principal | EN contrARTE | autores | foro | contacto | nosotros | archivo
    Actualidad

Los Riesgos de la Ciudadanía
Por: Gema Belandria Ch.
Fecha de publicación: 28/06/03
imprímelo mándaselo a
tus panas

Pocas veces una sociedad toma conciencia de su tiempo. En general, los fenómenos sociales se producen con cierta ausencia de la conciencia colectiva. Sólo las vanguardias intelectuales o políticas comprenden a cabalidad e intervienen en los asuntos que se dirimen en ocasión del Poder. Son muchas las historias dentro de la Historia, donde esta fórmula de transformaciones sociales ha sido la pauta. De tal forma que la participación popular en el diseño y realización de políticas públicas o programas de gestión colectiva, son una novedad realmente curiosa.

Y es aquí donde se encuentra el gatillo que ha disparado una dimensión inédita en este proceso bolivariano: la participación popular “natural”, protagónica, como un fenómeno histórico sin precedentes. Porque hay nuevos movimientos sociales, nuevas unidades productivas y nuevas formas de acción política local, que han desplazado lo económico a un papel subordinado a otros principios y valores sociales.

Es indudable que el Proceso ha interpelado a la conciencia colectiva. Son muchas las respuestas, y casi infinitas, las lecturas que se hacen. Pero ningún sector de la vida nacional ha quedado al margen en esta sacudida estructural de la política, cuyos alcances ya han impactado a nivel internacional.

Estamos en presencia de una Nueva Ciudadanía. Para bien o para mal según la óptica de quien la analice, la vocación política del ciudadano ha salido a flote. Porque la cara más hermosa y fresca de la política es la que se asoma sin maquillajes a la arena pública. Cuando cientos de miles de ciudadanos inauguran sus mañanas pensando en lo político, cuando los días dan la bienvenida a la noche como oportunidad para más reuniones y trabajos políticos y esto ocurre en todas las ciudades, en los campos, en los sindicatos, universidades, urbanizaciones de cualquier clase, en los transportes públicos, en conventos seminarios y cuarteles, en espacios públicos y privados...entonces estamos en presencia de una aparición, un juego de luces materiales cuajados al resplandor de un quehacer doloroso y certero.

Se escuchan oraciones desde los púlpitos para que vuelva la quietud. Para que este hervor se detenga. Porque tanta participación huele a alharaca, a bullicio de plebe, a pérdida del sentido de las tradiciones. Es cuando la Ciudadanía se entiende como una ofensa.

Otros esperan que termine el proceso y vuelvan los tiempos de tranquilidad. Que el acontecer político es una moda. Que al igual que antes las cosas volverán a tomar un curso racional, formal, correcto. Es cuando la Ciudadanía se entiende como un espacio de negocios y alternancias más o menos legítimas, más o menos honestas, más o menos rentables.

Hay quienes desean eliminar toda fuente de cambios, de riesgo político o económico, enarbolando la máxima de la Solución Final o el degüelle del adversario. Aquí no hay Ciudadanía. Esto es Fascismo.

Otros apuntan a que estos nuevos espacios se alimenten del diálogo, de la cordura política, de respeto a las divergencias, porque se entiende que los cambios, en la conciencia popular, son aspiraciones que en todo momento histórico han sido legítimas. Es cuando la Ciudadanía rebasa la coyuntura y explora la posibilidad de convertirse en una forma de ser - colectivamente - responsables por el destino de todos.

CIUDADANIA como el conjunto de atributos políticos que otorgan al Ser Humano la condición de Sujeto de Derechos y Deberes en igualdad de condiciones y oportunidades, dentro de un marco de Justicia y Libertad colectivos, no es una ofensa, no es un regalo, no es una trangresión. Ser Ciudadano es la mejor forma de Ser Humano. Esta Ciudadanía entraña un RIESGO, porque la Libertad descontrola el orden y provoca la tentación totalitaria y la Justicia amenaza los privilegios de los usuarios históricos del Poder.

Y no hay otra forma superior de Ciudadanos que nos sea la que se constituye desde lo profundo de la personalidad popular. La Ciudadanía devuelve a los sujetos sociales su sentido nacional, su grupo de referencia, su nido de pertenencia. Ubica al Ser Humano en el centro de la vida social, por ello es Antropocéntrica. Recuerda lo vital planetario, por ello es Ecocéntrica. Disuelve las diferencias y hermana a todos, por ello es Universal.

En un marco mundial de atenuación de los derechos humanos, de crecimiento de la deuda social, de empuje sin precedentes en la industria militar y de conquistas neocoloniales, proponer una Ciudadanía que descansa en la Libertad y en la Justicia es una provocación. Pero es imposible el silencio, ante el grito desesperado de millones de Seres Humanos que están dando el resto de sus vidas para que haya CIUDADANIA PARA TODOS. Esta es una de las dimensiones menos visibles, pero sí la más poderosa como fuerza, en la polémica Revolución Bolivariana. Es un Proceso de riesgos. Es un Proceso Ciudadano.



Articulo leido aproximadamente 1210 veces

Gema Belandria Ch.


Copyleft 2002, Aporrea.org