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Los problemas internos de la oposición son para coger palco. Ahora resulta que no son todos los partidos, sino sólo los más pequeños, los que poseen las bancadas parlamentarias más reducidas, quienes están saboteando la elección del nuevo Consejo nacional Electoral. Son grupitos de menos de cinco parlamentarios, como Convergencia –su jefe, Juan José Caldera, anda hecho un energúmeno desde que en la sesión aquella en que la oposición empleó la violencia para impedir que se efectuara, le agarraron allí donde la espalda pierde su respetable nombre-, PJ, PV, Solidaridad, ABP y cosas así. Por lo visto, en la concepción fascista de esos grupos, la minoría dentro de la minoría tiene que imponerse sobre la mayoría.
Los militares esos que le cargaron el neceser a Cecilia Matos y/o Blanca Ibáñez reflejan lo que realmente es la oposición: un grupito de hampones que quieren restaurar el pasado puntofijista para volver a disfrutar de privilegios. Por eso el Frente Ibáñez Matos (militarcitos como el turpial Carratú, Fernando Ochoa Antich y su muñequito Huizi Clavier, es decir, oficiales con expedientes por ladrones) plantea la necesidad de que los ascensos vuelvan a la Asamblea Nacional. Se ve que añoran cuando sujetos como Luis Alfaro, Lewis Pérez, Arístides Beaujon o Dónald Ramírez regateaban cupos de generales adecos y copeyanos en la Comisión de Defensa del Senado.
En los medios opositores le están dando tribuna a cuanto paniaguado del pasado aparece por ahí. Sacaron de la naftalina a Ricardo Haussman, gran ladrón con Carlos Andrés Pérez. Haussman critica el desempeño actual de la economía y considera malos los indicadores económicos. Eso sí, para nada menciona que durante el gobierno de Pérez se alcanzó una inflación del 85,4 por ciento en un solo año. Ricardito tiene un curioso prontuario económico: logró quebrar en menos de cinco años la próspera fábrica de medias que heredó de su padre. Es de antología que quien no es capaz de manejar exitosamente algo que funcionaba bien y dejaba ganancias, pretenda dar clases y consejos a quienes están enderezando un país que él y otros choros como él dejaron en la carraplana.
Hablando de herederos ineptos, Rafael Alfonzo se está volviendo el más extremista entre los empresarios fascistas. El antiguo representante opositor en la mesa de negociación y acuerdos arremete ahora contra la Coordinadora DemoKKKrática, pues no le parece suficientemente nazi.
Los partidos de derecha que hacen vida política en El Hatillo, tienen bloqueada la construcción de la casa para niños de la calle. Después de la alharaca que armaron con aquel Teletón para pedir reales con ese fin, los vecinos de la zona no aceptan que allí pueda funcionar un hogar para niños abandonados. Bien está eso de hablar paja a favor de los muchachos, pero tenerlos cerquita les resulta inaceptable a los sifrinos.
Un nuevo personaje se agrega a la lista de potenciales candidatos presidenciales opositores: Pedro Carroña Estanga. El ex dictador se mueve y contacta a sus antiguos aliados en busca de apoyo para su posible candidatura presidencial. Por lo visto habrá que agregar a Pedro el Breve a la larga lista de aspirantes, que incluye a Salas Römer, Enrique Mendoza, Alfredito Peña de Otero, Ledezma, Claudio Fermín, Julio Borges, Ramos Allup, por mencionar sólo los más protuberantes.
Las críticas a la participación de médicos cubanos en programas de atención sanitaria directa, cercana, en el mismo barrio, genera fuertes críticas opositoras. Lo más curioso es que el Colegio de Médicos de la capital considera que está plenamente justificada la importación de estos galenos, por cuanto los criollos no quisieron participar en dicho programa. Es que para algunas personas resulta inaceptable que los pobres tengan atención médica inmediata, sin necesidad de traslado a hospitales. Claro, lo más repulsivo es que haya sujetos capaces de atacar estos planes por defender supuestos beneficios para los profesionales de la salud, cuando lo único que debe interesar son los pacientes.
Andrés “Viagra” Mata está mostrando su calaña dentro de la redacción de El Universal. Tiene un par de hampones, ex torturadores de la Disip, sometiendo a interrogatorios hasta con detector de mentiras a los trabajadores de ese diario. Manuel Antonio Tirado Tirado y Juvenal Jiménez son los sicarios de Andrés Rata para intentar aterrorizar a reporteros y demás personal del periódico. Y luego piltrafas así salen a hablar de libertades...
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