. Un alto en el camino.
El proceso de formación ciudadana en el cual un grupo de merideños se ha embarcado en las últimas semanas es una clara señal de una situación atípica, innovadora y, sin lugar dudas, generadora de distintos tipos de respuesta en los entornos laborales, sociales y políticos de cualquier sociedad. Reflexionar sobre la naturaleza de las respuestas obtenidas y del posible impacto de esta actividad es no sólo pertinente sino obligatorio al interior de quienes participan en este nuevo movimiento social que aunque articulado a nivel nacional va gestando su propia dinámica en cada localidad. Corresponden estas breves reflexiones a las dos últimas sesiones realizadas en el Auditorio de Corpoandes los días sábados.
Proyectos de Ciudadanía:
Proyectar la condición ciudadana involucra además del plan concebido para alcanzar un fin definido y debatido en el marco de la constitución de un bien común; la demostración de algunas de las características que constituyen esa ciudadanía. De este modo, la tarea de identificar espacios de acción política (entendida como la búsqueda de justicia en las acciones del colectivo) va más allá de definir tareas donde se pueda hacer más eficiente en la gestión pública. Implica además demostrar como esa ciudadanía piensa y concibe su papel en la sociedad. Con la constitución de un marco de pensamiento y acción política definida en la búsqueda de la justicia social se entiende entonces que preparar acciones en el ámbito de la educación, salud, turismo, medios de comunicación, consejos locales de planificación, contraloría social y la difusión de los grupos de estudio y participación no se entiendan sino como mecanismos que construyen el plano donde la formación ciudadana se materializa en acciones. Pero además, son el fundamento para que la formación ciudadana se haga pertinente y en constante actualización.
Los proyectos mencionados son entonces algo más que la tarea de atender y defender una determinada concepción de cada ámbito. Supone además, el estímulo al debate, al diálogo constructor que supone el despliegue de las distintas posibilidades de cada rubro y evaluar esas posibilidades en un marco más amplio constituido por la concepción de justicia, de ciudadano y de pertinencia histórica. De nuevo, estos tres ejes: justicia, ciudadanía e historia requieren ser objeto de reflexión crítica.
Es importante notar que el ámbito en el cual se asume este debate y construcción está definido en primera instancia por la Constitución de la República. No se trata solamente de la naturaleza progresista, solidaria, incluyente y participativa de su articulado y propósito; sino además, la naturaleza innovadora de ser una constitución respaldada por tres procesos de consulta popular que parecen reflejar más que las circunstancias electorales del momento, la convicción de la necesidad de articular las formas de gobierno y relación socio-política en Venezuela. Olvidarse de este dictado de la voluntad popular es ponerse de espaldas a la historia que se ha revelado de manera notoria en los últimos 13 años.
El sentido histórico
Son muchas las dificultades que se presentan en la actual transición de la sociedad venezolana. No se trata solamente de las fuerzas que se oponen en lo social, político y económico pues hay razones para suponer que un conflicto más sordo, más profundo y más prolongado se está dando en ese espacio misterioso donde se define lo venezolano.
Lo misterioso de ese espacio radica en el carácter insondable del mismo. Es insondable porque en buena medida se ha gestado ante nuestra indiferencia y descuido. Con pasmosa facilidad se van desgranando explicaciones de la actual coyuntura del país como si se tratase de un relámpago o evento instantáneo. Es nuestra convicción que la dificultad planteada para todos los sectores del país radica en la ausencia de la conciencia histórica con la cual recreamos al venezolano a lo largo del tiempo. Ausentes en la reflexión crítica sobre nuestra historia fuimos desgranando años de deterioro político, social y económico bajo la creencia que era cuestión de maquillar y ajustar engranajes.
Demostrada la inviabilidad de estos ajustes y la creciente fortaleza de un discurso que buscaba “adelgazar” un estado nación inexistente, nos encontramos que la historia de Venezuela, en especial la historia contemporánea, ha estado ausente en la reflexión de los políticos y las clases dirigentes de la nación. Ausencia de la historia que unida a un afán por vincular la acción política a la actividad centelleante y deslumbrante en los medios masivos de comunicación significa el deterioro de la condición de ciudadano. Es decir, de hacerse y sentirse miembro de una sociedad que solamente adquiere sentido en la posibilidad de dar cuenta de sus origen. Parafraseando a Gaudí, la originalidad radica en volver a los orígenes. De ser cierta tal afirmación, corresponde a la práctica ciudadana original que ahora se gesta volver sobre sus orígenes para in-formarse la historia.
La in-formación ciudadana en la historia es lo que ocupó la atención el sábado 7 de Junio a los participantes en el curso de formación ciudadana. La trayectoria histórica esbozada responde a tres interrogantes: ¿Cuál es la historia de la salvación del hombre en Occidente? ¿Cómo se vincula esta historia con el conflicto entre ricos y pobres? ¿Hasta dónde la revolución es la respuesta?
La trayectoria histórica recorrida culminó en los albores de la primera república de Venezuela y la misma será retomada el día 21 de Junio en Corpoandes a las 4 pm. Se trata de la historia a partir de 1810.
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