dice también que el BANDES ha incurrido en una pérdida patrimonial o una descapitalización y despojo de su cartera de inversión, al canjear los DCB’s por los pagarés, ya que los DCB’s son líquidos y se cotizan en el mercado a buenos precios, mientras que los pagarés, si se vendieran en el mercado, se podrían llegar a cotizar sólo hasta un 50% de su valor. Esto es totalmente falso. No hay manera alguna, a ojo de pájaro, como lo hace el editor-difamador, de valorar los pagarés y cual sería su cotización. Habría que hacer un análisis detallado de cada pagaré y sus condiciones (cupón y vencimiento principalmente) para fijarlos sobre una curva de rendimientos de la República. Luego podría restársele a dicho “valor justo” alguna cantidad por concepto de iliquidez, pero seguramente, ya que el cupón del DCB es Libor y el del pagaré es más alto, esto no arrojaría en ningún caso 50% como precio para los pagarés.

Adicionalmente, el editor-difamador no informa que el BANDES tiene los pagarés en una cuenta de inversión, y no en una cuenta de “trading”. Por lo tanto, los mismos están contablemente al precio de compra No puede haber una pérdida patrimonial al menos que el BANDES los venda por debajo de su precio de compra al cual los adquirió, y si el BANDES no hizo esto con los DCB’s, tampoco lo hará con estos pagarés.

Capítulo II: Jueves 26:

El 26 de junio, en la portada que Teodoro vende como vespertino, se hacen afirmaciones aún más lamentables. En esta ocasión se refiere a un segundo canje, de DCB, FLIRB, 27s y 18s, por una canasta de pagarés. Aquí, el armador de infamias prepara sus alegatos diciendo que van a hablar de “un guiso a lo Hulk, un megaguiso, un saqueo de vastas proporciones”. Esto, una vez más es totalmente falso y no es más que consecuencia, o bien de otro error de cálculo financiero por parte de este curioso personaje, o de una ignorancia financiera, esta sí, de “vasta proporciones”.

Dice el editor de 7 mil ejemplares que el Ministerio de Finanzas emitió una canasta de pagarés por valor de $361,027,472 y repite que si estos pagarés fueran negociables, no obtendrían en el mercado más de la mitad de su valor. Como en la historia anterior esta afirmación es financiera y contablemente insostenible.

Acto seguido, el difamador de oficio sostiene que la canasta de bonos DCB, FLIRB, 27 y 18 entregados por BANDES tendrían un valor de (mercado?) $604 millones y un valor (facial?) de $815 millones. Pero no toma en cuenta el factor de amortización de los FLIRB y DCB, los cuales habían amortizado ya más de 50% de su valor. Si se toma en cuenta este factor de amortización y los precios de la fecha del 21 de abril, el valor de la canasta de Bradys y Globales sería, con intereses vencidos, exactamente igual al valor facial del pagaré adquirido por el BANDES. En todo caso, el que sale ganando es BANDES y en consecuencia, la República.

De nuevo vuelve a decir el escribidor de infamias que los pagarés no valen más de $200 millones, lo cual no puede probar y se derrumba frente al análisis financiero y contable. Después de preguntarse por qué el BANDES no vendió directamente los Bradys y Globales, algo que explicaremos más abajo, dice el personaje que en base a las cifras expuestas, la República recibió $361 millones de la contraparte privada a cambio de Bradys y Globales por valor de $604 millones, y que el BANDES recibió pagarés por valor de $200 millones a precio de mercado. Esto es un empastelamiento que no tiene pies ni cabeza, como hemos visto en las cifras correctas que se han expuesto:

  • Primero, para el momento de la transacción los Bonos Bradys y Globales tenían un valor efectivo de $350 millones aproximadamente, sin intereses vencidos, y no $604 millones;
  • Segundo, los pagarés no pueden ser vendidos por BANDES por debajo de su precio de compra, como se explicó anteriormente, el BANDES los pone en su canasta de inversión al precio de compra y esta institución está sujeta a salvaguarda;
  • Por tanto, si se corren las cifras con los valores reales, se encuentra que se canjearon $361 millones de pagarés por Bradys y Globales que valían alrededor de $350 millones en valor de mercado y a los cuales se debía añadir intereses vencidos, para dejar las cuentas en equilibrio.

Entremos seguidamente en el porqué el BANDES no vendió los bonos en el mercado directamente. Estas operaciones ocurrieron en un momento de mercado particularmente difícil para Venezuela, y en el cual la República estaba necesitada de liquidez, producto del shock de ingresos producidos por el paro y el sabotaje petrolero.

En ese contexto, el BANDES, en aplicación de una estrategia coordinada de manejo de tesorería, asistió a la Tesorería Nacional mediante la compra de instrumentos de deuda pública nacional para inyectar liquidez y hacer frente a situaciones coyunturales de necesidades de caja. En consecuencia, BANDES aprobó la venta de activos financieros denominados en dólares para obtener efectivo, destinar las divisas obtenidas a la compra instrumentos de deuda pública emitidos por el MF y asistir a la Tesorería Nacional.

Superficialmente, puede argumentarse que hubiera sido más fácil que el BANDES vendiera los bonos por efectivo en el mercado y acto seguido comprara los pagarés al MF. El editor-difamador en su “denuncia” afirma que la razón de la triangulación es ganarse los $300 millones, pero como se demuestra claramente el análisis financiero, no existen tales $300 millones. ¿Entonces, cual es la razón?

La eventual venta de deuda externa de Venezuela por parte de una institución pública venezolana amerita evaluar consideraciones adicionales, tanto financieras como legales, que eviten afectar negativamente la cotización de los bonos de la deuda externa de Venezuela y la percepción de riesgo de la República. En este sentido, las operaciones fueron hechas evaluando y evitando los riesgos derivados de tales acciones tales como:

a. La noticia que BANDES, una institución pública que representa uno de los tenedores más importantes de deuda venezolana, ejecutaría una venta sistemática de su cartera de deuda de la República podría deteriorar la percepción de riesgo de Venezuela y la cotización de la deuda externa.

b. Una eventual sobre-oferta de deuda venezolana en los mercados secundarios, podría también impactar negativamente la cotización de la deuda externa soberana.

c. La deuda pública externa se extingue cuando es adquirida por la República. La documentación legal que respalda la emisión de deuda externa de Venezuela, incluye dentro de sus cláusulas, un aparte que establece que todos aquellos instrumentos de deuda pública de Venezuela que son adquiridos por República directamente se declaran extintos automáticamente.

Frente a estos riesgos y consideraciones, el programa de asistencia a la Tesorería Nacional por parte de BANDES requería la participación de una contraparte privada, que estuviera dispuesta a comprar, en una transacción, un volumen importante de deuda venezolana.

La contraparte privada (en este caso la empresa Global Partners) tenía la liquidez y la disposición para invertir en bonos de la República, pero la República no contaba, en ese momento, con las condiciones de mercado para hacer una emisión. Incluso de haberlas tenido, tendría que haber emitido deuda a rendimientos muy altos, algo que no estaba ni está en los planes del Gobierno.

La transacción con un tercero permitíó al BANDES canjear Bradys y Globales por pagarés, sin incurrir en pérdidas patrimoniales o contables. Al mismo tiempo, la República obtuvo los fondos que necesitaba para hacer frente a urgentes necesidades de caja, pago de obligaciones financieras, sin que Venezuela tuviera que incurrir en una emisión de alto costo ni en pérdida alguna.

Finalmente, el tema de la legalidad. Los pagarés ya estaban autorizados por la Asamblea Nacional en su autorización general y el Banco Central de Venezuela (BCV) había dado una opinión, calificada pero no vinculante, con respecto al endeudamiento de la República. Los pagarés se emitieron a cambio de efectivo, en el mercado local, bajo las autorizaciones correspondientes. El canje entre el BANDES y un tercero no requiere ninguna autorización porque es una transacción privada, no una nueva emisión de deuda de la República.

Es de hacer notar que para ambas transacciones, los instrumentos de deuda pública emitidos por el M.F. se enmarcan dentro de las autorizaciones aprobadas por el Banco Central de Venezuela, la Comisión Permanente de Finanzas de la Asamblea Nacional y el Consejo de Ministros. Según consta en comunicación GOM-123 de fecha 7 de febrero de 2003 dirigida por Diego Luis Castellanos, Presidente del Banco Central de Venezuela, el referido instituto opina favorablemente y consideró adecuada las condiciones financieras presentadas por el MF para operaciones de crédito pública en U.S.$ con rendimientos para los inversionistas de entre 14,80% y 17,65%, precios de entre 81,50% y 98% y tasas de interés de entre 14,50% y 13,625%.

Capítulo III: viernes 27:

Ya en este artículo, el montador de campañas infamantes parece darse cuenta de que no entiende absolutamente nada de lo que está hablando. Empieza a mezclar las cifras y a cambiarlas. Desecha olímpicamente el factor de amortización. Habla de que los DCB se cotizaban a 71% en vez del 80%, como dijeron en el primer artículo, y sostiene que faltan $102 millones en vez de los $6 millones citados en el primer artículo. Por si fuera poco, el editor chapucero repite el imperdonable error de los $340 millones de supuesto “embolsillamiento” que, como se demostró, nunca ocurrió.

Finalmente, un comentario respecto al último párrafo del artículo del viernes 27. Una vez más, el fabricante de infundios mezcla las cifras de forma deliberada, citando el factor de amortización de 47% y el precio de mercado de 71% y luego diciendo que ahora vienen emisiones que recomprarán los bonos por 81%, precio de mercado actual. Claramente, este lamentable personaje de la picaresca política nacional ya ha perdido toda credibilidad para hablar de estos datos y cifras. Está claro que el editorcito de TalCual, a quien hay que asignar la responsabilidad por todo lo dicho, no entiende el mercado, ni las finanzas públicas, ni la ley. En todo este lamentable caso, realmente es difícil determinar qué situación sería peor: Que el escribidor de editoriales esté mintiendo descaradamente porque sabe la realidad de la transacción y ha manipulado las cifras para sesgar a la opinión pública y atacar al Ministerio de Finanzas y al BANDES.

Que el diario del ex ministro reconvertido a montador de campañas ignore que los FLIRBS y DCB’s tienen un factor de amortización y cuáles son los precios reales y movimientos de mercado, y por tanto no se haya dado cuenta de su error, lo cual quiere decir que este curioso personaje, ex Ministro de Planificación de Caldera, que se reunía con bancos de inversión y calificadoras de riesgo, no tiene ni idea de cómo funciona el mercado de bonos de Venezuela.

Con razón le clavó por diez años al país esos bonos Globales 18 con una tasa fija de 13,625% y un costo financiero cercano de 14% anual - por encima de la cotización actual de todos los bonos de la deuda pública externa de Venezuela - sin golpe de Estado o paro petrolero que lo justificara.

Lo dicho y hecho por el editor de este pasquín vespertino es una nueva y lamentable demostración del uso descarado de la prensa en Venezuela a fin de alcanzar los más perversos objetivos políticos, sin respetar la información objetiva y veraz, sin respetar el interés de los lectores y sin contabilizar el daño personal, patrimonial e institucional que se produce, aparte de generarle a su autor un lamentable prestigio frente a los mercados financieros.

Las razones del Difamador

Sólo grandes objetivos pueden animar a alguien a asumir el costo intelectual de hacer semejante ridículo ante la comunidad financiera y la opinión pública. Por eso, no hay que perder de vista qué hay detrás de las supuestas “denuncias” del ex ministro de Caldera.

Desde el año 2001, pero en particular desde el Golpe de Estado de Abril del 2002, existe en Venezuela una campaña dirigida a sabotear la gestión pública y a estrangular económicamente a la República. Esta campaña alcanzó su punto culminante en diciembre del año pasado cuando un sector del país apostó a la idea de que con paralizar tres días la industria petrolera se iba a derrocar al Gobierno legítimo de Venezuela.

Pasaron tres días, pasaron tres semanas, pasaron tres meses y el Gobierno no cayó. Sin embargo, el cálculo iba más allá. Después que fracasaron con el paro petrolero, apostaron a que los efectos económicos y financieros de tal acción serían tan fuertes que el Fisco Nacional quedaría exhausto y sin capacidad de respuesta. Apostaron a que el daño causado a la economía sería de tal magnitud que impediría al Gobierno pagar sueldos, pagar el Situado Constitucional, pagar la deuda pública. Apostaron a que la República entraría en incumplimiento, y que quebrarían al país antes de junio.

Pero, para desilusión de esta camarilla, ese escenario no ocurrió. En medio de grandes dificultades, la República ha cumplido sus compromisos financieros. Con retraso, debido a los enormes problemas confrontados, se ha ido cancelando el Situado Constitucional, permitiendo el funcionamiento de los poderes regionales y locales. La República ha honrado puntualmente las remuneraciones y salarios de los trabajadores. Y ha pagado su deuda.

Hoy, los mercados financieros internacionales comienzan a reconocer el esfuerzo realizado por el Gobierno de Venezuela en mantener el suministro petrolero a la economía mundial. Reconocen la seriedad de la República en el cumplimiento de sus compromisos y ven los avances concretos realizados para normalizar la situación política.

Hoy, las calificadoras y los organismos económicos internacionales reconocen que Venezuela es un país responsable y que puede hacer un esfuerzo para mejorar sus cuentas, que ha cumplido con sus compromisos, y que puede salir de un golpe tan fuerte como el paro petrolero. Nos han subido la calificación de riesgo por primera vez en los últimos 20 meses. La deuda venezolana en el exterior está mejorando de precio de forma significativa y constante. Hoy tenemos títulos de la deuda que se cotizan por encima del 100% de su valor nominal.

¿Qué quiere decir esto? Cualquiera que tenga más o menos un conocimiento sobre el tema financiero sabe que en este nuevo contexto se puede resolver uno de los problemas fundamentales que tiene Venezuela, que es la fuerte concentración de vencimientos de la deuda a corto plazo. Y sabe que esto es posible hacerlo a través de una adecuada política de refinanciamiento, de canjes voluntarios, de operaciones de mercado que permitirán al país la extensión de los vencimientos de la deuda externa, en mejores condiciones incluso que en el pasado, cuando el difamador Petkoff salía a “vender” la deuda de la República.

¿Qué pasa entonces si Venezuela empieza a recuperarse, si sale como lo estamos haciendo, de este hueco en que nos metieron a partir del 2 de diciembre?

Sencillamente que buena parte de los problemas financieros del país se podrían ir resolviendo a muy corto plazo; que el 2004 podría ser un año de muy alto crecimiento, con muy poca presión por el lado del servicio de amortización de la deuda.

Por ello, los que buscan rédito político sobre las ruinas de Venezuela comienzan a desesperarse y lanzan un nuevo intento dirigido a desprestigiar a las instituciones públicas y a escandalizar con el fin de generar un problema político que torpedee la gestión financiera de la República.

Todos estos supuestos análisis y denuncias sin fundamento terminan, sin excepción, planteando la necesidad de “parar” a cómo dé lugar las operaciones de crédito externo que la República se apresta a llevar adelante. Ya han anunciado un nuevo show legislativo con este propósito y para ello necesitan infamias convertidas en “noticia criminis”. ¿Por qué? Porque saben que si en julio, agosto y septiembre se realiza un refinanciamiento de la deuda externa en condiciones que permitan aliviar la carga para el presupuesto nacional, el resultado será que se abrirán mejores perspectivas para la economía y por ende para todos los venezolanos. Pero lamentablemente, hay un sector minoritario del país que no quiere eso, que quiere el caos económico, que quiere la ruina del país.

Una vez más, serán derrotados.

PD: En el día de hoy, miércoles 2 de Julio, el editor-difamador Teodoro Petkoff, sin la menor vergüenza intelectual, se dirige a sus contados lectores informándoles de un pequeño “pelón” en las cuentas que de manera escandalosa presentó durante tres días seguidos. Al igual que en una aparición televisiva de esta misma fecha, y en vez de asumir su error y las consecuencias de sus afirmaciones, el difamador de oficio trata de pasar por alto lo dicho con la peregrina sentencia de que “atraco es atraco”. Hay que reconocer que esta vez al menos hizo algún esfuerzo mental y trató de presentar algo más que acusaciones sin sentido. Sin embargo, para desgracia del difamador, obsesionado con su objetivo político, se sigue equivocando porque, en el fondo, aún no entiende la operación, ni el fenómeno de la intermediación, ni el mercado, ni siquiera la ley venezolana. A este último intento por confundir a la opinión pública también le será dado oportuna respuesta.

ESTA HISTORIA CONTINUARA…

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Tobías Nóbrega - Ministro de Finanzas


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