Especial de Paralelo 21, Radio Universidad de Guadalajara,
México
El rotundo fracaso a los ojos del público del mundo, de lo órganos de
inteligencia de Inglaterra, los EEUU y España que participaron activamente en la
invasión al Irak, ha desnudado falencias que van más allá de sus ámbitos
operativos. Son fallas en la estructura política de los estados que decidieron
ir a la guerra, y que sostienen esta operación que se desenvuelve en un
escenario todavía marcado por los fracasos. Ahora el foco se centra en Sadam
Hussein. Su búsqueda y las amenazas contra el Irán traerán los dividendos
mediáticos que estaban paralizados en las últimas semanas, mientras la
popularidad de Bush, Aznar y Blair cae paulatinamente.
El puzzle de la guerra del Irak 2003, continúa ampliándose y se transforma,
en una inevitable espiral de contrasentidos e inconsistencias, donde el estado
es la gran víctima. La búsqueda de Sadam Hussain es otro artefacto mediático, al
fracasar la búsqueda de las armas de destrucción masiva, y los contactos con Al
Queda. La cabeza de Sadam tiene su precio y ese es el de ser la única vía de
legitimidad para una operación sumida en el fracaso. No se reestabiliza el
orden, y según una encuesta elaborada en Bagdad y que apareció divulgada en los
principales medios del Medio Oriente, la población indica que se “está mucho
peor que en los tiempos de Sadam”.
Esto es particularmente evidente en los hombres de negocios y en toda una
estructura de mercado y producción que estaba funcionando y que ahora no
despega. Según una de mis fuentes, “ Irak está paralizado, en términos de
negocios. Las personas están atónitas que los reyes del libre mercado no echan a
funcionar lo que saben hacer. Se han concentrado en fortalecer el aparato
central del estado que puede ser una medida obvia, pero esas medidas no están
acompañadas de los impulsos a la economía. La gente se pregunta, qué vinieron a
hacer.”
Respecto a Sadam nos dice: “EEUU sabe donde está Sadam, y están negociando
con él su captura. Lo que no saben aún es cómo hacer todo el evento presentable
a la opinión pública mundial. Pueden hasta presentarlo fallecido, si estas
negociaciones fracasan. Todo este aparato divulgado en la prensa que hay una
fuerza de 25.000 efectivos detrás de Sadam, es una forma de desviar la atención
de los irakíes y del ojo del mundo, en una situación de rechazo claro a la
ocupación.” Nuestra fuente nos deja caer una duda :
“Y Sadam no necesariamente está en el Irak. Puede estar en otras partes”.
El Estado degradado
El espectáculo de portavoces de los países responsables de un desastre de
proporciones globales, negando y afirmando múltiples razones para esta guerra,
expresa el nivel de degradación del funcionamiento los estados respectivos. Lo
más grave es que este fenómeno no motiva a una preocupación generalizada.
La tendencia predominante en los políticos y diplomáticos activos en
esclarecer los hechos, es a minimizar los efectos de este mar de incoherencias.
“Son situaciones tan complejas, a las cuáles nadie estaba habituado a enfrentar.
Lo que sobresale es un marco de información desigual en los Jefes de Estado.
Cada uno se remite a su propia fuente y lo que quedó claro es la profunda
desconfianza en la información que compartían”. Nos dice una analista apostada
en Bruselas que debe ser por el momento el lugar donde circula la información
con más fluidez. Coincidentemente, Bélgica ha sido el país con más consistencia
en criticar esta aberración de invadir el Irak. Pero al mismo tiempo, el
gobierno de Bruselas se somete a las presiones de los EEUU para revisar la
latitud de la jurisdicción belga para ajusticiar a los criminales de guerra o
los que han cometido crímenes de lesa humanidad. El secretario de defensa
Rumsfeld amenazó que las nuevas instalaciones de la OTAN no contarían con el
aporte de los EEUU, si el Gobierno Belga insistía en dar curso a las acusaciones
en contra de Bush padre, Powell, Tommy Franks, por actos cometidos que violan
las normas de la mentada ley belga. El nuevo Gobierno dejó en suspenso la figura
legal.
Un estado debilitado en su núcleo de control
En la guerra donde los órganos de inteligencia debían demostrar su sincronía,
la tecnología de punta y su modernidad respecto a la globalización, es donde más
tropiezos encontraron. De esa forma se han expuesto los propios Estados que
supuestamente debían proteger.
“Es una debacle a todas luces de los aparatos estatales encargados. Se
escribirán páginas y páginas, y los representantes de los países harán cientos
de declaraciones. Pero no será posible generar por un largo tiempo el cuadro
coherente, donde el público sienta que se está en un ambiente global de
seguridad. Y esa es la obligación de esta generación de políticos. Hay un
fracaso generalizado que atraviesa a los políticos que conducen la situación”
Continúa nuestra fuente.
Estados amenazantes y amenazados
Se constata una tendencia generalizada entre los analistas occidentales, en
señalar que los estados, esas criaturas alimentadas en el tiempo por teóricos
venerables como Alexis de Tocqueville, Montesquieu, y últimamente por Hobsbawn y
Habermas, sufren mínimas transformaciones en el tiempo y mantienen su razón de
ser. A pesar de los vaivenes a que son sometidos, son entidades donde prevalecen
tradición y eficiencia, y pasan los peores políticos y sobreviven los traumas.
Quizás porque el estado refleja al ser humano en su constitución, es probable
que esté dotado de una base casi incólume para absorber los golpes. El estado
continúa allí sirviendo al país con el político de turno, como un fiel animal
doméstico.
Más allá de la inconsistencia imperante en las administraciones de Bush ,
Blair y Aznar para aminorar el caos en el Irak y el caos político generado en el
Globo, también se constata la complacencia de cientos de países y sus estados,
que son afectados diariamente por las causas centrales para invadir el Irak, las
económicas-energéticas.
Así como hubo una gran pasividad en esos mismos estados para evitar la
guerra, esa misma inercia o frigidez se observa en el presente. Esto no es más
ni menos que un indicador de que los estados, en donde se destacan EEUU, Reino
Unido y España, los principales responsables, sufren de una degradación política
expresada en sus propios medios.
Responsabilidad compartida
Existe una tendencia en la política de siempre, a la búsqueda del Mesías o
del que lo resuelve todo. Eso se le inculca a la población y esta lo absorbe.
Los sistemas democráticos que se han creado en occidente son sistemas
jerárquicos con una distribución del poder donde el ejercicio de la
mediatización consume y anula a la participación civil.
Y esa no es exclusiva responsabilidad de los líderes que dirigen. Es una
responsabilidad de la sociedad civil y de los métodos de expresión política a su
disposición. Estamos en presencia de nuevas “dictaduras” en donde los estados
vigentes y el cómo operan, en la práctica han aplastado a la civilidad con los
métodos ya conocidos de la incertidumbre a los que se le agrega ahora el
poderoso instrumento de la amenaza del terrorismo.
No en vano los tres estados que lideran esta tendencia de nueva “dictadura”,
son los que supuestamente más experiencia antiterrorista poseen. EEUU, Reino
Unido y España. Y coincidentemente, son los que más han reconocido fracasos en
su lucha con los focos de terrorismo que enfrentan: En España la ETA, en el
Reino Unido IRA, y en EEUU aún indefinido porque el espectro es viscoso. Los
tres países y sus estadios muestran un mosaico de fracasos y las misiones están
inconclusas. No mencionaremos el caso del Estado de Israel, porque ésta si es la
historia de un invento-problema que se creó occidente.
Las políticas antiterroristas en los Estados mencionados han sido
cuestionadas por Amnesty International por contener elementos que las ponen al
margen de los principios universales de los DDHH. Un ejemplo es cuando la Corte
Británica le cuestionaba a Pinochet utilizar como política de Estado la tortura
o cualquier mecanismo de violación de los DDHH.
Las políticas antiterroristas que emanan de los tres estados mencionados han
sido cuestionadas por contener los mismos elementos por los cuales fue Pinochet
detenido y juzgado en Londres a partir de Octubre de 1998.
En el Irak, según nuestras fuentes, diariamente se cometen abusos a los DDHH
por los Estados que ocupan el Irak. Esta situación ha sido revelada por las
pocas ONGs como Oxfam, que han podido denunciar arbitrariedades. Amnesty
International tiene una visión crítica, a la situación actual, y una comisión de
DDHH de la ONU aún no tiene el pase del administrador Bremer.
Son síntomas de la degradación de estos estados ocupantes. Pero la
degradación de extiende hacia aquellos países que expresan pasividad o escasa
capacidad de maniobra debido a la virtual extorsión económica que se les ejerce.
No demuestran un interés que se haga visible en proteger la independencia de sus
estados.
Son estimulados para un alineamiento con la invasión del Irak por la vía de
examinar a Cuba en sus DDHH o de insistir en la violaciones del régimen
derrocado de Sadam. Por ejemplo, Jerry Rawlings el militar que Gobierna en
Ghana, con más de 20 años en el poder, privilegiado alumno del Banco Mundial,
sin elecciones libres y libertad de prensa, una situación análoga a la de Cuba,
ha cometido las mismas violaciones a los DDHH que se le consignan a Cuba, y su
régimen permanece fuera el ojo de la homogeneización de los medios.
No solamente Naciones Unidas como organismo se ha visto avasallado. También
las instituciones agrupadas en lo que todavía se llama Estado, han sido objeto
en la práctica de una depredación por parte de una generación de políticos
ensimismados en dos conceptos cada vez más oscuros e inasibles para la
ciudadanía : democracia y mercado libre.
El cuadro de degradación generalizado en los estados y en los políticos que
los conducen, no es reconocible porque no hay espejo donde mirarse. Es el único
modelo que tenemos. Los sistemas políticos que los sustentan muestran síntomas
de fatiga.
El Irak fue como el catalizador para que una clase política complaciente no
pudiera demostrar su destreza en este tipo de crisis. Su objetivo central estaba
sobredeterminado por orientar la sustentación económica de los regímenes que
representan. Se ha demostrado que con eso no basta.